González se muestra cada vez más nervioso en su celda

El único acusado por el homicidio quiere declarar y exige que lo cambien a un pabellón. Podría estar sufriendo el síndrome de abstinencia.

PRESO. Lucas González, en una foto obtenida ayer a pocos metros de la celda en la que está arrestado.
PRESO. Lucas González, en una foto obtenida ayer a pocos metros de la celda en la que está arrestado.
18 Mayo 2007
"Aquí no se va a salvar nadie. A mí me van a mater en cana para siempre, pero todo el mundo va a saber la verdad". Lucas González estuvo ayer demasiado nervioso. Quienes tuvieron oportunidad de compartir el día con el único acusado por el crimen de María Fernanda Chaila notaron que, de a poco, el imputado está perdiendo la paciencia.

Por eso muchos esperan con expectativa su declaración, que se producirá la próxima semana. A sus allegados González les dejó algo en claro: él no se va a callar nada, porque sabe que le espera una estadía larguísima en el penal de Villa Urquiza.

El miércoles, cuando sus familiares lo visitaron, le pidieron que se tranquilice. Lo notaron sobreexitado. Así se entiende lo que habían solicitado los defensores del sospechoso, Héctor Abraham Musi y Roberto Flores con respecto a que se le realice una pericia toxicológica. Los abogados estiman que con el correr de los días comenzará a sufrir síndrome de abstinencia.

Ayer, González, que está alojado en una celda ubicada en el frente del penal, en la zona de la guardia armada, discutió con varios miembros del servicio penitenciario, se negó a comer y hasta mantuvo una acalorada discusión con uno de sus defensores. "Yo no quiero estar más aquí", gritó más de una vez. "Quiero que me lleven a uno de los pabellones, como a cualquiera de los otros presos", exigió.

Sus allegados indicaron que el joven tiene varios amigos entre procesados y penales, entre quienes encontraría contención. Según trascendió, González quiere dejar en claro que el crimen no fue sólo la derivación de un conflicto sentimental, sino que podrían haber influido otras circunstancias.

María Fernanda, que era la novia de González, fue asesinada el 29 de mayo del año pasado en el edificio del Predio Ferial, donde trabajaba. A la joven le dispararon en la cabeza. Hay varios testigos que reconocieron a González como el autor del hecho. Nunca se secuestró el arma que se utilizó en el crimen, aunque se confirmó que era 9mm.

A lo largo de casi un año, la fiscal Teresita Marnero instruyó la causa y recolectó pruebas contra el acusado. Finalmente, el lunes de la semana pasada, González, de 27 años, fue detenido en un departamento de la localidad bonaerense de Moreno. Un informante (que sería de su propia familia) dio el dato concreto y cobró los $ 115.000 que se ofrecían de recompensa.

Ese dinero, dijeron allegados al mismo sospechoso, estaría destinado a costear la defensa. González está imputado por homicidio agravado por alevosía. Este delito contempla prisión perpetua. El acusado sabe que pasará mucho tiempo en la cárcel y quiere aprovechar las pocas oportunidades que tendrá para decir su verdad. LA GACETA (C)

Tamaño texto
Comentarios