
La inseguridad y el miedo han llevado a los habitantes de las ciudades a buscar nuevas formas de organización. A fines del siglo XX se ha visto proliferar espacios cerrados donde las clases más adineradas buscan refugiarse de la violencia urbana. El country representa una de esas nuevas formas de territorialidad que ofrece el paraíso de la pertenencia y la seguridad. Los argentinos seguimos con apasionamiento, como si fuera una telenovela, el asesinato de María Marta García Belsunce, que mostró la sórdida trama de intereses y pasiones que pueden existir detrás de vigilados perímetros.
El libro de Claudia Piñeiro comienza con epígrafes de El zoo de cristal, de Tennesse Williams, y de Bajo un manto de estrellas, de Manuel Puig, y aclara que los personajes son fruto de la imaginación. Es imposible no asociar la trama con las crónicas policiales. Piñeiro, autora de guiones y admiradora de Truman Capote y de Raymond Chandler, demuestra conocer a fondo las técnicas de la narrativa policial.
Las viudas de los jueves es un relato policial que no elude la carga de crítica social. La acción transcurre en la última década del siglo XX en una Argentina que viene del paraíso neoliberal y que se precipita en el infierno de 2001. Los habitantes del country Altos de la Cascada pertenecen a la burguesía en ascenso de esa época de plata dulce. Viven en un mundo idílico de casas separadas por cercos de plantas y protegidas cuidadosamente por un muro que las separa del barrio Santa María de los Tigrecitos, de donde provienen jardineros, cocineras y albañiles.Dentro del country, hombres y mujeres tienen roles diferentes. Ellos se dedican al golf y al tenis, mientras ellas atienden a los niños y las mascotas, entregadas a actividades más o menos placenteras. Esa apacible existencia encubre todo un sistema de jerarquías en el que el escalón más bajo es la servidumbre. De vez en cuando algún relampagueo de la crisis exterior sacude a alguno de los habitantes del country.
La narración alterna la voz de Virginia Guevara (Mavi) con un nosotros que representa la voz colectiva del country. Mavi intenta, con la actividad inmobiliaria, mantener el nivel de vida que su desocupado marido ya no puede asegurar. Está a medio camino entre los dos mundos, el de los hombres y el de las mujeres. Es la narradora cuya libreta roja, libro dentro del libro, encierra los secretos de la comunidad.
El libro se inicia con tres muertes en una de las casas de las irónica y proféticamente llamadas "viudas de los jueves". El enigma se mantiene hasta el final. Los lectores de relatos policiales detectarán cierta desmesura en los personajes. A partir de las primeras palabras la escritura procede como una cámara volviendo hacia atrás y reconstruyendo el origen de la tragedia. El relato evoca los climas de la serie norteamericana Desperate housewives (Amas de casa desesperadas). Detrás de las fachadas de las perfectas construcciones de jardines cuidadosamente trazados se cifra el mundo sórdido de las relaciones económicas y de poder.El cronista mexicano Carlos Monsiváis señala que las ciudades latinoamericanas son paisajes aptos para el melodrama, ahítas de tragedia y fatalidad. A pesar del muro, el country no podrá escapar del hundimiento ni de la corrupción del país. Ni tampoco se sustrae al melodrama. La escritora mantiene el interés del lector hasta el final. El lector que se introduzca en la novela con las expectativas producidas por el Premio Clarín y el enorme éxito de venta, no saldrá defraudado. (c) LA GACETA







