Aquella siesta inolvidable de un columnista de radio

Por Gustavo Martinelli. Variado material, que abarca desde anécdotas divertidas hasta relatos llenos de misterio.

31 Diciembre 2005
A la hora de la siesta, no todos duermen. Muchos hacen otras cosas, como trabajar o escuchar radio. Y esto lo sabe muy bien Jorge Halperín, que desde 2001, en el programa "Mirá lo que te digo" (hoy rebautizado "Aunque parezca mentira"), viene desarrollando una columna denominada "La siesta inolvidable". Se trata de una serie de anécdotas que pueden ir desde los paralelismos entre Encarnación Ezcurra y Eva Duarte de Perón, hasta las divertidas anécdotas de la redacción de "La Razón" o misteriosos relatos como el de la Virgen de Fátima. Ahora, una selección de esas historias fue publicada por editorial Aguilar bajo el título "Lo mejor de la siesta inolvidable". El libro no sólo recopila "para los que se las perdieron" (como dice el autor) una serie de "siestas" por las que transitan personajes como Piazzolla, Tanguito, Norman Mailer, Sherlock Holmes y John Galbraith, entre otros tantos. También intenta trasladar la radio a la literatura. Claro que no es la primera vez que se publica un libro con recopilaciones de columnas o editoriales de reconocidos periodistas. Cabe recordar los "Textos costeños", de Gabriel García Márquez, o las "Aguafuertes porteñas", de Roberto Arlt. Pero las siestas de Halperín abarcan también la viñeta costumbrista, los hechos sorprendentes y las historias que todos alguna vez escucharon pero no se sabe muy bien dónde. Y lo hace, además, de un modo muy radial. Es decir, casi como si estuviera hablando al oído del lector.
Así planteado, la lectura de "Lo mejor de la siesta inolvidable" se vuelve ágil justamente porque los capítulos pueden leerse sin un orden determinado y no tienen relación unos con otros. Son muchos libros en uno solo. Y uno de esos muchos libros refiere una original reflexión sobre los medios, su historia y su actualidad. A partir de un anecdotario envidiable, el periodista dispara sobre la radio, los diarios y la televisión con la certeza de una mirada experta. "Huyo de la televisión abierta y no me banco las mesas con plantitas del cable; no quiero programas de TV que me hagan pensar", señala en "La bestia debe morir". Y, en "El enigma del lector", agrega: "Por mi experiencia y la experiencia ajena, creo que el único lugar que seguramente fomenta la lectura es una buena biblioteca familiar o pública".
Según Halperín, la gente tiene a disposición un circuito informativo abrumador: los diarios, la radio, la televisión, las revistas e internet. La cantidad de estímulos informativos es inédita y extraordinaria. Por eso se vuelve tan crucial la tarea de inteligir, de poder discernir qué es importante y qué es secundario. "La gente opera colectivamente como un medio de información que no sólo propaga las informaciones de los medios, sino que las modifica. Además produce sus propias noticias, chismes y rumores", comenta. Y este libro consigue recoger todas esas anécdotas para ayudar al lector a discernir la otra cara de la realidad. (c) LA GACETA

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