Cinco "asesinas" tucumanas fueron noticia en la revista líder de Brasil

La publicación "Veja" -una de las más leídas del mundo- reparó en las presuntas responsables de los crímenes que mayor revuelo causaron en esta provincia. Sostiene que el plan perfecto fue el que culminó con la desaparición de Beatriz Argañaraz y detalla la historia de Ema Gómez. Traducción Alicia Fernández - Redacción LA GACETA.

05 Junio 2007
Sus historias conmovieron a la provincia y provocaron que un buen número de curiosos siguiera los detalles como al más jugoso de los culebrones. Durante semanas mantuvieron pendientes hasta al más parco de los tucumanos, sembrando odios y gran revuelo.

Ahora, los oscuros episodios de sus vidas fueron eternizados en una de las publicaciones más leídas del mundo. Bajo el título "Asesinas de Tucumán", la revista brasileña "Veja" reparó en las anécdotas de cinco mujeres muy conocidas en estas tierras, tras haber sido acusadas de haber protagonizado los crímenes más comentados de los últimos tres años.

Ema Gómez, Nora Rivadeneira, Susana Acosta, Nélida Fernández y María del Valle Dip son, según la nota, las autoras de "cuatro de los seis homicidios más sorprendentes que ocurrieron en la provincia desde 2004".

"En Argentina, las mujeres representan sólo el 11,5% de la población carcelaria. Sin embargo, Tucumán se encuentra abatido por homicidios sorprendentes. De acuerdo con las tradiciones locales, sería más aceptable que los crímenes ocurran en una villa de emergencia. Pero no es así: tres de las asesinas tucumanas son de clase media", señala la revista.

Perfil de la "asesina tucumana"
El primer caso que expone "Veja" es el último de los publicados que escandalizó a los tucumanos: el crimen de la contadora Liliana Cruz. "La mujer, de 52 años, fue degollada, descuartizada en ocho partes y guardada en el armario de una farmacia. La acusada por el crimen es María Dip, de 53 años, amiga íntima de la víctima. El motivo, según los parientes de Liliana, sería una deuda de $ 8.000", relata "Veja".

La revista se acuerda también de la ex uniformada Ema Gómez, de quien dice que asesinó de nueve tiros a su novio, el juez Héctor Agustín Aráoz. "La Policía cree que el crimen fue cometido después de una violenta pelea de la pareja, ya que encontró restos de piel de Aráoz debajo de las uñas de Gómez y en las manos del cadáver había pelos de ella", publica.

Comparando los casos, la publicación esboza un perfil de las "asesinas tucumanas". "Ellas prefieren un crimen limpio, sin sangre ni signos de brutalidad y cuidadosamente planeado", describe, en su edición del 14 de marzo pasado.

Los mejores planeados
El ejemplo perfecto -según "Veja"- es el de la mujer de Villa Quinteros. "El año pasado, Nora Rivadeneira, de 64 años, adicionó al guiso de fideos que preparaba gruesas cantidades de pesticida. Su marido y tres nietos, que tenían de uno a 13 años de edad, murieron. Sólo una nieta de 12 años sobrevivió. Nora, que es analfabeta y vive en el campo, dice que no comió de su propio veneno porque no tenía hambre", resume.

Aunque admite la efectividad del supuesto método de la anciana, la revista dictamina que existe un caso más impactante en esta provincia. "El crimen mejor planeado fue el que provocó la muerte de la profesora Beatriz Argañaraz, quien desapareció el día en que debía asumir la dirección del colegio donde enseñaba. La Policía no encontró su cuerpo, pero descubrió vestigios de su sangre en el departamento de dos compañeras de trabajo. Una de ellas habría pedido a su hermano (actualmente prófugo) que entierre el cadáver", aventura la publicación. LA GACETA (C)


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