17 Mayo 2007 Seguir en 
El plan fue analizado durante meses. Luego de que se formalizó el ofrecimiento de una recompensa para quien aportara datos que permitieran la detención de Lucas González, en el mismo seno del clan "Gardelitos", del cual el acusado del crimen de María Fernanda Chaila forma parte, se comenzó a planear la entrega del sospechoso.
Había algo que desde el primer momento los familiares de González tenían en claro: los $ 115.000 que ofrecían el Gobierno de la Nación y de la Provincia no podía caer en manos extrañas, más teniendo en cuenta que los gastos de defensa serían muy voluminosos.
Desde que Chaila fue asesinada, el 29 de mayo, en el edificio del Predio Ferial, donde trabajaba, González se mantuvo prófugo. La mayor parte del tiempo estuvo en Buenos Aires, donde viven su madre y varios de sus familiares. Pero, en varias oportunidades, regresó a la provincia. En estos 12 meses, la Policía de la Provincia realizó más de 60 allanamientos, la mayoría de ellos en viviendas del clan.
Según los propios familiares, Lucas quería que todo terminara. "Por eso se entregó. Sufría por cómo nos perseguía la Policía", dijo su tía Mercedes Soria. Pero, antes de quedar detenido, había que cumplir un trámite crucial: cobrar el dinero.
Por eso, se habría comisionado a un miembro de la familia, que desde Buenos Aires comenzó a contactarse vía e-mail con el secretario de la Fiscalía III, Benjamín Bulacio Espíndola. El viernes 4 de mayo, este hombre se presentó en Tribunales y se entrevistó con la fiscal Teresita Marnero.
La descripción del lugar donde se debía detener a González fue asombrosa. "Va a estar a las 5 en la quinta casa, contando desde la esquina de calle Devaines; tiene en el frente un portón con postes blancos, tela metálica y una lona verde que la cubre". De esta forma se refirió al departamento ubicado en la zona conocida como Villa Catonas, en la localidad de Moreno, departamento Mercedes de Buenos Aires.
A la hora señalada, el lunes 7 de mayo, González fue atrapado por la Policía Bonaerense, mientras dormía vestido únicamente con un calzoncillo. En ese momento, el dinero ya estaba en manos de la familia, según indicaron distintas fuentes consultadas. González sabe que afronta una pena de prisión perpetua (está acusado por homicidio agravado por alevosía, teniendo en cuenta que la víctima estaba absolutamente indefensa cuando fue atacada).
Sin embargo, dentro del plan ideado por el imputado y por sus familiares está prevista la cantidad de tiempo que González pasará en prisión, y estiman que, en 10 años, como mucho, recuperará su libertad. Entonces tendrá 37 años.
Todos estos datos están siendo corroborados actualmente por la Justicia y por la Policía, aunque tienen en claro que la identidad del informante, por razones legales, no puede ser develada, ni tampoco podrán quitarle la recompensa por haber actuado en connivencia con el sospechoso.
Mientras espera que se resuelva su situación procesal, González espera casi con ansias que se dicte la prisión preventiva en su contra ya que de esta forma sería enviado al pabellón de procesados, donde un grupo de ex cómplices ya lo está esperando. Actualmente se encuentra alojado en la guardia del penal de Villa Urquiza.
Ayer recibió a sus familiares más directos, aunque no pudo compartir ni unos minutos con un grupo de amigos que había pretendido ingresar teniendo en cuenta que era día de visitas. Estos jóvenes amenazaron con hacer una manifestación frente al penal, pero finalmente fueron convencidos de que se alejaran con la promesa de que el domingo podrán reunirse con González. LA GACETA (C)
Había algo que desde el primer momento los familiares de González tenían en claro: los $ 115.000 que ofrecían el Gobierno de la Nación y de la Provincia no podía caer en manos extrañas, más teniendo en cuenta que los gastos de defensa serían muy voluminosos.
Desde que Chaila fue asesinada, el 29 de mayo, en el edificio del Predio Ferial, donde trabajaba, González se mantuvo prófugo. La mayor parte del tiempo estuvo en Buenos Aires, donde viven su madre y varios de sus familiares. Pero, en varias oportunidades, regresó a la provincia. En estos 12 meses, la Policía de la Provincia realizó más de 60 allanamientos, la mayoría de ellos en viviendas del clan.
Según los propios familiares, Lucas quería que todo terminara. "Por eso se entregó. Sufría por cómo nos perseguía la Policía", dijo su tía Mercedes Soria. Pero, antes de quedar detenido, había que cumplir un trámite crucial: cobrar el dinero.
Por eso, se habría comisionado a un miembro de la familia, que desde Buenos Aires comenzó a contactarse vía e-mail con el secretario de la Fiscalía III, Benjamín Bulacio Espíndola. El viernes 4 de mayo, este hombre se presentó en Tribunales y se entrevistó con la fiscal Teresita Marnero.
La descripción del lugar donde se debía detener a González fue asombrosa. "Va a estar a las 5 en la quinta casa, contando desde la esquina de calle Devaines; tiene en el frente un portón con postes blancos, tela metálica y una lona verde que la cubre". De esta forma se refirió al departamento ubicado en la zona conocida como Villa Catonas, en la localidad de Moreno, departamento Mercedes de Buenos Aires.
A la hora señalada, el lunes 7 de mayo, González fue atrapado por la Policía Bonaerense, mientras dormía vestido únicamente con un calzoncillo. En ese momento, el dinero ya estaba en manos de la familia, según indicaron distintas fuentes consultadas. González sabe que afronta una pena de prisión perpetua (está acusado por homicidio agravado por alevosía, teniendo en cuenta que la víctima estaba absolutamente indefensa cuando fue atacada).
Sin embargo, dentro del plan ideado por el imputado y por sus familiares está prevista la cantidad de tiempo que González pasará en prisión, y estiman que, en 10 años, como mucho, recuperará su libertad. Entonces tendrá 37 años.
Todos estos datos están siendo corroborados actualmente por la Justicia y por la Policía, aunque tienen en claro que la identidad del informante, por razones legales, no puede ser develada, ni tampoco podrán quitarle la recompensa por haber actuado en connivencia con el sospechoso.
Mientras espera que se resuelva su situación procesal, González espera casi con ansias que se dicte la prisión preventiva en su contra ya que de esta forma sería enviado al pabellón de procesados, donde un grupo de ex cómplices ya lo está esperando. Actualmente se encuentra alojado en la guardia del penal de Villa Urquiza.
Ayer recibió a sus familiares más directos, aunque no pudo compartir ni unos minutos con un grupo de amigos que había pretendido ingresar teniendo en cuenta que era día de visitas. Estos jóvenes amenazaron con hacer una manifestación frente al penal, pero finalmente fueron convencidos de que se alejaran con la promesa de que el domingo podrán reunirse con González. LA GACETA (C)







