Acerca del estudio de las lenguas y las empresas coloniales

Por Beatriz E. de Parolo. Ensayo.

02 Abril 2006

En la introducción, el autor afirma que las ciencias humanas hablan de nuestros conflictos, de nuestras luchas, y la versión que dan acerca de ellos se inclina, con frecuencia, hacia los intereses de algunos grupos sociales. En efecto, en este ensayo -que data de 1974 y va por su cuarta edición en francés y primera en castellano-, Calvet intenta demostrar que el estudio de las lenguas propone una determinada mirada sobre las comunidades lingüísticas y sus relaciones; y argumenta, finalmente, sobre cómo esta visión ha sido utilizada para justificar toda empresa colonial.
En la primera parte de la obra, el autor organiza la complejidad de su tema, abordando problemáticas generales y proponiendo un punto de partida para la reflexión que ubica en el Renacimiento. Desde allí desarrolla un seguimiento del abordaje de lenguas y lenguaje. Su trabajo no es histórico ni exhaustivo; simplemente intenta mostrar el vínculo entre dicho abordaje y los expansionismos imperialistas; portadores estos últimos de una actitud peyorativa hacia la lengua de los sojuzgados, cuyas manifestaciones se traducen en racismo y colonialismo. Llega a utilizar el término de "glotofagia" al referirse a la actitud de los colonizadores que devoran las lenguas de los colonizados. En relación directa con el campo de estudio analizado, según Calvet, el discurso del "lingüista" acerca de las lenguas de los países del occidente cristiano, por ejemplo, prepara el de los políticos anexionistas.
Un segundo momento del libro presenta estudios específicos que se inscriben en el marco de las propuestas teóricas desarrolladas en los capítulos precedentes. En este sentido Calvet explora el colonialismo lingüístico en Francia, la situación del inglés durante el siglo XIV y los "préstamos" tomados por algunas lenguas del árabe y del francés. Finalmente, se detiene para analizar con minucia la francofonía en todas sus variables.
Entre muchas de las interesantes reflexiones del autor retenemos, a manera de ejemplo, la que se refiere a la distinción, por momentos discutible, entre lengua y dialecto. Dice Calvet "(...) el dialecto nunca es más que una lengua trillada y la lengua es un dialecto que ha triunfado políticamente"; e ilustra su afirmación citando al cantante belga Julos Beaucarne que dice: "Si Luis XVI se hubiera instalado en Namur, toda Francia hablaría el valón de Namur. El francés es un ?patois? que triunfó, que se impuso en el hit-parade de las lenguas". En consonancia con esta visión, el autor despliega una serie de curiosos datos acerca del desempeño de la Revolución Francesa en cuanto al afianzamiento de un medio de comunicación eficaz con el pueblo de la Nación, dado que sólo los clérigos y la burguesía de la región parisina hablaban francés.En síntesis, un libro destinado a expertos, que plantea interrogantes fundamentales dentro del eje lenguas-políticas lingüísticas. En ese marco el autor argumenta con vehemencia contra el neocolonialismo, puesto que declara su esfuerzo por combatir por el hombre "por su derecho a una existencia en el centro de la cultura, por su derecho a vivir la vida que él elija". Tradujo Luciano Padilla López. (c) LA GACETA

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