21 Mayo 2007 Seguir en 
Lucas González aún no tiene en claro qué va a declarar. Esa fue la principal razón de que el sábado a la noche, aduciendo una enfermedad, se haya negado a prestar testimonio ante la fiscal Teresita Marnero. Reconoció que si bien en un primer momento tenía decidido disparar munición gruesa contra su ex novia, la víctima, María Fernanda Chaila, y contra un grupo de policías que, según afirma, antes del crimen lo habrían estado extorsionando, dijo que las amenazas que recibió su familia en los últimos días le provocaron dudas, dijeron allegados a LA GACETA.
El llamado de la fiscal para que fuera llevado a Tribunales sorprendió a González, a su entorno y hasta a sus abogados, Héctor Abraham Musi y Roberto Flores, a pesar de que habían sido ellos quienes habían solicitado que se le tomara declaración. Se esperaba que la medida se realizara a mediados de semana. Pero la fiscal entendió, sobre todo por una cuestión de estricta seguridad, que el día indicado para realizar la medida era el sábado.
"¡Adónde me quieren llevar!", gritó González cuando, poco después de las 18, lo sacaron de la estrecha celda en la que permanece detenido en el penal de Villa Urquiza: ni él sabía lo que sucedería.
Un poco más tarde se enteraron sus abogados, quienes fueron directamente a Tribunales. Una vez allí, se reunieron con el imputado, y este les dijo que no estaba en condiciones de declarar. "No sé qué voy a decir. Además, me siento raro, no estoy bien", les dijo. Abraham Musi y Flores, entonces, le pidieron a la fiscal que pospusiera la medida.
Marnero se molestó muchísimo, ya que ella en realidad no necesita escuchar la versión del imputado para pedir la prisión preventiva en su contra. A pesar de esto, había accedido a escucharlo.
Las amenazas que desde el jueves dicen recibir sus familiares hicieron que el acusado replantee un poco su estrategia defensiva. "Nosotros somos los malos, pero somos a los que nos están amenazando. Espero que esto también sea investigado con tanta profundidad como lo hicieron con Lucas", dijo ayer Mabel, una de las tías del imputado, antes de entrar a visitarlo en Villa Urquiza.
Su versión
Según trascendió, González ya sabe que la calificación de homicidio agravado por alevosía que pesa en su contra no se modificará y que deberá responder por ese delito en el juicio oral. Pero tenía pensado aducir que el homicidio de Chaila, perpetrado el 29 de mayo del año pasado, no fue el simple desenlace de un drama pasional. Y en su testimonio iba a tener un papel preponderante un grupo de policías que, según él, lo estaba extorsionando con que iban a armar en su contra una causa penal si no les entregaba $ 40.000, dijeron algunos de sus allegados. Aparentemente, también pensaba hacer referencia a que estos policías utilizaban a María Fernanda para presionarlo.
Ayer, los familiares de González intentaron tranquilizarlo. "El tiene que esperar hasta que lo lleven a un pabellón. Ahí va a estar mejor. No le gusta la celda esa en la que está ahora. Se puede deprimir", dijo la tía del joven de 27 años, que durante varias horas departió con sus allegados en el patio de recreo. Allí les explicó las razones por las cuales se había negado a declarar el sábado y ellos le contaron sus versiones sobre llamadas amenazantes que recibieron en sus viviendas. Estas comunicaciones, en las que presuntamente un hombre advierte que González no debe abrir la boca en Tribunales, fueron grabadas por la Justicia, ya que los teléfonos de la familia están intervenidos.
A pesar de la negativa del imputado, los defensores volverán a presentar hoy un escrito en el que le solicitarán a la fiscal que lo haga declarar antes de solicitar la prisión preventiva. Marnero tiene hasta el martes 29, inclusive, para pedirla, pero antes de esto, González deberá comparecer en Tribunales para que se concrete otra medida judicial. Sucede que los defensores requirieron que se le realice una pericia psicológica, y el gabinete judicial está en el edificio de avenida Sarmiento al 400.
El llamado de la fiscal para que fuera llevado a Tribunales sorprendió a González, a su entorno y hasta a sus abogados, Héctor Abraham Musi y Roberto Flores, a pesar de que habían sido ellos quienes habían solicitado que se le tomara declaración. Se esperaba que la medida se realizara a mediados de semana. Pero la fiscal entendió, sobre todo por una cuestión de estricta seguridad, que el día indicado para realizar la medida era el sábado.
"¡Adónde me quieren llevar!", gritó González cuando, poco después de las 18, lo sacaron de la estrecha celda en la que permanece detenido en el penal de Villa Urquiza: ni él sabía lo que sucedería.
Un poco más tarde se enteraron sus abogados, quienes fueron directamente a Tribunales. Una vez allí, se reunieron con el imputado, y este les dijo que no estaba en condiciones de declarar. "No sé qué voy a decir. Además, me siento raro, no estoy bien", les dijo. Abraham Musi y Flores, entonces, le pidieron a la fiscal que pospusiera la medida.
Marnero se molestó muchísimo, ya que ella en realidad no necesita escuchar la versión del imputado para pedir la prisión preventiva en su contra. A pesar de esto, había accedido a escucharlo.
Las amenazas que desde el jueves dicen recibir sus familiares hicieron que el acusado replantee un poco su estrategia defensiva. "Nosotros somos los malos, pero somos a los que nos están amenazando. Espero que esto también sea investigado con tanta profundidad como lo hicieron con Lucas", dijo ayer Mabel, una de las tías del imputado, antes de entrar a visitarlo en Villa Urquiza.
Su versión
Según trascendió, González ya sabe que la calificación de homicidio agravado por alevosía que pesa en su contra no se modificará y que deberá responder por ese delito en el juicio oral. Pero tenía pensado aducir que el homicidio de Chaila, perpetrado el 29 de mayo del año pasado, no fue el simple desenlace de un drama pasional. Y en su testimonio iba a tener un papel preponderante un grupo de policías que, según él, lo estaba extorsionando con que iban a armar en su contra una causa penal si no les entregaba $ 40.000, dijeron algunos de sus allegados. Aparentemente, también pensaba hacer referencia a que estos policías utilizaban a María Fernanda para presionarlo.
Ayer, los familiares de González intentaron tranquilizarlo. "El tiene que esperar hasta que lo lleven a un pabellón. Ahí va a estar mejor. No le gusta la celda esa en la que está ahora. Se puede deprimir", dijo la tía del joven de 27 años, que durante varias horas departió con sus allegados en el patio de recreo. Allí les explicó las razones por las cuales se había negado a declarar el sábado y ellos le contaron sus versiones sobre llamadas amenazantes que recibieron en sus viviendas. Estas comunicaciones, en las que presuntamente un hombre advierte que González no debe abrir la boca en Tribunales, fueron grabadas por la Justicia, ya que los teléfonos de la familia están intervenidos.
A pesar de la negativa del imputado, los defensores volverán a presentar hoy un escrito en el que le solicitarán a la fiscal que lo haga declarar antes de solicitar la prisión preventiva. Marnero tiene hasta el martes 29, inclusive, para pedirla, pero antes de esto, González deberá comparecer en Tribunales para que se concrete otra medida judicial. Sucede que los defensores requirieron que se le realice una pericia psicológica, y el gabinete judicial está en el edificio de avenida Sarmiento al 400.







