Sueños, parte de otros sueños

Por Gustavo Martinelli. Fuertes raíces con la eternidad.

04 Diciembre 2005

En su libro "Un experimento con el tiempo", el escritor inglés John Dunne imagina una suerte de modesta eternidad personal. Una eternidad que cada hombre posee por la noche, al soñar. Si esta afirmación de Dunne es cierta, entonces Beatriz Isoldi es una escritora eterna.
En su último libro, "Paisaje de la batalla", Isoldi no sólo crea un universo onírico que tiene características propias, sino que además los sueños que definen cada historia forman parte ineludible de otros sueños, que se van conectado unos con otros como los delgados hilos de una telaraña. Germán Cáceres, en su análisis sobre la obra, asegura que "Paisaje de la batalla" puede inscribirse dentro del llamado género fantástico rioplatense, cuyas obras se caracterizan por ofrecer un hecho insólito que surge inesperadamente en la vida cotidiana. Pero, en rigor, los cuentos de Isoldi tienen algo más que una extraña mezcla de sueño y realidad. Tienen, también, memoria. Para la escritora, que además es periodista y docente, la vida tiene sentido sólo si el pasado se recupera para el presente. Esto queda al descubierto en algunos de los cuentos más logrados del libro. En "Eslabones", por ejemplo, el pasado siempre vuelve, nunca deja de influenciar el presente. Es un poco lo que le ocurre a T. S. Elliot, que escribió en uno de sus versos la bella frase "Time is flowing in the middle of the night" (El tiempo está fluyendo en medio de la noche). Es una idea muy poética esa de que todo el mundo duerme, pero mientras tanto el silencioso río del tiempo -esa metáfora es inevitable- está fluyendo en los campos, por los sótanos, en el espacio; está fluyendo entre los astros. Es decir, el hombre no puede prescindir del tiempo. Y esto es lo que ponen al descubierto los cuentos de Isoldi. En "Presente continuo", el protagonista asegura que vivir no es "preparar un futuro", sino "construir un pasado". Y, en "Cambia con la tarde", el protagonista reflexiona al final: "Para que usted sepa que, en esa hora incierta entre la claridad y la penumbra, algo cambia con la tarde".
En suma, Isoldi plantea un libro de historias soñadas que, sin embargo, tienen fuertes raíces en el tiempo. O, lo que es igual, en la eternidad. (c) LA GACETA

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