10 Abril 2002 Seguir en 
JERUSALEN. - El atentado suicida de este miércoles en Haifa, que se produce mientras Israel lleva adelante una ofensiva sin precedentes en Cisjordania, demuestra la extrema dificultad para impedir totalmente los ataques, pero ofrece argumentos al gobierno israelí para continuar sus operaciones militares.
Ocho personas murieron este miércoles por la mañana cuando un kamikaze palestino hizo detonar, en un autobús en Haifa en el norte de Israel, una carga explosiva que llevaba con él. El kamikaze también murió.
Este atentado, el segundo del mes de abril, quebró la precaria calma instaurada por la operación Muralla, lanzada el 29 de marzo en Cisjordania. (AFP)
Ocho personas murieron este miércoles por la mañana cuando un kamikaze palestino hizo detonar, en un autobús en Haifa en el norte de Israel, una carga explosiva que llevaba con él. El kamikaze también murió.
Este atentado, el segundo del mes de abril, quebró la precaria calma instaurada por la operación Muralla, lanzada el 29 de marzo en Cisjordania. (AFP)







