Algunos comentarios sobre "Reformulación de la Universidad", de Jorge Saltor

ADDENDA por Griselda Barale (Tucumán).

31 Diciembre 2005
En 1969 o en 1970, siendo yo estudiante de Filosofía en Córdoba, un día llegamos a la Facultad a tomar clases y nos encontramos con que los profesores no estaban; se habían trasladado a Alta Gracia, donde se realizaba un Congreso de Filosofía. Los estudiantes nada sabíamos del evento. Entonces, pedimos un ómnibus de la Universidad y nos presentamos en el hotel donde se realizaban las sesiones. Allí reprochamos a los organizadores por no habernos invitado y hasta ocultado la realización del Congreso. Nuestra demanda fue respondida por el profesor Caturelli, representante de la ultraderecha intelectual cordobesa de entonces, quien estaba secundado por otros profesores, como Emilio Sosa López. El nos dijo que el Congreso no era para estudiantes; que los estudiantes poco tenían para decir; que allí se juntaban especialistas de distintas universidades y que los profesores universitarios no necesitaban de los estudiantes; que en realidad la Universidad nada tiene que ver con estudiantes sino con la investigación y con la reunión de especialistas de distintas disciplinas. En medio de la indignación que nuestros jóvenes corazones sentían, una mujer levantó la mano y, con voz suave y convicciones fuertes, le respondió a Caturelli que la Universidad sin estudiantes no existía, puesto que los estudiantes eran la razón de ser de la Universidad. Después supe que era María Eugenia Valentié, una profesora tucumana que luego sería mi maestra. La nota del doctor Saltor "Reformulación de la Universidad" publicada en LA GACETA Literaria del 11/12/05 me recordó aquel momento. Por supuesto que en la Universidad debe haber investigación y búsqueda apasionada de la verdad; sin embargo, sigue siendo el lugar donde se forman los jóvenes profesionales, intelectuales y formadores de formadores. Nuestro compromiso ineludible es con ellos. Me llama la atención que Jorge Saltor, profesor de dilatada experiencia, defina la docencia como transmisión dogmática de creencias.
En Córdoba y en Tucumán he tenido profesores investigadores que me han transmitido la pasión por la búsqueda de la verdad. Es suficiente con recordar, además de a Valentié, a Andrés Raggio, a Roberto Rojo y a Lucía Piossek, cuyas enseñanzas y cuyo respeto por los estudiantes recuerdo y trato de imitar cada día en mi tarea como docente.

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