11 Diciembre 2005 Seguir en 

Los diferentes perfiles del lenguaje en la obra de Nietzsche son el hilo conductor que hilvana a El "Filósofo Topo". Sobre Nietzsche y el lenguaje, de Lucía Piossek Prebisch. Cada uno de los apartados que estructuran el libro es una reelaboración cuidadosa y sin reiteraciones de trabajos anteriores, y logra un producto final coherente y sin fisuras.En "Actualidad de un inactual" presenta a grandes rasgos, pero con profundidad, los núcleos temáticos de la filosofía nietzscheana, en los cuales destaca los estilos de escritura del filósofo y sopesa críticamente las interpretaciones que ha recibido.
A partir de la distinción de tres imágenes de filósofo: el pájaro, el topo y el artista, la autora descubre en cada una de ellas el matiz de inactualidad que encierran. El filósofo pájaro es inactual porque ilumina los escorzos de la realidad que, a una mirada ingenua, permanecen imperceptibles. Lo mismo sucede con el topo, porque en su andar horada los cimientos de la metafísica occidental, a partir de la crítica del lenguaje. Finalmente, la inactualidad del artista radica en su recuperación del valor de la vida y de la sensibilidad que el platonismo había ocultado. Con lucidez, Lucía Piossek advierte que las tres concepciones de filosofía son, al mismo tiempo, actuales, porque nos instalan en el meollo de las cuestiones filosóficas fundamentales debatidas en nuestros días.El apartado "Libertad y pensamiento" aborda la coacción semántica y estructural del lenguaje, que plasma las creencias en el yo sustancial, en la verdad absoluta y en la modalidad moderna de la razón.
En "Pensar y hablar" la autora incorpora la problemática de la libertad en el seno del giro lingüístico, y señala que la doble coacción que ejerce el lenguaje lo convierte en un obstáculo para el fluir libre del pensamiento, poniendo a Nietzsche en una encrucijada, que precisamente la Hermenéutica, en la figura de Gadamer, superará al recuperar la dimensión de la libertad. Si bien Nietzsche y Gadamer comparten la misma convicción sobre el carácter lingüístico de la experiencia del mundo, se alejan, porque para Gadamer el lenguaje, lejos de ser un obstáculo, es el horizonte de la comprensión del mundo.
En "Interpretación: ¿arbitrariedad o probidad filológica?", rebate la identificación entre interpretación y arbitrariedad, originada al haber reducido el mundo a una construcción lingüística del sujeto, con el consiguiente desvanecimiento de los hechos y de la objetividad. Como contrapartida de esta identificación, Lucía Piossek Prebisch, muy sutilmente, marca la vinculación entre interpretación y necesidades vitales, prelingüísticas, apoyándose en los textos del filósofo alemán. Además, la idea del mundo como texto, como una obra tejida por las reglas intersubjetivas, en la cual lo interpretado y lo interpretante forman parte de una misma estructura debilita, por cierto, el efecto subjetivizador. En "Traducción como problema filosófico", analiza en la cultura filosófica argentina la desproporción existente entre los textos traducidos y los escritos en español, y dimensiona la traducción como un problema filosófico en sí mismo.
"La recepción de Nietzsche en la Argentina" ofrece un informe pormenorizado del impacto de Nietzsche en el amplio período histórico que abarca desde 1929 hasta nuestros días.Finalmente, Lucía Piossek incluye un Apéndice con una traducción de su propia autoría de Verdad y mentira en sentido extramoral, un escrito de Nietzsche de 1873, insumo fundamental para comprender la coacción semántica del lenguaje y su concepción del conocimiento puesto al servicio de la vida.
El "Filósofo Topo". Sobre Nietzsche y el lenguaje provee, generosamente, un material bibliográfico actualizado, valiosísimo para los interesados en la temática.
El libro da cuenta del interés filosófico que recorre la trayectoria académica de la Prof. Piossek: su apasionamiento por el pensamiento contemporáneo en dos vertientes: la filosofía alemana, en especial, la obra de Nietzsche, cuya vigencia en la filosofía actual es indiscutible; y el pensamiento argentino.
