02 Junio 2007 Seguir en 
La situación procesal de los cuatro policías que están detenidos por el robo de motos se complica. Fuentes judiciales confirmaron que los sospechosos no habían comunicado oficialmente que las motocicletas habían ingresado a la seccional 11a, donde ellos prestaban servicios.
A esta conclusión arribó el fiscal Arnoldo Suasnábar después de analizar la documentación secuestrada en esa dependencia. En ninguno de los libros, ni en el archivo de partes diarios, figura que los imputados secuestraron los rodados. Cuando declararon, los policías dijeron que encontraron dos motos abandonadas en el parque 9 de Julio. Que las llevaron hasta la seccional y, como nadie las reclamó, ellos comenzaron a utilizarlas.
El fiscal no creyó en esta versión. Las dos motos fueron secuestradas el lunes en las viviendas de dos de los cuatro uniformados que actualmente se encuentran detenidos.
Por otra parte, personal de la Brigada Norte, al mando del comisario Carlos Páez, allanó el jueves dos domicilios (uno en Lules y otro en Yerba Buena) de un empleado de la firma Yuhmak donde, según consta en el acta policial, se secuestró elementos que pueden ser de importancia en la investigación de la causa. Las motos que tenían los policías habían sido robadas de un depósito de la firma, aunque sin forzar el portón de ingreso. El fiscal sospecha que un empleado de la empresa está estrechamente vinculado al hecho. Sostiene esta teoría porque el ladrón que se quedó con el botín burló los sistemas de seguridad de la concesionaria. Suasnábar, a partir del lunes, comenzará a interrogar a varios de los empleados de la empresa, aunque ya sabe que el empleado al que se le allanó la casa es vecino de uno de los policías involucrados.
Los defensores de los policías, en tanto, sostienen que sí hicieron un acta cuando encontraron las motos, la que será presentada oportunamente.
A esta conclusión arribó el fiscal Arnoldo Suasnábar después de analizar la documentación secuestrada en esa dependencia. En ninguno de los libros, ni en el archivo de partes diarios, figura que los imputados secuestraron los rodados. Cuando declararon, los policías dijeron que encontraron dos motos abandonadas en el parque 9 de Julio. Que las llevaron hasta la seccional y, como nadie las reclamó, ellos comenzaron a utilizarlas.
El fiscal no creyó en esta versión. Las dos motos fueron secuestradas el lunes en las viviendas de dos de los cuatro uniformados que actualmente se encuentran detenidos.
Por otra parte, personal de la Brigada Norte, al mando del comisario Carlos Páez, allanó el jueves dos domicilios (uno en Lules y otro en Yerba Buena) de un empleado de la firma Yuhmak donde, según consta en el acta policial, se secuestró elementos que pueden ser de importancia en la investigación de la causa. Las motos que tenían los policías habían sido robadas de un depósito de la firma, aunque sin forzar el portón de ingreso. El fiscal sospecha que un empleado de la empresa está estrechamente vinculado al hecho. Sostiene esta teoría porque el ladrón que se quedó con el botín burló los sistemas de seguridad de la concesionaria. Suasnábar, a partir del lunes, comenzará a interrogar a varios de los empleados de la empresa, aunque ya sabe que el empleado al que se le allanó la casa es vecino de uno de los policías involucrados.
Los defensores de los policías, en tanto, sostienen que sí hicieron un acta cuando encontraron las motos, la que será presentada oportunamente.







