Un fotógrafo fue golpeado durante un robo

Violentos ataques. El reportero gráfico de LA GACETA, Franco Vera fue atacado por hombre que gatilló su arma dos veces contra su cabeza pero los proyectiles no salieron, por lo que lo golpeó duramente con su arma.

28 Junio 2007
"Volví a nacer. Nunca me imaginé que me pasaría algo así. El tipo gatilló dos veces, pero el tiro no le salió". Franco Vera, reportero gráfico de LA GACETA, relataba lo que le había sucedido ayer a la madrugada mientras un médico le suturaba la cabeza. El fotógrafo sufrió un violento asalto en la esquina de Balcarce y Mendoza.
Poco después de las 4, Vera regresaba caminando a su domicilio. Al llegar a esa esquina, un hombre lo abrazó y, después de amenazarlo con un revólver, le exigió que le entregara su equipo de trabajo. "Intenté resistirme y ahí gatilló dos veces. Sentí el ?click-click?. Medio un par de empujones y luego me pegó dos veces con la culata del arma en la cabeza. Pasó todo muy rápido. Todavía no me imagino qué hubiera pasado si el arma se disparaba", expresó Vera.
El fotógrafo, que estaba aterrorizado por la tremenda experiencia que había vivido, relató que después de haber recibido los golpes, que le provocaron una herida en el cuero cabelludo, escapó. "Me aferré a mi equipo y zafé. Llegué corriendo hasta la avenida y le pedí ayuda a un guardia de seguridad privada que me dijo que fuera a la seccional 1a. No hizo ni el intento de ayudarme. Después me subí a un taxi y el chofer me llevó al (hospital) Centro de Salud", señaló.
Vera ingresó a la guardia del hospital cerca de las 4.30 y se retiró a las 6, después de que le hicieron cinco puntos de sutura. "La verdad es que todavía sigo sin entender muchas cosas. Una de ellas es que me asaltaron en pleno centro, cuando estaba cerca de llegar a mi casa", aseguró. El ladrón no llegó a robar nada. Los policías que investigan el caso sospechan que el delincuente puede haber estado siguiendo al fotógrafo y que aprovechó el momento en el que no había nadie en la calle para atacarlo.
Alberto Cisterna, el taxista que trasladó al fotógrafo hasta el hospital, aseguró: "la madrugada ahora es muy peligrosa". "Esta es la hora en que más asaltos se producen porque casi no hay gente en la calle y tampoco policías", aseguró.