Ser mamá a los 40 años

Cuidados para tener un embarazo sin riesgos. Son cada vez más las mujeres que deciden tener su primer hijo después de los 35 años. Es necesario un seguimiento minucioso con el obstetra.

MEDIDA PREVENTIVA. Aconsejan tomar ciertas precauciones -consultar al clínico y al obstetra- antes de buscar el embarazo, sea cual fuere la edad. MEDIDA PREVENTIVA. Aconsejan tomar ciertas precauciones -consultar al clínico y al obstetra- antes de buscar el embarazo, sea cual fuere la edad.
07 Septiembre 2005
Nuevas costumbres sociales o culturales, debido a motivos profesionales y laborales o por razones ajenas a su voluntad, lo cierto es que cada vez más mujeres postergan su maternidad más allá de los 35 años, el límite de la edad considerada por los médicos como "ideal". Esta tendencia -que se observa en los estratos sociales medios y altos de la Argentina como en el resto del mundo-, va a contramano del reloj biológico de los ovarios, cuya capacidad fecundante comienza a declinar luego de esa edad, pero con un debilitamiento más abrupto después de los 40 a 42 años, según cada organismo.
Es cierto que ser mamá luego de los 40 es más dificultoso e implica más riesgos que a los 25 años, pero no es imposible. La clave está en realizar un chequeo previo con el médico clínico y ginecólogo y, una vez logrado el embarazo, hacer un seguimiento más minucioso con el obstetra de cabecera.
Esta forma de catalogar al embarazo de una mujer mayor de 35 a 40 años es desagradable, ya que aún se es joven y con mucha energía por delante. "Son sólo convenciones. El adjetivo añosa no define el grado de juventud o vejez de la persona, sino que se refiere específicamente al sistema reproductivo", explica Andrea Marazzi, obstetra y especialista en reproducción asistida.
Según las estadísticas, es cierto que el embarazo puede tener más complicaciones que a edades más jóvenes. De ahí la importancia de realizar chequeos más seguidos con el médico. "Hay un riesgo aumentado de que la embarazada de más de 35 años desarrolle hipertensión del embarazo y diabetes gestacional, una forma de diabetes que aparece durante esta etapa. Mujeres que no tuvieron este problema y gozan aparentemente de excelente salud, suelen sufrir estos trastornos cuando están embarazadas", detalló la médica.
Estos trastornos pueden prevenirse con los controles que indique el médico. Si no se trata la hipertensión del embarazo o de diabetes gestacional, las consecuencias pueden ser otras. "Hay riesgo de parto prematuro, de macrosomía fetal (fetos de más de 4 kilos); o de fetos de bajo peso, edema de pulmón y trombosis posparto, desprendimiento de placenta. También la temida preeclampsia, una complicación del embarazo que pone en riesgo la vida del bebé y de la madre", indicó Marazzi.
Los controles médicos incluirán estudios clínicos todos los meses. Así se detectará de manera precoz la posibilidad de una hipertensión o el desarrollo de la diabetes gestacional, para que sean tratadas antes de que afecten el desarrollo del feto.
"Ultimamente bajó notablemente la tasa de mortalidad materna y neonatal, gracias a los controles preventivos que se hacen en cualquier hospital del país. Lo importante es que las pacientes recurran regularmente a las visitas con el obstetra, aunque se sientan bien, y también ante cualquier duda o signo de alarma por más insignificante que parezca", aconseja la médica.
Otro concepto en medicina preventiva es el la planificación del embarazo, y no sólo para mayores de 40 años, sino para todas las edades. Se trata de tomar ciertas medidas y precauciones antes de buscar el embarazo, entre las que se incluye una consulta con el médico, estudios clínicos y chequeos.
"En ciertos casos hay enfermedades preexistentes que son responsables de las complicaciones que se puedan presentar en la gestación. Detectarlas a tiempo permitirá controlarlas mejor o a veces evitar su aparición", asegura la especialista.
No hay que olvidar los hábitos cotidianos: mantener una nutrición variada y rica en proteínas, vitaminas y minerales; controlar que la dieta sea baja en grasas saturadas para mantener a raya el colesterol; controlar el peso para lograr un punto adecuado (ni bajo peso, ni sobrepeso); hacer actividad física regular y moderada, y evitar el alcohol y el cigarrillo.
Si el embarazo no llega naturalmente luego de seis meses de intentos, los especialistas aseguran que después de los 35 a 40 años conviene realizar inmediatamente una consulta con un médico especialista en reproducción, para no perder más tiempo."Esto no significa ?advierte Marazzi? que la pareja no siga intentando por sí misma el embarazo. Pero a esta edad el factor tiempo es importante, por eso conviene ir realizando estudios de diagnóstico a ambos para observar si existe algún trastorno en la pareja que dificulte lograrlo naturalmente. En algunos casos se puede descubrir algún problema que impediría el embarazo, como una obstrucción en las trompas o un daño en la calidad espermática del varón, por ejemplo. Trastornos para los cuales hay una variedad de tratamientos posibles".
Luego de los 38 a 40 años, uno o dos años marcan diferencia. La idea no es provocar ansiedad en estas pacientes, sino generar la conciencia de que no hay que retrasar la consulta con el especialista. La reserva ovárica de una mujer de 38 años no será la misma cuando tenga 40 y seguramente a los 42 será sensiblemente menor aún.
La ciencia puede ayudar a concebir el hijo buscado, del mismo modo que en parejas de menor edad que tienen problemas de fertilidad: "No necesariamente todas las mujeres luego de los 38 o 40 años quedan embarazadas por medio de procedimientos de fertilización asistida, pero convengamos que muchos de los embarazos se logran por estas técnicas", precisa Marazzi.

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