La alimentación sana disminuye la hipertensión

Cómo elegir comidas nutritivas y buenas.

17 Agosto 2005
La hipertensión arterial, enfermedad "silenciosa" ya que sus síntomas no son sensibles, principal causa de los accidentes cerebrovasculares, está asociada al exceso de colesterol, el síndrome metabólico, la diabetes tipo II y demás afecciones con efecto sobre el aparato circulatorio con las que, se sabe, "colaboran" el sedentarismo, la obesidad y el tabaquismo.
En este sentido, hay estudios internacionales que indican que con sólo cambiar la alimentación se obtienen tantos beneficios como con medicamentos: "con la llamada dieta del Mediterráneo, modificada y adaptada a las necesidades, sin ningún cambio en la medicación, se modificó la incidencia a 2 años del síndrome metabólico, que hoy en día es una de las enfermedades que más frecuentemente se encuentran en la población", asegura Gabriel Waisman, presidente de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA).
Esta "dieta del Mediterráneo" no es en sí lo que habitualmente se conoce como un dieta , sino un conjunto de costumbres alimentarias basadas en los productos de esa región: aceitunas, frutos secos, vinos, lácteos, abundantes frutas y verduras y poca carne. Esta dieta había sido la base de la forma de comer de los pueblos del sur de Europa durante siglos, pero en las últimas décadas la globalización trajo consigo sus toneladas de sales, azúcares y grasas saturadas que cambiaron la cultura alimentaria de todo el mundo. Ahora, ante el aumento de los infartos que a la larga eso provoca, están proponiendo volver a las fuentes.
Controlarse con el salero parece sencillo, pero el hábito cultural pesa, y por eso existen las sales con menos contenido de sodio, modificadas al 66 o al 50 %, o directamente sin este elemento, aunque con un sabor muy diferente. El elemento que reemplaza al sodio, en todos estos casos, es el potasio. Sodio y potasio son complementarios en el organismo y, tal como explica Waisman, el problema para las arterias no es el sodio, sino que cuando se consume mucho sodio, no se consume potasio. "Aunque uno siga consumiendo sal, una dieta rica en potasio previene la enfermedad cardiovascular", asegura. El potasio se encuentra naturalmente en el hinojo, la banana, la pera (2 peras equivalen a una banana en cantidad de potasio), el tomate, los cítricos y las verduras de hoja (espinaca, acelga). Y el exceso de potasio se elimina mediante la orina. "La industria está empezando a reemplazar la sal, como conservante de los alimentos envasados, por otros conservantes, por eso es importante que la gente lea las etiquetas. Un alimento que contenga más de 150 gs de cloruro de sodio no debe ser consumido por un hipertenso", aclara.

Los aceites protectores
Las grasas que predominan en la alimentación "globalizada" son las saturadas (mayormente de origen animal) y las que surgen cuando los aceites vegetales naturales son alterados por los procesos industriales de hidrogenación para elaborar alimentos envasados (margarina, galletitas, panificados). Consumir estas grasas genera aumento de peso, empeora los niveles de colesterol y perjudica al metabolismo y a los tejidos circulatorios. Los aceites vegetales naturales, en cambio, crudos y sin calentar, son beneficiosos para el organismo y necesarios en toda alimentación equilibrada. Hay aceites que son especialmente recomendables, que son los que tienen más concentración de omega 3, como los contenidos en alimentos de origen marino.

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