A la búsqueda de revertir la mala fama de la matemática

Por Jorge Estrella. El autor sostiene que hay una belleza infinita, que no se advierte por culpa de quienes la enseñan.

09 Abril 2006
Tome usted un número entero positivo cualquiera. Y construya una serie siguiendo esta sencilla receta: si el número es par, divídalo en dos para obtener el segundo miembro de la serie; si es impar, multiplíquelo por 3 y agréguele 1. Irá construyendo la serie con los números que resulten de aplicar esa simple norma al último obtenido. Y verá que fatalmente termina en... 1. ¿Por qué? Nadie lo sabe aún. Y aunque se viene cumpliendo en todos los ejemplos conocidos, nadie obtuvo una demostración que pruebe que ese resultado vale para todo número con que iniciemos la operación.
¿Por qué no se puede dividir por 0 y a partir de ahí demostrar que 1 no es igual a 2? ¿Por qué la raíz cuadrada de 2 es irracional? ¿Son infinitos los números primos y qué patrón sigue su aparición dentro de los números naturales? Son algunas de las muchas preguntas interesantes de este libro.
Su autor advierte que la matemática tiene mala fama y procura revertirla haciendo atractivo su ejercicio de este volumen. Difícil, aburrido, inútil, frustrante son cualidades que atribuyen alumnos primarios, secundarios y universitarios a este antiguo arte de pensar correcta e imaginativamente. ¿A qué se debe? Paenza es drástico y realista en su diagnóstico: "Los peores enemigos que tiene la matemática somos los propios docentes, porque no logramos despertar en los jóvenes que tenemos enfrente la curiosidad mínima para disfrutarla. La matemática contiene una belleza infinita, pero si las personas que la tienen que disfrutar no la pueden ver, la culpa es de quien la expone" (p. 209).
¿Acaso no merece igual diagnóstico la enseñanza de la filosofía, la historia, la química o la física? ¡No piense, memorice! Esa parece ser la consigna pedagógica en estos tiempos alegremente difíciles. (c) LA GACETA

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