Un nuevo ataque suicida palestino dejó ocho muertos y unos 14 heridos.

La visita de Powell.Según el gobierno israelí, la campaña militar debe continuar hasta destruir las bases terroristas de Cisjordania. Occidente volvió a exigir el retiro de los terrirorios autónomos.

HOMBRE BOMBA. Socorristas y paramédicos israelíes debieron trabajar esta vez al norte del país.
HOMBRE BOMBA. Socorristas y paramédicos israelíes debieron trabajar esta vez al norte del país.
11 Abril 2002
HAIFA.- Ocho pasajeros de un ómnibus murieron ayer en un atentado suicida al norte de Israel, en lo que constituyó un nuevo golpe a la misión de paz del secretario norteamericano de Estado, Colin Powell. El primer ministro israelí, Ariel Sharon, prometió mantener la ofensiva en Cisjordania y refutó las críticas de Occidente y de los países árabes a la ocupación militar iniciada el pasado 29, que incluyó el encierro del presidente palestino, Yasser Arafat, en un edificio de los cuarteles de Ramallah.
Sharon reiteró que la campaña militar continuará hasta destruir todos los reductos terroristas palestinos. Sin embargo, la explosión en un ómnibus que realizaba el trayecto desde la norteña ciudad de Haifa a Jerusalén acabó con el argumento de Israel de que su ofensiva militar de 12 días en busca de militantes llevará seguridad a los israelíes. El grupo islámico Hamas se atribuyó la autoría de este hecho en el que, además, resultaron heridos al menos 14 pasajeros.
Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y las Naciones Unidas demandaron ayer a Israel que se retire de las ciudades palestinas, pero Sharon respondió con una reprimenda para sus críticos, incluyendo al presidente estadounidense George W. Bush, en vísperas de la llegada a Israel de Powell. Según un vocero de la Casa Blanca, el ataque suicida refuerza la necesidad de que Israel se retire de los territorios ocupados y que los palestinos y los árabes detengan la matanza de civiles israelíes, como ha venido reclamando Bush.
Powell, enviado en una misión a Medio Oriente para tratar de terminar con 18 meses de derramamiento de sangre, es esperado en Israel esta noche. El jefe de la diplomacia estadounidense debe reunirse mañana con Sharon y el sábado con Arafat, aunque el propio Sharon advirtió que Powell cometería un trágico error si se reúne con el líder palestino, a quien Israel considera un enemigo y trata de aislar.

La supervivencia
Sharon parecía encaminarse a una colisión con Washington, el principal aliado de Israel, que le proporciona U$S3.000 millones anuales en asistencia. "Espero que nuestro gran amigo, Estados Unidos, entienda que esta es una guerra de supervivencia para nosotros. Es nuestro derecho defender a nuestros ciudadanos y no debería haber presión sobre nosotros para que no lo hagamos", dijo Sharon cerca del poblado cisjordano de Jenín, donde analizó con altos mandos israelíes las operaciones militares en la zona. (Reuter)

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