07 Junio 2007 Seguir en 
Dos adolescentes fueron contundentes en sus testimonios y complicaron la situación procesal de dos hombres que comenzaron a ser juzgados por abuso sexual y corrupción de menores, en un hecho que causó conmoción en Tucumán hace poco más de dos años.
Por los ataques están siendo juzgados Aldo Rubén Chávez, de 46 años, ex empleado de Casa de Gobierno y de la UNT y Marcelo Fabián Bollero, de 40.
El sábado 12 de marzo, a la noche, los dos hombres llevaron a dos menores, uno de 13 años y el otro de 17, al departamento de Chávez, ubicado en calle San Martín al 900. Allí, según la acusación, Chávez violó a uno de ellos. El menor, luego, le contó a su padre lo sucedido y el sospechoso, tras ser golpeado por el hombre, fue detenido.
El juicio se inició ayer. Chávez, defendido por la abogada Patricia Carugatti, se negó a declarar. Bollero, asistido por los defensores Carolina Epelbaum y Tomás Robert, decidió contar todo, pero antes pidió que el otro imputado fuera sacado de la sala. "Yo conocía a Chávez de varios meses antes. Sabía que trabajaba en Casa de Gobierno. Y también conocía a uno de los chicos", relató luego. El imputado afirmó que efectivamente esa noche habían ido al departamento de Chávez los cuatro. "El y uno de los chicos entraron en su pieza. Yo pensé que Chávez le iba a hacer sexo oral, jamás imaginé que lo violaría", argumentó. Bollero, llorando, confesó ser homosexual.
"Estoy muy arrepentido de todo lo que pasó. No quise hacerle daño a nadie. En la cárcel pasé cosas muy feas, que me hicieron recapacitar. Pido perdón a los chicos y a su familia", aseguró. Bollero advirtió que mantenía encuentros frecuentes con uno de los menores en su automóvil. "Chávez conocía a muchos menores, y él decía que eran sus sobrinos o sus ahijados. Como era relacionista público no me sorprendía. Lo que sí sabía era que le gustaban los chicos. No había dudas de eso", afirmó. La fiscal de Cámara, Marta Jerez de Rivadeneira y los representantes de la querella, Silvia Furque y Alvaro Zelarayán, le hicieron varias preguntas, sobre todo para que no quedaran dudas de la participación de ambos en el ataque que sufrieron los menores.
Chávez era hasta el momento de la denuncia empleado del Siprosa, aunque estaba adscripto a la Secretaría de Interior de la Casa de Gobierno. El PE lo dejó cesante. También era empleado de la Escuela de Enfermería de la UNT, que depende de la Facultad de Medicina. Como él no quiso dar su versión de los hechos, se leyó la declaración que había realizado durante la instrucción. En ella Chávez afirmó que conocía a los menores por su actividad en un boliche, pero negó haber violado a uno de ellos. Sólo dijo que uno de los menores se había enojado con él ya que le debía dinero.
Luego fue el turno de los dos menores. Por orden de los jueces Marta Cavalloti, Francisco Ruiz Vargas y Alberto Piedrabuena, miembros de la Sala VI de la Cámara Penal, se desalojó la sala. Según trascendió, ambos fueron coincidentes en sus testimonios. Uno de ellos relató, con voz entrecortada y ante la presencia de su madre, el ataque que había sufrido en la habitación por parte de Chávez. El otro, en cambio, dijo que Bollero le pagaba para tener sexo oral.
La defensa de Chávez pidió la nulidad del análisis de ADN que se realizó durante la instrucción, y del allanamiento que realizó la Policía en el departamento del sospechoso. Los planteos fueron rechazados por los jueces.
Hoy declarará otro menor, que también habría sido víctima de un intento de abuso por parte de Chávez, pero en un hecho ocurrido en noviembre de 2004.
La audiencia se reiniciará a las 9, y además de este menor está previsto que declaren otros testigos.
Por los ataques están siendo juzgados Aldo Rubén Chávez, de 46 años, ex empleado de Casa de Gobierno y de la UNT y Marcelo Fabián Bollero, de 40.
El sábado 12 de marzo, a la noche, los dos hombres llevaron a dos menores, uno de 13 años y el otro de 17, al departamento de Chávez, ubicado en calle San Martín al 900. Allí, según la acusación, Chávez violó a uno de ellos. El menor, luego, le contó a su padre lo sucedido y el sospechoso, tras ser golpeado por el hombre, fue detenido.
El juicio se inició ayer. Chávez, defendido por la abogada Patricia Carugatti, se negó a declarar. Bollero, asistido por los defensores Carolina Epelbaum y Tomás Robert, decidió contar todo, pero antes pidió que el otro imputado fuera sacado de la sala. "Yo conocía a Chávez de varios meses antes. Sabía que trabajaba en Casa de Gobierno. Y también conocía a uno de los chicos", relató luego. El imputado afirmó que efectivamente esa noche habían ido al departamento de Chávez los cuatro. "El y uno de los chicos entraron en su pieza. Yo pensé que Chávez le iba a hacer sexo oral, jamás imaginé que lo violaría", argumentó. Bollero, llorando, confesó ser homosexual.
"Estoy muy arrepentido de todo lo que pasó. No quise hacerle daño a nadie. En la cárcel pasé cosas muy feas, que me hicieron recapacitar. Pido perdón a los chicos y a su familia", aseguró. Bollero advirtió que mantenía encuentros frecuentes con uno de los menores en su automóvil. "Chávez conocía a muchos menores, y él decía que eran sus sobrinos o sus ahijados. Como era relacionista público no me sorprendía. Lo que sí sabía era que le gustaban los chicos. No había dudas de eso", afirmó. La fiscal de Cámara, Marta Jerez de Rivadeneira y los representantes de la querella, Silvia Furque y Alvaro Zelarayán, le hicieron varias preguntas, sobre todo para que no quedaran dudas de la participación de ambos en el ataque que sufrieron los menores.
Chávez era hasta el momento de la denuncia empleado del Siprosa, aunque estaba adscripto a la Secretaría de Interior de la Casa de Gobierno. El PE lo dejó cesante. También era empleado de la Escuela de Enfermería de la UNT, que depende de la Facultad de Medicina. Como él no quiso dar su versión de los hechos, se leyó la declaración que había realizado durante la instrucción. En ella Chávez afirmó que conocía a los menores por su actividad en un boliche, pero negó haber violado a uno de ellos. Sólo dijo que uno de los menores se había enojado con él ya que le debía dinero.
Luego fue el turno de los dos menores. Por orden de los jueces Marta Cavalloti, Francisco Ruiz Vargas y Alberto Piedrabuena, miembros de la Sala VI de la Cámara Penal, se desalojó la sala. Según trascendió, ambos fueron coincidentes en sus testimonios. Uno de ellos relató, con voz entrecortada y ante la presencia de su madre, el ataque que había sufrido en la habitación por parte de Chávez. El otro, en cambio, dijo que Bollero le pagaba para tener sexo oral.
La defensa de Chávez pidió la nulidad del análisis de ADN que se realizó durante la instrucción, y del allanamiento que realizó la Policía en el departamento del sospechoso. Los planteos fueron rechazados por los jueces.
Hoy declarará otro menor, que también habría sido víctima de un intento de abuso por parte de Chávez, pero en un hecho ocurrido en noviembre de 2004.
La audiencia se reiniciará a las 9, y además de este menor está previsto que declaren otros testigos.
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