En un gajo del recuerdo

Por Roberto Espinosa, para LA GACETA - TUCUMAN.

GUSTAVO “CUCHI” LEGUIZAMON CON EL AUTOR DE ESTA NOTA, EN 1989. GUSTAVO “CUCHI” LEGUIZAMON CON EL AUTOR DE ESTA NOTA, EN 1989.
18 Diciembre 2005
"Un viento duende fecunda una moza en sus ojos, por el monte de su risa se alborotan los rococos. Su libertad es un grillo silbando chacareras; hay amores extraviados que sus sueños pestañean?" La zamba se desnuda en la noche y desempolva un recuerdo.
Amordazado por el Alzheimer, desmemoriado de la vida, el 27 de setiembre de 2000, dos días antes de que los 83 años se acordaran de él, se fue de su tiempo salteño. Hace cinco años murió Gustavo "Cuchi" Leguizamón. Fue en 1988 cuando nos vimos por primera vez. Su vasta cultura, su ironía, su espíritu duende, me hacían recordar a mi padre. Pero lo que más me impactaba era esa carcajada estridente autografiada por el diablo, pero un diablo honesto, digno, con alma de músico. En poco más de un lustro, tuvimos largas charlas en pocos encuentros, que abrieron la puerta para hacer un libro. El "Cuchi" quería que siguiésemos la estructura de las conversaciones de Goethe con Eckerman. Finalmente, la obra quedó en proyecto porque el olvido cavó hondo en su memoria. El 8 de abril de 1989 nos encontramos en la plaza Independencia. Había venido a Tucumán para dar un recital en Boulevard Concert, el extinto refugio musical de Nora y del "Bocha" Tula. Estaba alborotado porque los alemanes lo habían invitado a dar dos recitales. En la cima de su sabiduría, era la primera vez que el Cuchi iba a Europa. Para que su viaje no fuese tan breve, le escribí a Miguel Angel Estrella y, a través de Música Esperanza, le organizó un concierto en París en "Les trottoirs de Buenos Aires", del que se hizo eco el diario Le Monde. "Bajo los dedos de Leguizamón, el piano se transforma en un instrumento rural, bien antes de su entrada a los salones de Buenos Aires y a los burdeles de comienzos del siglo donde nació el tango, en medio de una clientela mezclada, que provenía del hampa y de los últimos inmigrantes timadores. No hay nostalgia ni voluntad didáctica en el Cuchi Leguizamón: simplemente el placer de tocar", escribió el crítico Claude Fléouter el 13 de junio de 1989. Al promediar la tarde gris, nos sentamos en un banco de la plaza. Esta fue parte de nuestra conversación.
- No sabía que los alemanes estaban al tanto de sus trapisondas musicales y poéticas?- Los viajes y las invitaciones al exterior se hacen por razones que a veces no llegás a conocer. Si invitan a alguien del interior, los porteños se enojan porque se creen los únicos con derecho a representar al país. La gente, en Europa, vive con otro sentido.
Porque lo que le ocurre a la Argentina, y eso lo saben los grandes perversos del país, es la gran crisis cultural, que es por donde pasa todo. Yo tenía un amigo, con el que me sentaba en el primer banco de la escuela. Yo seguí estudiando, me recibí de abogado y este chango vendía lotería. Me contaba que veía una hermosa cama, que le gustaba, y un día la robó. "¡Animal, ponés en peligro tu existencia!", le dije. Le conté entonces el cuento "El buen Ricardo", de Benjamín Franklin, en donde dice que si los pícaros tuvieran la picardía de descubrir que los honestos viven maravillosamente por ser honestos, y que es el gran privilegio, por picardía se harían honestos. Eso me ha costado mucho elaborarlo. Claro, fijate que ahora el robo le promete a la gente ventaja para diez generaciones. Entonces ya es tentador; no es el pobre infeliz que roba una manzana para comérsela y tiene que pasar su vida en la cárcel. Ahora está de por medio el beneficio de diez generaciones; entonces, ya por picardía no pueden hacerse honestos. Si lo que tienen a mano para robar son 10 o 20 pesos, no vale la pena, pero cuando son 20 millones de dólares? De manera que el pragmatismo de este señor Franklin no resulta.
- Pero la honestidad ha dejado de ser una virtud en los tiempos que vivimos.
- Es mejor pensar que la dignidad humana te debe alejar del delito porque es necesario que alguien se dé corte de ser honesto, pero además corrés el riesgo de que te bauticen gil. El honesto cumple actualmente el rol de gil. Hemos construido una sociedad tan desaforadamente imbécil, que no aprecia la paz. ¿De qué puede enorgullecerse el hombre? ¿De ser mejor ladrón? Yo no creo en los valores formales, no creo en una ética que te la coloquen con inyecciones. Lo que pasa es que es un grave error ser humilde. Yo no soy un ser normal siendo honesto. Tengo que castigarlos a los que no lo son, demostrarles que soy un privilegiado de la naturaleza porque estoy orgulloso de mi manera de ser. El Gandhi decía que sólo los canallas son humildes porque entendía por humildad la pobreza espiritual, la hipocresía. Yo he presumido toda mi vida con mi honestidad? Me parece un camino respetable? Si en este país los ladrones, una vez que se hacen ricos, dejaran de robar, sería una solución, pero a todos los ladrones les encanta seguir robando, no tienen límites.