Despejando fantasmas en terapia intensiva

Aunque se piensa que es la antesala de la muerte, el 80 % de los pacientes se salva. La mayoría son por accidentes.

17 Agosto 2005
Para el sentido común, "terapia intensiva" sugiere una especie de antesala de la muerte, aunque en el 80% de los casos no lo es ya que el paciente se salva. Sin embargo, hay un porcentaje de infecciones intrahospitalarias que allí suceden por los métodos y tratamientos que se aplican: el riesgo, que los especialistas buscan bajar ajustando los controles, depende del nivel de defensas que tenga la persona que ingresa y del tiempo que permanezca.
Dos serían las circunstancias que ameritarían la entrada de una persona en terapia intensiva: una, la necesidad de hacerlo para sobrevivir, y otra, la posibilidad de una complicación fatal brusca, que requiere un control cercano con facilidad para atender a la persona inmediatamente si tal complicación ocurre.
"En el infarto de miocardio, el paciente tiene dolor intenso y a las dos horas puede estar bien. Pero puede tener una complicación potencialmente fatal en cualquier momento, por lo que debe ser vigilado estrictamente en una terapia intensiva cardiológica, para ser tratado inmediatamente si eso ocurriera y evitar un riesgo mayor", ejemplifica Fernando Pálizas, de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva.
"Uno sabe que en el caso de las terapias intensivas cardiológicas, en las unidades coronarias, las mortalidad de los pacientes es del orden del 7 al 10 %, mientras que la mortalidad de los pacientes con traumatismos por accidente u otras enfermedades, por ejemplo infecciones graves, lesiones neurológicas o accidentes cerebrales, la mortalidad es mayor, podríamos decir, del orden del 20%; es una mortalidad muy importante, pero también estamos diciendo que el 80% de la gente se salva", apunta el especialista, jefe de la unidad en la Clínica Bazterrica de Buenos Aires.
El ingreso en terapia intensiva puede ejercer, en sí mismo, un impacto psicológico: "Hay pacientes que ingresan conscientes, especialmente en unidades coronarias, y se utilizan una serie de tácticas, de técnicas, a veces un sostén psicológico, para que el paciente lo soporte lo mejor posible su estadía allí", relata.
El índice de mortalidad, explica, no sólo tiene que ver con el grado de complejidad del centro asistencial, sino también de la gravedad del estado de los pacientes que asisten. Esta última es una cifra que, por comparación, sirve a los profesionales para controlar el grado de calidad con que se atiende en el servicio: "Si hay más muertes de las que debiera, uno tiene que plantearse qué es lo que está pasando", concluyó el especialista.

Las infecciones en los hospitales son comunes
Fernando Pálizas, aclara que las infecciones intrahospitalarias ocurren en todo el mundo en las terapias intensivas, y se deben especialmente a la disminución de las defensas producto del estado general de salud de estos pacientes. "Hay un porcentaje de infecciones reconocido habitual, pero siempre se debe controlar. Para que no se propaguen las enfermedades hay que llevar un protocolo muy estricto: la higiene es fundamental, al igual que el descarte del material usado", dijo.

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