Su escritura hace gala de un estilo elegante y sugerente, profundo y riguroso, reacio a los encasillamientos y a las afirmaciones taxativas; siempre dispuesto a aventurar, a disparar preguntas y problemas.
Lucía Piossek es respetuosa de las fuentes; hace hablar a los textos, pero también deja escuchar su propia visión inteligente sobre cada tema, producto de largos años dedicados a la investigación filosófica. (c) LA GACETA
A partir de la distinción de tres imágenes de filósofo: el pájaro, el topo y el artista, la autora descubre en cada una de ellas el matiz de inactualidad que encierran. El filósofo pájaro es inactual porque ilumina los escorzos de la realidad que, a una mirada ingenua, permanecen imperceptibles. Lo mismo sucede con el topo, porque en su andar horada los cimientos de la metafísica occidental, a partir de la crítica del lenguaje. Finalmente, la inactualidad del artista radica en su recuperación del valor de la vida y de la sensibilidad que el platonismo había ocultado. Con lucidez, Lucía Piossek advierte que las tres concepciones de filosofía son, al mismo tiempo, actuales, porque nos instalan en el meollo de las cuestiones filosóficas fundamentales debatidas en nuestros días.El apartado "Libertad y pensamiento" aborda la coacción semántica y estructural del lenguaje, que plasma las creencias en el yo sustancial, en la verdad absoluta y en la modalidad moderna de la razón.
En "Pensar y hablar" la autora incorpora la problemática de la libertad en el seno del giro lingüístico, y señala que la doble coacción que ejerce el lenguaje lo convierte en un obstáculo para el fluir libre del pensamiento, poniendo a Nietzsche en una encrucijada, que precisamente la Hermenéutica, en la figura de Gadamer, superará al recuperar la dimensión de la libertad. Si bien Nietzsche y Gadamer comparten la misma convicción sobre el carácter lingüístico de la experiencia del mundo, se alejan, porque para Gadamer el lenguaje, lejos de ser un obstáculo, es el horizonte de la comprensión del mundo.
En "Interpretación: ¿arbitrariedad o probidad filológica?", rebate la identificación entre interpretación y arbitrariedad, originada al haber reducido el mundo a una construcción lingüística del sujeto, con el consiguiente desvanecimiento de los hechos y de la objetividad. Como contrapartida de esta identificación, Lucía Piossek Prebisch, muy sutilmente, marca la vinculación entre interpretación y necesidades vitales, prelingüísticas, apoyándose en los textos del filósofo alemán. Además, la idea del mundo como texto, como una obra tejida por las reglas intersubjetivas, en la cual lo interpretado y lo interpretante forman parte de una misma estructura debilita, por cierto, el efecto subjetivizador. En "Traducción como problema filosófico", analiza en la cultura filosófica argentina la desproporción existente entre los textos traducidos y los escritos en español, y dimensiona la traducción como un problema filosófico en sí mismo.
"La recepción de Nietzsche en la Argentina" ofrece un informe pormenorizado del impacto de Nietzsche en el amplio período histórico que abarca desde 1929 hasta nuestros días.Finalmente, Lucía Piossek incluye un Apéndice con una traducción de su propia autoría de Verdad y mentira en sentido extramoral, un escrito de Nietzsche de 1873, insumo fundamental para comprender la coacción semántica del lenguaje y su concepción del conocimiento puesto al servicio de la vida.
El "Filósofo Topo". Sobre Nietzsche y el lenguaje provee, generosamente, un material bibliográfico actualizado, valiosísimo para los interesados en la temática.
El libro da cuenta del interés filosófico que recorre la trayectoria académica de la Prof. Piossek: su apasionamiento por el pensamiento contemporáneo en dos vertientes: la filosofía alemana, en especial, la obra de Nietzsche, cuya vigencia en la filosofía actual es indiscutible; y el pensamiento argentino.
Su escritura hace gala de un estilo elegante y sugerente, profundo y riguroso, reacio a los encasillamientos y a las afirmaciones taxativas; siempre dispuesto a aventurar, a disparar preguntas y problemas.
Lucía Piossek es respetuosa de las fuentes; hace hablar a los textos, pero también deja escuchar su propia visión inteligente sobre cada tema, producto de largos años dedicados a la investigación filosófica. (c) LA GACETA







