Las distintas facetas que ofrece el fundamentalismo

Por Daniel Alberto Dessein. Presentación clara del mundo islámico, que es complejo y difícil de aprehender.

09 Abril 2006

El fanatismo fundamentalista ha inaugurado sangrientamente el siglo XXI. Desde el 11 de setiembre de 2001, indagar las causas y prever las consecuencias del fenómeno terrorista se ha convertido en un desafío global. El cordobés Claudio Fantini, uno de los analistas internacionales más consultados por los medios nacionales, aborda en este libro distintas facetas del fundamentalismo, concentrándose particularmente en sus variantes islámicas. En la primera parte, analiza la relación histórica entre política y religión; refleja la presencia del fanatismo en distintas culturas; narra los avatares de la vida de Mahoma; describe la expansión musulmana posterior a su muerte y distingue didácticamente las distintas vertientes religiosas que explican las divisiones entre los mahometanos.
La segunda parte es la más extensa. Aquí el autor recopila una serie de artículos, casi todos publicados en los últimos años en diversos medios, en los que se enfocan algunos de los acontecimientos más inquietantes del escenario internacional vinculados al terrorismo, al fanatismo islámico o al contexto político de Medio Oriente. Los atentados de Al Qaeda, la incursión norteamericana en Irak, las elecciones palestinas, el viraje político de Khadafy, el acceso al poder de Ahmadineyad en Irán y la violencia musulmana en los suburbios de París son temas que se exploran en el libro.
El mayor mérito del autor probablemente sea presentar claramente al lector un mundo complejo y difícil de aprehender como es el islámico. Fantini expone, por ejemplo, las diferencias entre chiítas y sunnitas o entre el wahabismo y el salafismo, que ayudan a entender la ola de violencia que sacude a Irak o el doble juego de la familia real saudita frente a los norteamericanos y las organizaciones fundamentalistas. Con gran capacidad de síntesis se le permite al lector recorrer ágilmente los principales hitos de la historia política de Irán, Irak, Arabia Saudita, Pakistán, Afganistán, Líbano y Turquía, conectándolos con los conflictos del presente. La estructura y la dinámica de Al Qaeda, Hamas y Hezbollah, las bases de la doctrina Bush y la relación entre la invasión a Irak y la proliferación del terrorismo son otros ejes del libro. En algunos artículos también se rastrean brotes fundamentalistas en Asia, Africa y América Latina.
El epílogo se despliega en torno de la polémica tesis de Oriana Fallaci que asocia la religión musulmana con el terrorismo. Fantini señala que dentro de los 1.500 millones de musulmanes que habitan el planeta, los fundamentalistas son una pequeña minoría. Esto lo demostrarían la secularización de países como Turquía; la apertura democrática de otro país como Indonesia (el que más musulmanes alberga); la concurrencia, a pesar del grave peligro, de la mayoría de los iraquíes a las votaciones; la inmigración masiva a Occidente y la integración de comunidades musulmanas en lugares como la Argentina, entre tantas otras muestras de respeto por una convivencia armónica. Pero además de marcar los errores de Fallaci, el autor sostiene que gran parte de los detractores de la escritora italiana, supuestamente liberales o progresistas, esconden un inconfesable y visceral resentimiento antinorteamericano que no les permite reaccionar de forma análoga ante un atentado o ante las declaraciones del presidente iraní amenazando con borrar a Israel del mapa. Fantini concluye que los ataques contra las ciudades occidentales intentan extinguir su cosmopolitismo y pluralismo y sustituirlos por la intolerancia frente a los musulmanes, propiciando el choque de civilizaciones que vaticinó Huntington. (c) LA GACETA

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