31 Agosto 2005 Seguir en 

"La discapacidad no debe seguir tratándose como algo que concierne exclusivamente al campo de la salud o de la educación especial. Las personas con capacidades diferentes necesitan una antención integral y personalizada, teniendo en cuenta su entorno familiar, sus necesidades materiales y afectivas. En síntesis, tenemos que trabajar para contenerlas, para hacerlos sentir útiles y para darles una mejor calidad de vida en todo sentido". Esta reflexión del psiquiatra Carlos Italo Corrado, sintetiza la labor que está desarrollando el establecimiento que dirige, la "Clínica San Gennaro", que abrió sus puertas en la avenida Roca 659 de San Miguel de Tucumán.
"Esta institución -acotó la trabajadora social y subdirectora Patricia Arrieta- funciona con la modalidad de un centro de día, para brindar contención y capacitación a personas con distintas discapacidades mentales, a partir de los 10 años de edad".
Entre los asistentes a la clínica figuran personas que sufren autismo, psicosis, algún grado de retraso madurativo mental, con síndrome de Down y, en general, con cualquier patología del campo mental.
Tanto Corrado como Arrieta hicieron hincapié en que las personas con capacidades mentales diferentes, generalmente no están insertadas en la sociedad y ni siquiera en la familia. "Se las suele enviar a algún establecimiento educativo durante la niñez, pero después no gozan de buena calidad de vida porque permanecen en sus hogares sin hacer nada, sin ser estimulados", indicó el psiquiatra.
Para cambiar el estilo de vida de esas personas con algún trastorno o déficit mental, la Clínica San Gennaro ofrece una propuesta diferente a la de los hospitales psiquiátricos. "No queremos que esto sea un depósito de personas -reiteró Arrieta-. Por eso establecimos una modalidad de trabajo de media y de doble jornada, con una serie de talleres (de actividades manuales, juegos recreativos, música, etcétera) y actividades deportivas, entre otras".
La institución cuenta con un equipo multidisciplinario para atender de lunes a viernes a las personas que concurran, aplicando un plan terapéutico conforme a la necesidad de cada uno, a la patología, a sus habilidades potenciales, y del grupo etario al que pertenezca. Esta labor se lleva a cabo con el apoyo del núcleo o contexto familiar, que participa en la planificación de objetivos.
La clínica también recibe a pacientes que completaron la escolaridad especial, pero que requieren continuidad en el tratamiento. "Recibimos pacientes con distintas patologías mentales, de grado moderado a severo. Todos tienen algo para dar, para aprender, para mejorar. Cuando este tipo de paciente recibe estímulos diariamente mejoran su estado emocional, ya que le resulta gratificante que alguien le preste atención, le dé importancia a lo que haga y lo haga sentir útil. Dejar a estas personas solas en los hogares, aisladas, es nocivo; las perjudica aún más. Esta situación suele generar grandes problemas familiares", detalló el doctor Corrado.
"Esta institución -acotó la trabajadora social y subdirectora Patricia Arrieta- funciona con la modalidad de un centro de día, para brindar contención y capacitación a personas con distintas discapacidades mentales, a partir de los 10 años de edad".
Entre los asistentes a la clínica figuran personas que sufren autismo, psicosis, algún grado de retraso madurativo mental, con síndrome de Down y, en general, con cualquier patología del campo mental.
Tanto Corrado como Arrieta hicieron hincapié en que las personas con capacidades mentales diferentes, generalmente no están insertadas en la sociedad y ni siquiera en la familia. "Se las suele enviar a algún establecimiento educativo durante la niñez, pero después no gozan de buena calidad de vida porque permanecen en sus hogares sin hacer nada, sin ser estimulados", indicó el psiquiatra.
Para cambiar el estilo de vida de esas personas con algún trastorno o déficit mental, la Clínica San Gennaro ofrece una propuesta diferente a la de los hospitales psiquiátricos. "No queremos que esto sea un depósito de personas -reiteró Arrieta-. Por eso establecimos una modalidad de trabajo de media y de doble jornada, con una serie de talleres (de actividades manuales, juegos recreativos, música, etcétera) y actividades deportivas, entre otras".
La institución cuenta con un equipo multidisciplinario para atender de lunes a viernes a las personas que concurran, aplicando un plan terapéutico conforme a la necesidad de cada uno, a la patología, a sus habilidades potenciales, y del grupo etario al que pertenezca. Esta labor se lleva a cabo con el apoyo del núcleo o contexto familiar, que participa en la planificación de objetivos.
La clínica también recibe a pacientes que completaron la escolaridad especial, pero que requieren continuidad en el tratamiento. "Recibimos pacientes con distintas patologías mentales, de grado moderado a severo. Todos tienen algo para dar, para aprender, para mejorar. Cuando este tipo de paciente recibe estímulos diariamente mejoran su estado emocional, ya que le resulta gratificante que alguien le preste atención, le dé importancia a lo que haga y lo haga sentir útil. Dejar a estas personas solas en los hogares, aisladas, es nocivo; las perjudica aún más. Esta situación suele generar grandes problemas familiares", detalló el doctor Corrado.







