Para caminar por el itinerario de vida y obra de Victoria Ocampo

Por Willy G. Bouillon. Villa Ocampo.

02 Abril 2006

No puede menos que ser bien recibida la publicación de este libro, emprendimiento a cargo de Editorial Sudamericana por iniciativa de la Unesco. Sin que su desarrollo pueda ser asimilado al que identifica a la literatura general -novela, narrativa, poesía o ensayo-, se acomoda con holgura y características absolutamente singulares a la mejor producción representativa de aquella.En una concepción de gran belleza formal -casi un objeto de arte- y pese a su brevedad (apenas 62 páginas), el texto adquiere la calidad de una invitación a transitar el itinerario trazado por la vida y la obra de Victoria Ocampo, desde la infancia a la madurez, en gran parte enmarcado en la escenografía insustituible de su célebre mansión en la ribera de San Isidro, de la que fueron huéspedes figuras de la talla de Rabindranath Tagore, Albert Camus, Graham Greene, Roger Caillois, Drieu de la Rochelle, Denis de Rougemont, Ortega y Gasset, Indira Gandhi, Igor Stravinsky y Gabriela Mistral, entre otros, y, visitantes asiduos, Borges y Bioy Casares.
Vida y obra. La primera, representada por la inteligencia y la necesaria libertad de criterio de una mujer que supo transformarse en individuo contra todos los cánones de una época, que no vaciló en dar cauce a sus pasiones -algunas tildadas de "escandalosas", que habrían fascinado a Oscar Wilde-, y la segunda, hecha de su producción literaria, de sus inquietudes intelectuales, que la llevaron a ser una viajera incansable del mundo, para conocer personalmente, por ejemplo, a Aldous Huxley, Waldo Frank, Bernard Shaw, Paul Valery, Virginia Woolf, Jean Cocteau o André Malraux (cuyo hijo adoptivo, Alain, le relató a este comentarista que sólo tres personas podían ir a la casa paterna sin pedir audiencia: De Gaulle, Borges y Victoria). Y, fundamentalmente, con su creación de la revista Sur, que desde 1930 a 1960 fue un incuestionable faro de cultura. Sus páginas constituyeron la puerta de entrada a la Argentina de quienes luego serían grandes nombres de la literatura mundial, como William Faulkner, Octavio Paz, Gabriel García Márquez o Julián Marías.
Bordelois y Grementieri han realizado un excepcional trabajo de selección de fotografías (algunas maravillas de Man Ray y de Gisele Freund), de párrafos, de un riquísimo anecdotario y de impresiones de quienes conocieron a V.O., y han glosado de manera magistral la historia de una señorial casona que, como se dice en su conclusión, aún está allí, como prueba "de que la intimidad del diálogo con los grandes no está reñida con las indagaciones de la vanguardia". (c) LA GACETA

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