02 Junio 2007 Seguir en 
"Pasó un año, pero no importa. Yo quiero que toda la Justicia y la familia de este asesino sepan que detrás de cada paso que den, detrás de cada resolución que hagan, van a estar los ojos de la madre de Emanuel Alvarez". Hace un año, el adolescente de 17 años fue golpeado por un menor de 15, cuando se resistió a que lo asaltaran. Emanuel recibió un piedrazo en la nuca que le provocó la muerte luego de dos días de agonía. Hoy, sus padres repetirán su premisa: "un asesino está libre. Y va a volver a matar en cualquier momento. Por eso, no vamos a descansar hasta que haya verdadera justicia".
Fátima Ambray y Rodolfo Alvarez, padre de Emanuel, aseguraron que aún no pudieron hacer el duelo por la muerte de su hijo. "Al otro día que lo sepultamos tuvimos que ir a Tribunales para declarar. Se han burlado de nosotros, pero vamos a seguir peleando", aseguraron en su casa de La Ciudadela, en la que levantaron un pequeño santuario en memoria de su hijo.
El homicida tenía 15 años, por lo cual es inimputable. Pero los padres de Emanuel insisten en que el destino del chico estaba escrito. Su padre, conocido como "El Pelao", es un delincuente que purgó una condena por haber matado a un hincha de Talleres en la previa de un partido con San Martín en 1992. Su hermanastro, "El Mudo Richard", también tiene antecedentes penales, y todos viven en "El Triángulo", una villa considerada peligrosa por la Policía.
El menor estuvo alojado en el Instituto Roca hasta el 31 de diciembre del año pasado, cuando la jueza Nora Wexler le otorgó la libertad. "Nos dicen que en su casa va a tener contención, y que le van a ayudar a reinsertarse en la sociedad. Eso no es verdad. Este chico vive borracho, drogado y en cualquier momento va a matar a otra persona. No queremos que pase eso", dijo, al borde de las lágrimas, la madre de Emanuel.
Reclamos
La pareja ya hizo conocer su caso a nivel nacional. La semana pasa estuvieron en Buenos Aires, donde se reunieron con el asesor presidencial Rubén Ledesma, a quien le dejaron una copia del expediente. Lo mismo hicieron en la Corte Suprema de Justicia. En Tucumán mantuvieron reuniones con el ministro fiscal Luis De Mitri y con el legislador José Cano, presidente de la Comisión de Derechos Humanos. "Queremos que se revea la libertad de este asesino. O que sea puesto en un hogar sustituto, donde lo controlen y no le permitan que haga lo que quiera", dijeron Ambray y Alvarez. "Hay informes socioambientales firmados por psicólogos que no tienen matrícula. Detrás de esto está pasando algo grave, y queremos que se investigue", reclamaron.
La pareja tiene otros dos hijos, de 13 y 6 años. "A ellos no sabemos cómo explicarles que la persona que mató a su hermano está libre. ¿Cómo podemos educarlos en medio de esta injusticia?", reclamó Ambray. En medio de su dolor, los Alvarez se dieron tiempo para recordar a Emanuel. "Era un sol. Sus sueños eran jugar profesionalmente al fútbol (Rodolfo Alvarez fue jugador de Central Norte) y ser contador público. Lo querían todos", dijo su padre. Quebrada emocionalmente, su madre cerró los ojos y dijo: "todos los días espero que él golpee la puerta y entre. Que me abrace y me dé un beso. Lo espero, lo voy a esperar siempre...".
Fátima Ambray y Rodolfo Alvarez, padre de Emanuel, aseguraron que aún no pudieron hacer el duelo por la muerte de su hijo. "Al otro día que lo sepultamos tuvimos que ir a Tribunales para declarar. Se han burlado de nosotros, pero vamos a seguir peleando", aseguraron en su casa de La Ciudadela, en la que levantaron un pequeño santuario en memoria de su hijo.
El homicida tenía 15 años, por lo cual es inimputable. Pero los padres de Emanuel insisten en que el destino del chico estaba escrito. Su padre, conocido como "El Pelao", es un delincuente que purgó una condena por haber matado a un hincha de Talleres en la previa de un partido con San Martín en 1992. Su hermanastro, "El Mudo Richard", también tiene antecedentes penales, y todos viven en "El Triángulo", una villa considerada peligrosa por la Policía.
El menor estuvo alojado en el Instituto Roca hasta el 31 de diciembre del año pasado, cuando la jueza Nora Wexler le otorgó la libertad. "Nos dicen que en su casa va a tener contención, y que le van a ayudar a reinsertarse en la sociedad. Eso no es verdad. Este chico vive borracho, drogado y en cualquier momento va a matar a otra persona. No queremos que pase eso", dijo, al borde de las lágrimas, la madre de Emanuel.
Reclamos
La pareja ya hizo conocer su caso a nivel nacional. La semana pasa estuvieron en Buenos Aires, donde se reunieron con el asesor presidencial Rubén Ledesma, a quien le dejaron una copia del expediente. Lo mismo hicieron en la Corte Suprema de Justicia. En Tucumán mantuvieron reuniones con el ministro fiscal Luis De Mitri y con el legislador José Cano, presidente de la Comisión de Derechos Humanos. "Queremos que se revea la libertad de este asesino. O que sea puesto en un hogar sustituto, donde lo controlen y no le permitan que haga lo que quiera", dijeron Ambray y Alvarez. "Hay informes socioambientales firmados por psicólogos que no tienen matrícula. Detrás de esto está pasando algo grave, y queremos que se investigue", reclamaron.
La pareja tiene otros dos hijos, de 13 y 6 años. "A ellos no sabemos cómo explicarles que la persona que mató a su hermano está libre. ¿Cómo podemos educarlos en medio de esta injusticia?", reclamó Ambray. En medio de su dolor, los Alvarez se dieron tiempo para recordar a Emanuel. "Era un sol. Sus sueños eran jugar profesionalmente al fútbol (Rodolfo Alvarez fue jugador de Central Norte) y ser contador público. Lo querían todos", dijo su padre. Quebrada emocionalmente, su madre cerró los ojos y dijo: "todos los días espero que él golpee la puerta y entre. Que me abrace y me dé un beso. Lo espero, lo voy a esperar siempre...".







