
Paul Dougall nació en Buenos Aires casi al comienzo de la década del 60. Realizó sus estudios de Ciencias Económicas en la Universidad de Belgrano. Recientemente completó un posgrado en Historia, para el cual investigó aspectos de la evolución cultural y económica de la comunidad británica en Argentina desde sus arribos. Esa afición por la historia, unida a su memoria afectiva, motivó muy probablemente la necesidad de plasmar la de su propia familia en un interesante libro de relatos biográficos y testimoniales.
El último broadcaster es la historia de la vida de A.B. Dougall, fundador y director de Radio Excelsior en 1929, la que funcionó hasta su expropiación en 1949, durante la presidencia de Juan Domingo Perón. Idealista incansable, fundó también una de las primeras agencias de publicidad del país. Con la ayuda de los integrantes de la bohemia porteña de la década del 20, publicó una revista (El riel porteño) para los pasajeros de los tranvías. Hacia fines de la década del 30, adquirió el paquete accionario de The Standard, legendario periódico de la comunidad británica en Argentina.
La narración comienza mucho antes, cuando su padre -Andrew Dougall- llegó desde el condado de Stirling, en Escocia, a Buenos Aires, en 1874, para luego formar parte de la recién creada Marina Argentina. De esa forma, el libro se presenta como el relato de dos vidas: la de un padre y la de su hijo, que contribuyeron -cada uno en su época y actividad- a la construcción de la Argentina moderna. La obra ofrece un panorama fiel de los años más prósperos y pujantes del país, entre 1870 y 1930. Pero también es la historia íntima de una familia, sus afectos, logros, alegrías y pesares. Primordialmente rescata la imagen de Dougall como pionero y visionario de los medios de comunicación, su ímpetu en el trabajo, y el optimismo y la tenacidad con los que enfrentó las dificultades.
Esta historia, contada por su nieto Paul, está escrita desde el afecto pero con rigurosidad histórica y linealidad narrativa. Ilustrada con profusión de fotografías, contiene desde relatos costumbristas pintorescos -como los viajes de su abuelo en sulky por las calles céntricas de Buenos Aires-; anécdotas de su viaje desde Escocia; su amistad con el pintor Quinquela Martín y con el cantor Juan de Dios Filiberto, pasando por las figuras importantes de la época de oro de la radio, hasta la formación del holding de las emisoras. Menciona en varias oportunidades, en sus anécdotas, a su competidor Jaime Yankelevich en su época de director de RL3 Radio Nacional (posteriormente fue uno de los pioneros de la televisión argentina).
El subtitulado de la editorial de El último broadcaster: "la saga de un anglocriollo en la Argentina (1877-1977)", nos anticipa ya -lo mismo que su autor desde el prólogo- la difícil lucha que se libra desde dentro de los medios de comunicación para que se emita un programa; para que un diario o una revista lleguen al destinatario. Narrando la historia de este "pequeño gran anglocriollo", Paul A. Dougall nos refresca la memoria al tiempo que nos estimula reflexivamente a no dejar de luchar por los ideales y los sueños. (c) LA GACETA







