González era tratado como rey en una disco VIP

La captura del prófugo. Los policías que lo trajeron de Buenos Aires dijeron que se compraba joyas de oro y perfume francés, y se divertía con música electrónica. Temía ser atrapado y por eso iba de un lado a otro. Pasó cuatro meses en un departamento de Buenos Aires. Tenía debilidad por anillos, cadenas y pulseras de oro.

TRASLADO. González fue llevado ayer en una camioneta de la Policía a Tribunales, donde se negó a declarar.(LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI)
TRASLADO. González fue llevado ayer en una camioneta de la Policía a Tribunales, donde se negó a declarar.(LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI)
12 Mayo 2007
"La verdad es que nunca me imaginé que iba a estar tan bien con dos yutas. Soy un hombre con códigos y, en otro momento, volveremos a charlar con un café". Esas fueron las palabras con que Lucas Jesús González, el acusado del crimen de María Fernanda Chaila, se despidió del comisario Luis Pereyra y del subcomisario Francisco Picón, los hombres que lo custodiaron en las últimas horas.
En Buenos Aires, los pesquisas tuvieron tiempo para investigar cómo vivió el acusado durante los 11 meses en que estuvo prófugo. El miedo a ser atrapado se combinó con su amor por los lujos y por la vida nocturna.
"El estaba tranquilo porque esta historia se acabó. Pasó mucho tiempo bajo la presión de la Policía. No podía vivir normalmente sabiendo que lo buscaban y, mucho menos, después de que se oficializó una recompensa de $ 115.000 para quien informara sobre su paradero", explicó una alta fuente de Tribunales.
Los pesquisas determinaron que González viajaba de provincia en provincia para evitar ser capturado. Entre otros puntos, estuvo en Mendoza, Córdoba, Salta y, especialmente, en Buenos Aires; son lugares donde la Policía estuvo y no pudo ubicarlo.
En la Capital, según sus palabras, nunca se alojó, porque tenía horror de que fuera detectado por la Policía Federal, fuerza que cuenta con sistemas informáticos para identificar a las personas. Lo que no pudieron establecer es si realmente visitaba Tucumán, tal como aseguraron los familiares de María Fernanda. Esto se develará cuando declare ante la fiscal Teresita Marnero.
Picón y Pereyra establecieron que González habitó los últimos cuatro meses el departamento de la localidad de Moreno, donde fue detenido el lunes pasado por personal de la Policía Bonaerense. Esto lo supieron por el testimonio de las personas que le alquilaban el departamento.González dejó en claro que, a pesar de sentirse presionado por los investigadores, nunca abandonó su gusto por la vida nocturna. El imputado les comentó a los policías que concurría a un boliche de la provincia de Buenos Aires llamado El Angel. Se habría hecho amigo del propietario del local y siempre fue tratado como un rey en el VIP de la disco, en la que no ingresaba cualquier persona. "Nos comentó que era un lugar donde sólo se escucha música electrónica y bebían champán. También relató que en ese lugar conoció a varias chicas que aparecen como secretarias o bailarinas de programas de televisión", expresó Picón.
También, según los investigadores, el acusado les confesó que tenía gustos exquisitos a la hora de vestirse, que usaba perfumes franceses y que los adquiría en la calle Florida. "Nos recomendó dos marcas para que usemos", se rió Picón, al relatar la ocurrencia de González. Al ser detenido, los investigadores le secuestraron varias joyas. "Tenía debilidad por el oro. Usaba anillos, cadenas y pulseras. Todas esas piezas les fueron entregadas a sus familiares", señaló un allegado.
El acusado espera recibir, en las próximas horas, la visita de su familia, especialmente de su ahijada de cuatro años, que es hija de su hermana Vanesa. "Tiene adoración por esa criatura", dijo un amigo de González.

Tamaño texto
Comentarios