- ¿Tiene solución esta humanidad tan plagada de injusticias, con los dos tercios de su población en la miseria o en la pobreza?- Esta es una humanidad muy descarriada; ha perdido su oportunidad de respetar la cultura y vamos a desaparecer. Tal vez dentro de unos 10 millones de años nos encontremos con hormigas evolucionadas e inteligentes. Habría que recomendarle a la gente del futuro que, por favor, guarden las ideas religiosas junto con los revólveres, símbolos del atraso del ser humano. ¿Quién aceptaría una reforma del código civil universal donde el usurero fuera condenado como un delincuente? ¡Qué hermosura si ocurriera eso! Porque utilizar el dinero para esclavizar y para torcer el destino de los países es un delito espantoso. Ahora voy a sacar una chacarera del usurero, con versos de Manuel Castilla. Mirá lo que dice: "Ese hombrecito petiso, sombrerudo, mala traza, le firmás un papelito y se queda con tu casa. Si es que vieras flores negras, que no te asalten las dudas, son flores que el usurero riega con llantos de viuda?"
- ¿La música llegó por casualidad a su vida o influyó alguien?
- Mi tata era un gran melómano. Tenía una guarida familiar, un altillo, y a las 7 de la noche, cuando terminaba su trabajo, subíamos a escuchar música. Tocaba un poco la guitarra, sabía algunos acordes en el piano, pero sobre todo, buscaba y encontraba su felicidad escuchando música. Otro hombre que fundó su orgullo en ser honesto. No se puede ser un saltimbanqui? Mirá si son tontos los deshonestos, que no creen en nada. ¿Vos creés que algún usurero cree en el amor? El hombre que no cree en el amor, no cree en la vida. El amor es una gloria, es espontáneo, es para los elegidos, pero no para los elegidos para robar, asesinar y ser deshonestos, sino para los elegidos de la honestidad, los que aceptan el juego sin hacer trampas a nadie. Por ahí sale un individuo que dice: "si yo tuviera el corazón?" No, yo ya no tengo más corazón porque lo he dado. ¡No es así! El hombre está dotado para permanecer toda su vida enamorado porque el amor es la proyección de la vida. Pero hacela noble a la proyección?
- ¿Le teme a la muerte?
- Aspiro a tener una sensación de naturalidad de lo que es la muerte. No es tan importante la vida. Tiene un ciclo básico; después de cumplido hay que irse. Pero vale la pena dejar algo, no para satisfacerlo a Dios, sino para mejorar esa circunstancia maravillosa que da la pasión del hombre. ¿Por qué no hacer del hombre un reducto de justicia, de capacidad, de dignidad y de honradez? A la gente que busco desesperadamente a través de mi vida es a la gente auténtica? esa es la mejor gente de la humanidad. ¿Cuáles con los títulos y los blasones? Hay que tratar de ser grande, de demostrar que tu valor individual no representa nada ante un valor de la humanidad.
- ¿Se sigue sintiendo un empleado público del paisaje?
- He dicho alguna vez eso? Mirá, esta clasificación de empleadores y empleados es muy siniestra. Tal vez uno de los recursos de la humanidad para quienes les interesa la felicidad es que cada uno trabaje en lo que le gusta. Yo ahora estoy jubilado de mis actividades y trabajo todo el día en música porque me encanta. ¿Por qué no hacemos un mundo, buscando que cada uno trabaje en lo que le gusta? No creemos la tiranía de la obligación al trabajo. El trabajo a desgano es terrible, es el ejercicio de la sumisión? Pero si yo fuera un condenado a escribir música, ojalá la condena fuera mayor. Porque además de hacer lo que realmente me gusta, me justifico como ser humano ante una sociedad que necesita de la creación musical para seguir luchando, evolucionando, para crecer. Pero hay gente a la que no le interesa la felicidad. ¿Qué es la felicidad?- Lo bueno de la vida es que todos los días nos da la posibilidad de seguir creciendo interiormente?
- Pero el Nietszche decía: "amo más la vida que la felicidad porque la vida es más noble". Más importante que la felicidad es el logro de los objetivos humanos.
- Quizás ahí esté la felicidad?
- Bueno, pero no la recibís como una sensación gozosa de una existencia menor. Recibís la felicidad con una responsabilidad que te da grandeza?
La zamba, con música del "Chivo" Valladares, va arropando su recuerdo en esa tarde tucumana: "Cuando Manuel despereza soledades de vinos, los zorros de su ironía trenzan raras fechorías. Hay un rumor de boliches que en el vino se mece, el olvido es su memoria, un acorde de la muerte. Dicen que su carcajada es un gajo de la vida, coquea el Cuchi su tiempo inventando un sentimiento. El diablo estalla en su risa cosquilleando a la muerte". (c) LA GACETA

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