La guitarra de Segovia enmudeció hace 20 años

El artista fue el responsable de que ese instrumento dejara de ser propiedad exclusiva de los "tocaores" flamencos.

03 Junio 2007
“La guitarra es un ser vivo, con figura femenina”, definió alguna vez Andrés Segovia, el responsable de que ese instrumento haya dejado de ser -desde el siglo pasado- exclusiva propiedad de los “tocaores” flamencos y que haya alcanzado la jerarquía de otros instrumentos, al incorporarse a la enseñanza en los conservatorios y a las academias más tradicionales. Segovia, de cuya muerte se cumplen hoy 20 años, nació en la española provincia de Jaén el 21 de febrero de 1893 y siendo apenas un niño se trasladó a Granada; allí dio su primer recital a los 12 años y en 1912 obtuvo en Barcelona el primer reconocimiento importante en su carrera. La Primera Guerra Mundial frustró una serie de conciertos que había programado en distintas ciudades de Europa; en 1919 se presentó por primera vez en Buenos Aires y un año después tocó en Tucumán, en el teatro Alberdi. Segovia volvió a visitar la provincia en 1945, invitado en esta oportunidad por la Filarmónica de Tucumán.
“Cuando comencé a prodigar la guitarra en conciertos por todo el mundo, muchos compositores sinfónicos fueron cautivados por la belleza del instrumento y comenzaron a escribir par él”, explicó en una oportunidad; hacía referencia a las obras para guitarra y orquesta compuestas por autores como Manuel de Falla o Joaquín Rodrigo.
Dueño de un prestigio indiscutible, Segovia tenía 94 años cuando el 3 de junio de 1987 murió en su hogar madrileño. Sus restos descansan en una cripta del museo erigido en su memoria en Linares, su ciudad natal.

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