07 Septiembre 2005 Seguir en 

Según datos de la OMS, la osteoporosis es el segundo problema de salud en importancia, luego de las enfermedades cardiovasculares, y afecta a un tercio de las mujeres de entre 60 y 70 años y a dos tercios de las de más de 80. En Argentina se producen más de 24.000 fracturas de cadera por año ?una cada 22 minutos? con una mortalidad del 34,5 % durante el primer año.
La osteoporosis, una enfermedad metabólica del hueso caracterizada por baja masa ósea y deterioro de la microarquitectura, cuya consecuencia es una mayor fragilidad ósea y un aumento del riesgo de fracturas, afecta a más de 200 millones de personas y se calcula que entre el 30 y el 50% de las mujeres postmenopáusicas la desarrollarán. Las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud ?OMS? sostienen que el número de fracturas de cadera aumentará de 1,7 millones en 1990 a 6,3 millones en 2050, principalmente en Asia y América Latina. De acuerdo a datos de la Sociedad Argentina de Osteoporosis el riesgo de sufrir fracturas por esta enfermedad es del 40 % en mujeres y del 13 % en hombres.
En el país, en promedio, ocurren anualmente 298 fracturas cada 100.000 mujeres de más de 50 años de edad, y 117 fracturas cada 100.000 varones de dicha edad; el cociente mujer/hombre es de 2,5. Por eso es fundamental un adecuado control médico, no sólo para las mujeres.
"El hueso no es un tejido inerte, hay una renovación constante, se va generando hueso y se va reabsorbiendo el material óseo, pero llega un momento en que la construcción es superada por la destrucción de hueso, cuando aumenta entonces la reabsorción ósea. Ahí se genera una falta de consistencia de ese material óseo, y se habla de osteoporosis, el hueso se hace menos macizo y menos denso", explicaron a SALUD la presidenta de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo (SAEM), Adriana Seilicovich, y los especialistas tucumanos Alberto Spindler y Alberto Bergman, jefe y médico del servicio de Reumatología del Hospital Angel C. Padilla, respectivamente, y docentes del posgrado de Reumatología , y el reumatólogo y docente de la Facultad de Medicina de la UNT, Oscar Luis Pera (h).
La disminución de la densidad mineral ósea (DMO)? no presenta síntomas específicos que ocasionen una alarma al paciente como para llevarlo a realizar una consulta médica.
En la premenopausia, ya hay que hacer un estudio de densitometría, cada dos años, después de la menopausia una vez por año, y controlar para que la densidad no comience a disminuir. Cuando esto ocurre, se requiere tratamiento. Una mujer puede llegar a mantenerse con un buen aporte de calcio y de ejercicio físico. Si por alguna situación en particular no generó una buena masa ósea durante las primeras décadas, quizás requiera alguna medicación que impida la reabsorción y estimule la formación de calcio ?según explicaron Spindler, Berman y Pera. Los tres reiteraron que es clave el cuidado en los primeros cinco años después de la menopausia.
La osteoporosis, una enfermedad metabólica del hueso caracterizada por baja masa ósea y deterioro de la microarquitectura, cuya consecuencia es una mayor fragilidad ósea y un aumento del riesgo de fracturas, afecta a más de 200 millones de personas y se calcula que entre el 30 y el 50% de las mujeres postmenopáusicas la desarrollarán. Las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud ?OMS? sostienen que el número de fracturas de cadera aumentará de 1,7 millones en 1990 a 6,3 millones en 2050, principalmente en Asia y América Latina. De acuerdo a datos de la Sociedad Argentina de Osteoporosis el riesgo de sufrir fracturas por esta enfermedad es del 40 % en mujeres y del 13 % en hombres.
En el país, en promedio, ocurren anualmente 298 fracturas cada 100.000 mujeres de más de 50 años de edad, y 117 fracturas cada 100.000 varones de dicha edad; el cociente mujer/hombre es de 2,5. Por eso es fundamental un adecuado control médico, no sólo para las mujeres.
"El hueso no es un tejido inerte, hay una renovación constante, se va generando hueso y se va reabsorbiendo el material óseo, pero llega un momento en que la construcción es superada por la destrucción de hueso, cuando aumenta entonces la reabsorción ósea. Ahí se genera una falta de consistencia de ese material óseo, y se habla de osteoporosis, el hueso se hace menos macizo y menos denso", explicaron a SALUD la presidenta de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo (SAEM), Adriana Seilicovich, y los especialistas tucumanos Alberto Spindler y Alberto Bergman, jefe y médico del servicio de Reumatología del Hospital Angel C. Padilla, respectivamente, y docentes del posgrado de Reumatología , y el reumatólogo y docente de la Facultad de Medicina de la UNT, Oscar Luis Pera (h).
La disminución de la densidad mineral ósea (DMO)? no presenta síntomas específicos que ocasionen una alarma al paciente como para llevarlo a realizar una consulta médica.
En la premenopausia, ya hay que hacer un estudio de densitometría, cada dos años, después de la menopausia una vez por año, y controlar para que la densidad no comience a disminuir. Cuando esto ocurre, se requiere tratamiento. Una mujer puede llegar a mantenerse con un buen aporte de calcio y de ejercicio físico. Si por alguna situación en particular no generó una buena masa ósea durante las primeras décadas, quizás requiera alguna medicación que impida la reabsorción y estimule la formación de calcio ?según explicaron Spindler, Berman y Pera. Los tres reiteraron que es clave el cuidado en los primeros cinco años después de la menopausia.
Medidas de prevención
La ingesta láctea es vital: se sugiere una dieta que debe contener por lo menos 1 gramo de calcio por día. Consumir productos lácteos fortificados con calcio, que contienen entre un 40 y un 100 % más que los no fortificados. En caso de intolerancia a los lácteos, usar leches deslactosadas, o suplementos indicados por el médico para evaluar la dosis, el tipo y la duración del tratamiento .







