Se espera un año muy duro para la citricultura

Las empresas deben afrontar fuertes gastos para poder exportar. La mayoría de los insumos que se emplean son importados, y se pagan en dólares.

NEGATIVO. La venta de limones a Rusia no se hace como se esperaba.
NEGATIVO. La venta de limones a Rusia no se hace como se esperaba.
08 Abril 2002
La citricultura tucumana se apresta a iniciar la campaña de exportación más difícil de los últimos años, pese a que la devaluación del peso frente al dólar debería beneficiar a esta actividad, netamente exportadora. Son tantos los inconvenientes que se le presentan este año al sector, que algunos operadores creen que podrían derivar en la caída de alguna de las grandes empresas del medio.
Los principales factores en contra son los siguientes:
** La exportación de limones a Rusia, que siempre comienza entre fines de marzo y principios de abril, se realiza a media máquina. Un poco por el exceso de lluvias y otro por las enormes trabas que hoy existen para exportar. Esa fruta se está haciendo demasiado grande en los árboles.
** La campaña exportadora fuerte, que empieza en mayo, está plagada de incertidumbre. Se desconoce el precio a que se venderá la fruta en Europa, y está totalmente descartada la venta a Estados Unidos. Esto significa que habrá una sobreoferta de un 10% en el resto de los mercados, lo cual puede impactar en forma negativa en los precios.
** Los insumos para producir y exportar limones se mantienen en dólares, como por ejemplo las cajas para exportación, los esquineros, la cera para la fruta, etcétera. O sea que el citricultor paga tres veces más por estos productos que en la campaña anterior. También hubo una suba en el precio del flete.
** El año pasado, los exportadores recibían reintegros de un 8,1% promedio por caja exportada, y este año deberán pagar un 10% en concepto de retenciones. Claro que ahora los favorece el tipo de cambio. Pero se duda de que la ecuación costo-beneficio sea positiva.
** Los citricultores aseguran que deben depositar las retenciones por adelantado. Una vez colocada la fruta en el barco, el exportador dispone de 72 horas para pagar las retenciones. La Aduana otorga el despacho para que la fruta pueda ser nacionalizada en destino sólo cuando el exportador presenta la boleta de depósito de las retenciones.
** Esta "prefinanciación al Estado" que hacen los exportadores demanda que la empresa en cuestión tenga una importante estructura económico-financiera. Se debe adelantar este pago sin haber vendido aún la fruta, más el hecho de haber tenido que pagar todo el proceso previo en dólares. Los que no tienen espaldas para afrontar este costo se ven obligados a pedirles a sus bancos de confianza que se hagan cargo de pagar estas retenciones, con el costo financiero que esto implica en tiempos en que no hay crédito para nadie.
** El panorama del limón puede ser peor: los citricultores terminan recibiendo su dinero en pesos, como el resto de los exportadores argentinos.
** Años anteriores, el sector citrícola tucumano era merecedor del crédito internacional. Hoy, esta ventaja no lo es tanto. Algunas empresas están fuertemente endeudadas en dólares en el exterior, y esas deudas no se pesificaron. Se conoce el caso de una firma que pidió un crédito varias veces millonario en dólares para concluir la última etapa de la campaña exportadora del año pasado, que ahora podría sucumbir si el año limonero es demasiado duro.

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