11 Abril 2002 Seguir en 
WASHINGTON.- La explosiva situación en Medio Oriente y la huelga que paraliza la producción petrolera de Venezuela podrían ayudar al presidente estadounidense, George W. Bush, a convencer al Congreso de que permita la exploración petrolera en la reserva natural de Alaska, a fin de reducir la dependencia energética estadounidense.
En momentos en que el escándalo de la quiebra de la empresa de corretaje energético Enron, cuyos responsables eran allegados a Bush, manchó el vasto programa energético oficial, el reciente incremento de las cotizaciones del crudo y el agravamiento del conflicto palestino-israelí podrían cambiar el panorama político. Según observadores, esos acontecimientos de- muestran que EE.UU. depende en gran parte de una región muy volátil políticamente.
Bush se inquietó por el riesgo a que se expone la economía estadounidense por el aumento de los precios del crudo. Estados Unidos sufre por su incapacidad para instrumentar una política energética, aunque puede reducir su dependencia, dijo Bush en un tiro por elevación al Senado, que esta semana estudiará su proyecto de ley de energía.
Ahora, a Washington le preocupa la crisis en Venezuela, un importante proveedor de productos refinados. Una paralización prolongada de los embarques venezolanos, combinada con el embargo iraquí, podría provocar una disparada de los precios de los combustibles en el comienzo de la temporada veraniega, de gran consumo. (AFP)
En momentos en que el escándalo de la quiebra de la empresa de corretaje energético Enron, cuyos responsables eran allegados a Bush, manchó el vasto programa energético oficial, el reciente incremento de las cotizaciones del crudo y el agravamiento del conflicto palestino-israelí podrían cambiar el panorama político. Según observadores, esos acontecimientos de- muestran que EE.UU. depende en gran parte de una región muy volátil políticamente.
Bush se inquietó por el riesgo a que se expone la economía estadounidense por el aumento de los precios del crudo. Estados Unidos sufre por su incapacidad para instrumentar una política energética, aunque puede reducir su dependencia, dijo Bush en un tiro por elevación al Senado, que esta semana estudiará su proyecto de ley de energía.
Ahora, a Washington le preocupa la crisis en Venezuela, un importante proveedor de productos refinados. Una paralización prolongada de los embarques venezolanos, combinada con el embargo iraquí, podría provocar una disparada de los precios de los combustibles en el comienzo de la temporada veraniega, de gran consumo. (AFP)







