
Este libro es un lúcido estudio de Roberto H. Esposto, quien rescata y, al mismo tiempo, rinde tributo a sus raíces. Este ilustrado hispanista se declara en el "Prólogo" "hijo de la diáspora argentina que en esa oscura séptima década del siglo pasado se echó a andar por los cuatro vientos". Se doctoró en literatura hispanoamericana en la Trobe University, de Melbourne, y es profesor de la Universidad de Queensland, de Brisbane, también de Australia.
Este libro no surge de un entusiasmo pasajero por la obra de Abel Posse: Esposto señala que elaborarlo le tomó quince años. Esta maduración explica la densidad erudita del análisis y la abundancia de fuentes históricas, filosóficas, literarias y socio-políticas que el investigador ha consultado.
Esta investigación viene a poner en evidencia no sólo un vacío -la falta de estudios abarcadores de la obra de Posse producidos en nuestro país-, sino también un fenómeno recurrente en la historia de los estudios literarios en la Argentina: autores de primera línea deben ser reconocidos de manera contundente en el exterior, para despertar interés a nivel nacional; son muy sabidos los casos de Borges, Mujica Láinez, Silvina Ocampo, Leopoldo Marechal, etcétera. La trascendencia internacional de la obra de Abel Posse puede medirse por un indicio significativo: las traducciones de sus textos; valga como ejemplo La pasión según Eva, traducida a nueve idiomas; suman veinte las lenguas a las que se han vertido sus novelas.Las novelas de Posse despliegan el recorrido de una búsqueda -señala su intérprete-; podemos inferir que esta búsqueda es la del autor mismo: búsqueda de claves de interpretación del pasado hispanoamericano, a través del asedio de causas que expliquen el presente; de respuestas a las preguntas por las diferencias que construyen la identidad hispanoamericana.
Esposto ha seleccionado como representativas de las preocupaciones centrales de la obra posseana un grupo de novelas y, para su análisis, las ha asociado por pares. Estudia Los perros del paraíso (1987) y Daimón (1978) a partir de la antinomia de "civilización y barbarie"; pero no la concibe con el significado con que Sarmiento la hizo famosa en estas latitudes, sino como representativa de los elementos enfrentados en la colisión cultural que significó la llegada de los europeos a América. El choque de visiones del mundo según esta interpretación se produjo por la incompatibilidad entre la voluntad de dominio de la naturaleza vinculada al mito del progreso, tan occidental, y la voluntad de "estar", simplemente, en la situación de inocencia de quienes no han sido "enfermados por la razón, los metros y las medidas" (p. 93). El rastreo de la huella de Rodolfo Kusch (América Profunda, 1962) en estas concepciones constituye uno de los aciertos sobresalientes de Esposto.
En las historias narradas en este primer par de novelas Posse funda su recreación de los tiempos fundacionales en procedimientos de carnavalización, de acento en lo grotesco, en lo absurdo, en lo desmedido.
La carnavalización, la parodia, se repiten en Momento de morir (1979) y en La reina del Plata (1988), que despliegan representaciones de "la violencia de los extremismos políticos de los setenta" (p. 74). Momento de morir se construye según un humor ácido que se encapsula en neologismos como "trotzcristianos" y "ortoleninistas" y en leitmotiven de la "narrativa apocalíptica bíblica" parodiados. La reina del Plata es la novela utópica que representa, también paródicamente, la nueva Jerusalén.
El largo atardecer del caminante (1992) y La pasión según Eva (1994) marcan un cambio: el novelista ficcionaliza figuras históricas sin acento en lo ridículo, las hace más humanas en la singularidad de la emergencia en su contexto histórico-cultural. Civilización y barbarie siguen como ejes de análisis, pero el crítico amplía sus perspectivas con otros aportes: intensifica el enfoque de las relaciones entre la producción narrativa y la obra ensayística de Posse, por ejemplo; esta contribución seguramente incidirá en el enriquecimiento del lector atento, no sólo como fuente enciclopédica, sino privilegiadamente como ejercicio del criterio.Los demonios ocultos (1987) y El viajero de Agartha (1989) se centran en el problema de los orígenes histórico-ideológicos del nazismo. El motivo de la búsqueda del padre desencadena la acción de la primera novela, que articula su trama con la segunda. La antinomia civilización y barbarie vuelve como centro de interés de Esposto, con aportes de sólida erudición e iluminadora lectura; sin embargo, la concepción rigurosamente racionalista del doctor Esposto le deja escapar cierto contenido mítico-simbólico que subyace en estas novelas. Esto, dicho sin desmedro del alto valor académico de su trabajo.
En suma: un estudio meditado, de bien fundada interdisciplinariedad, atractivo y profundo, que agradecemos los lectores entusiastas de la obra de Abel Posse. (c) LA GACETA







