Planteo realizado en un marco teórico

Polémica por Patricia Kreibohm (Tucumán).

24 Diciembre 2005

Director de LA GACETA Literaria, Daniel Alberto Dessein: Sinceramente creo que el señor Astigarraga (1) no ha comprendido el planteo de mi artículo "Fuerzas profundas y terrorismo" publicado en LA GACETA Literaria el pasado 20 de noviembre.
A los efectos de aclarar a nuestros lectores algunos puntos de su crítica, quisiera referirme a cuatro cuestiones específicas:
1) El artículo mencionado se ha centrado en la aplicación de una categoría analítica a un fenómeno histórico concreto: el del terrorismo. Esto supone que el planteo se ha situado en un marco teórico y, por lo tanto, se puede coincidir o no con él, pero no creo que pueda calificárselo de "mediocre superficialidad". Asimismo, y por tratarse de un enfoque de esta naturaleza, tampoco es válido -desde mi perspectiva- proponer una definición como la que se sugiere:
"Terrorismo es simplemente lo que provoca terror...". El terrorismo no es simple; por el contrario, constituye un fenómeno tan grave, tan complejo y tan polémico que dicha definición resulta no sólo inadecuada sino, sobre todo, insuficiente.
2) Estimo que la confusión de Astigarraga queda evidenciada en el párrafo en el que señala: "Deberíamos atender lo que le pasa al Hombre, que es quien lo provoca y quien lo sufre. Parece ingenuo olvidarnos de él, obviarlo y atribuir su aparición (la del terrorismo) a fuerzas mágicas". En este punto quisiera marcar dos cuestiones. En primer término, ¿no era suficientemente clara la afirmación de que, tanto las Fuerzas Profundas como las Organizadas, son generadas y sufridas por los Hombres? ¿Por quién si no? ¿A qué más podríamos aludir cuando las identificamos y las caracterizamos como: "Fuerzas que emanan de las sociedades y que, una vez desencadenadas, retornan a ellas, influenciándolas o condicionándolas?". En segundo lugar: ¿es que el Sr. Astigarraga ha entendido que las Fuerzas Profundas son "fuerzas mágicas"? Si es así, está muy equivocado, pues es inadmisible identificar las Fuerzas Profundas con lo mágico; concepto que, por otra parte, no se me hubiera ocurrido emplear en el desarrollo del artículo.
3) En otro párrafo el crítico sostiene: "¿...no sería más conveniente referirse a sus sentimientos frustrados y vejados por un sistema...?". Por supuesto, y justamente ese ha sido el objetivo central de este análisis: intentar desentrañar el vigor y la envergadura de esos "sentimientos frustrados y vejados"; sentimientos que -como hemos señalado en el penúltimo párrafo- constituyen verdaderas Fuerzas Profundas "...de resentimientos y de frustraciones, de odios, temores e insatisfacciones; fuerzas difusas y oscuras pero masivas, poderosas y espontáneas que se han potenciado hasta convertirse en una presión".
4) Finalmente Astigarraga afirma: "En el hombre no existe nada oscuro, todo se puede ver aunque no se entiendan sus complejas correlaciones". Seguramente un filósofo respondería mucho mejor que yo, pero no estoy de acuerdo con esta idea. Si todo fuera tan claro, las Ciencias Humanas tendrían menos dificultades con su objeto de estudio y la Humanidad habría superado -hace tiempo- muchos de sus problemas fundamentales.Cordialmente invito al Sr. Astigarraga a leer nuevamente el artículo en cuestión y, si aún tuviera inquietudes que plantear, quedo a su entera disposición. Atentamente.

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