Dicen que la familia de Lucas fue amenazada

Según una denuncia, un hombre les habría advertido telefónicamente que si el acusado declaraba iban a matarlo a él y a su entorno. Las advertencias causaron inquietud en la Justicia.

ALARMA. Los familiares de Lucas le mostraron su apoyo desde que llegó a Tucumán, el jueves 10 de mayo. LA GACETA / JOSE NUNO
ALARMA. Los familiares de Lucas le mostraron su apoyo desde que llegó a Tucumán, el jueves 10 de mayo. LA GACETA / JOSE NUNO
19 Mayo 2007
"Diganlé al pendejo ese que ni se le ocurra abrir la boca porque van a ser todos boleta. El en la cárcel, y ustedes, en sus casas". La amenaza telefónica sonó en casa de los familiares de Lucas González, único detenido por el crimen de María Fernanda Chaila. Por ello dieron a conocer la situación a la Justicia, y pidieron garantías para ellos y para el sospechoso.
A pesar de que las autoridades del penal de Villa Urquiza intentan que González sea considerado un interno más y no alguien en quien se focalice la atención, los últimos días fueron conflictivos para el acusado. A pesar de que altas fuentes del penal negaron que, tal como publicó ayer LA GACETA, el presunto homicida haya estado muy nervioso y haya protagonizado hechos de violencia con personas de su entorno, algunos allegados indicaron que efectivamente González ya no se muestra tan tranquilo como cuando llegó a Tucumán, el jueves 10 de mayo. A esto se suman las amenazas que sufrió su familia. El desencadenante de las advertencias habría sido la posibilidad de que González (apellido de su madre, ya que el de su padre es Carrizo, y así está registrado en la Justicia) al declarar la próxima semana involucre a algunos policías. Lucas ya manifestó su deseo de dar a conocer a la fiscal Teresita Marnero su versión de los hechos, en la que la presencia de un grupo de policías que lo habrían estado presionando para que les entregara dinero sería clave. Según trascendió, González trataría de probar que el ataque que perpetró contra su ex novia el 29 de mayo del año pasado no se debió únicamente a un problema sentimental.
Las amenazas causaron inquietud y, si bien no se ordenó una custodia especial en torno de los familiares de González ni tampoco sobre él, se especificó que la Policía debía estar alerta. Sin embargo, la Justicia jugó una carta fuerte ya que como los teléfonos de los familiares están intervenidos por la Justicia, las llamadas intimidatorias fueron grabadas, por lo que se podría establecer por lo menos desde donde fueron realizadas. Esto fue constatado por autoridades judiciales.
Además se sumó otro hecho relacionado con quien es el interno más famoso del penal. Un individuo se comunicó telefónicamente, presentándose como un miembro de Inteligencia del Ejército, y advirtió que a partir de informes reservados sabía que un grupo de personas se estaba alistando para liberar a González, aprovechando algunas de las salidas estipuladas como, por ejemplo, la que hará la próxima semana para declarar en Tribunales. En principio, esta comunicación encendió la alerta entre las autoridades del penal. Inmediatamente comenzaron a chequear la información, recurriendo a distintos organismos de inteligencia. Finalmente la especie fue descartada. De todos modos, se intensificarán las medidas de seguridad por lo que, en caso de tener que salir de la cárcel, González estará en el medio de un operativo tan o más importante que el que se realizó cuando llegó a Tucumán.
Tal como se preveía, la fiscal Marnero aún no pidió la prisión preventiva contra el imputado, aunque ya tendría en su poder todos los datos como para hacerlo. Sin embargo esperará a escuchar el testimonio de González para entonces dar por terminada la instrucción.
A diario, el integrantes del clan "Gardelitos" mantiene reuniones con sus abogados defensores Héctor Abraham Musi y Roberto Flores, con quienes delinea la estrategia procesal. González no negaría que fue él quien mató a la joven (hay testigos que lo reconocieron luego de realizar el disparo), pero intentarían demostrar que el muchacho actuó en estado de emoción violencia, lo que podría ser un atenuante. Hasta el momento la imputación es por el delito de homicidio agravado, que contempla pena de prisión perpetua, y bajo esa calificación sería juzgado González.

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