El desafío de la lactancia para las relaciones íntimas

Se reduce el deseo. El temor a un nuevo embarazo. Falta de tiempo para descansar.

31 Agosto 2005
De las ventajas de la lactancia materna durante los primeros meses de vida dan cuenta tanto el saber popular como el científico, pero a veces eso genera mandatos que la mujer no siempre ve compensados con una contención adecuada.
Mediante numerosos estudios científicos que aportan sobradas pruebas, hoy se sabe que la lactancia materna genera, entre otras ventajas, menos riesgo de que el niño desarrolle diabetes, asma, defectos dentales, miopía, males intestinales o alergias, además de favorecer la seguridad emocional del niño. Pero en la práctica, no todo es color de rosa: "Cuando hablamos de lactancia materna todos nos imaginamos una mujer feliz y resplandeciente, abrazando a su hija sonriente a quien ofrece el pecho, pero esto tiene poco que ver con una mujer que se acostó tarde luego de lavar los platos y debió levantarse a las 4 de la mañana para darle de mamar a un bebé que llora enardecido reclamando su alimento", afirma la doctora Diana Galimberti, miembro de Comité Científico del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam). La mujer que está dando de mamar, en su opinión, necesita "recibir apoyo e información que le posibilite encontrar soluciones concretas a sus nuevos desafíos".
Muchas mujeres experimentan una disminución del deseo sexual durante los primeros meses debido a la secreción de occitocina y prolactina, dos hormonas que permiten la producción de leche. El miedo al contacto físico luego del parto, el enamoramiento que siente la madre por su hijo, la sobreexigencia que experimenta la mujer y, especialmente, el temor que tanto ella como su pareja tienen frente a la posibilidad de un nuevo embarazo, son otros de los factores que se interponen en el retorno a la actividad sexual.
La ayuda en el hogar por parte de la pareja o la familia es indispensable para que la mujer pueda disponer de tiempo y energía para dedicarle a la lactancia materna que determinará, entre otras cosas, levantarse dos o tres veces durante la noche para dar el pecho. Es por eso que según la Unicef, la madre debe disponer de tiempo durante el día para descansar y dormir, imitando en parte el ritmo de sueño del bebé. Colaborar con las tareas cotidianas del hogar y del cuidado de los otros hijos si los hubiera, serán indispensables para que esto sea posible. "Los roles familiares y las funciones atribuidas a cada género en forma rígida, conspiran contra la lactancia materna exclusiva y extensa", enfatiza Galimberti. "Es necesario que la familia y la sociedad comprendan la importancia vital que tiene para el futuro del niño que sea alimentado exclusivamente con la leche de su madre y le dé un espacio, adaptando a esta función el resto de las actividades, en lugar de pretender que las mamadas del niño se adapten a todo lo demás".
La lactancia no siempre protege de un nuevo embarazo, pero a la vez muchos de los métodos anticonceptivos tienen fama de ser riesgosos o inseguros durante esta etapa; otros, como la llamada "minipíldora", fueron específicamente diseñados para el posparto. "El asesoramiento en anticoncepción resulta de vital importancia durante el postparto", expresa por su parte Alicia Figueroa, miembro del Comité de Desarrollo de la misma institución. Esto sucedería, en su opinión, no sólo debido a que un nuevo embarazo determinará el fin de la lactancia para este bebé, sino que además el espaciamiento de tres a cinco años entre los partos determina una mejor salud para la madre y el futuro niño.
Según Figueroa, cuando el intervalo entre los partos sucesivos es breve, aumentan los riesgos de muerte materna (2 veces y media), de muerte fetal (2,4 veces) o neonatal (2 veces), de sangrado en el tercer trimestre, de anemia, de ruptura prematura de las membranas y de infección puerperal.

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