Pies libres de micosis

Alguien que siempre tuvo esta enfermedad es probable que ante una baja en sus defensas el mal se extienda a otras partes del cuerpo.

POR TODAS PARTES. Los hongos están en muchos espacios que habita el hombre. Se deben tomar precauciones para evitar el contagio. POR TODAS PARTES. Los hongos están en muchos espacios que habita el hombre. Se deben tomar precauciones para evitar el contagio.
17 Agosto 2005
Los hongos están por todas partes: en la tierra, en las veredas, en las calles, en los patios, en los bordes de las piletas, en los pisos de las duchas y en la atmósfera húmeda. Nadie está exento de contagiárselos. Y la vía más común de acceso es la piel de los pies, por donde se suben; o bien el cuero cabelludo, adonde se instalan dando origen a la caspa. No obstante, siempre existe un sustrato biológico que predispone su reproducción.
"Una micosis muy superficial y común en los adolescentes que practican deportes y en la gente que tiene alto índice de sudoración es la ?pitiriasis versicolor? (descamación de varios colores). Suele distinguirse con manchitas blancas o marrones en el antepecho al final del verano, cuando se ha ido el bronceado. El hongo que la produce es una variedad del hongo de la caspa", sostiene la doctora Patricia Troielli, médica de planta de la división de Dermatología y encargada de la sección de Dermatoinmunología del Hospital de Clínicas José de San Martín, de Buenos Aires.En cuanto a los hongos del jardín, los geófitos de la tierra, la especialista hace hincapié en que en general, no todas las personas que andan descalzas se los contagian.
"Tiene que existir una predisposición en la piel, que tiene que ver con que el pie vive en un ambiente húmedo, sea por mayor sudoración, por practicar deportes o por frecuentar piletas de clubes. Como el hongo vive en ámbitos de humedad, se sube a la piel cuando ella le asegura ese estado", agrega. "En el caso de las personas que tienen hongos en los pies, se ve que, a veces, los padres también los poseen; o sea, la familia tiene predisposición a los hongos; así como hay familias que no tienen nada. O hay mujeres casadas con maridos que toda la vida tienen hongos y ellas no se contagian", afirma la doctora Troielli.
Es sabido que las personas que por cualquier motivo tienen disminuidas sus defensas, tienen mayor facilidad de infectarse tanto con virus, como con bacterias o dermatofitos (hongos). "A veces, sucede que infecciones micóticas comunes de toda la vida, que no causan nada más que una invasión a la piel, cuando las defensas bajan, comienzan a extenderse y penetrar. Por eso, la gente que debe ser sometida a tratamientos que pueden bajarles las defensas, deben controlar si tienen alguna infección de tipo micótico en la piel, ya que seguramente, con el tratamiento, las infecciones van a aumentar o pueden complicarse", explicó la especialista. Troielli ejemplifica: "Alguien que siempre ha tenido micosis en los pies, o cuyas uñas tuvieron un engrosamiento por una micosis, es probable que al recibir un tratamiento con corticoides a largo plazo y al bajarle las defensas, esos hongos que siempre estuvieron quietos en un lugar comiencen a extenderse a otras áreas de la piel, como las ingles o la axilas". Y advierte: "Esa gente debiera controlar que las micosis superficiales que tengan estén recibiendo tratamiento".
Asimismo, el consejo es válido para quienes tengan predisposiciones por sufrir de diabetes, afecciones hepáticas o problemas renales.

Los hongos pueden deformar las estructuras de las uñas
Las primeras manifestaciones de las micosis en los pies aparecen generalmente en las zonas de pliegues, donde la piel se macera, se corta o se descama; y produce picazón. "Un ejemplo clásico es la ?tiña mocasín?, que toma toda la planta del pie con descamación, inflamación y enrojecimiento, como si fuera un mocasín. Eso es tratable localmente con cremas", afirma la doctora Patricia TroielliPero si no se trata a tiempo, puede ocurrir que el hongo busque ubicarse debajo de la uña, amparado por la queratina y dé lugar a una onicomicosis. "Si el hongo entra y coloniza la uña, ella pasa a ser el lugar más importante para su resguardo. Aunque se cure la piel, si el hongo se acantona en la uña, en el próximo verano, vuelve a aparecer", manifiesta la especialista.
Con el correr del tiempo, la uña infectada suele engrosarse y puede ocurrir que cause dolor al estar de pie o al caminar, o se sienta ajustado el calzado. Y, la infección, protegida por las medias, los zapatos y el ambiente oscuro, tibio y húmedo, puede extenderse a otras uñas y hasta contagiar a otra persona. "En esos casos, es muy difícil que una crema penetre. Los tratamientos tópicos no alcanzan a curar y es necesario uno sistémico, con administración de medicación oral", afirma la dermatóloga.
Si bien en la actualidad existen muy buenos medicamentos para tratar la micosis, siempre es conveniente hacer un examen micológico previo. "Consiste en tomar un raspado de la piel o extraer material de la uña y verlo al microscopio para poder identificar cuál es el hongo que en ese momento está infectando y elegir la droga apropiada", dice Troielli.
Si no es atendida, la onicomicosis suele deformar y alterar la estructura de la uña afectada.

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