La afección más común en los menores de un año

Es de fácil contagio, La forma más grave se da en lactantes prematuros y con cardiopatías congénitas. Un mal del otoño-invierno.

10 Agosto 2005
La bronquiolitis es la enfermedad infectocontagiosa más común entre los menores de un año. Se puede presentar en forma leve, moderada o grave, y estas diversas formas clínicas dependerán del compromiso muscular y respiratorio del niño. Cuando aumenta la frecuencia del ritmo respiratorio y hay silbido en el pecho, es porque hay una obstrucción bronquial importante. Si el mal no altera el sueño ni la alimentación, es leve; si afecta únicamente el sueño, es moderado, y si se alteran ambos, es grave, según explicó a SALUD el pediatra tucumano y profesor de Enfermedades Infecciosas, Emilio Buabse.
El infectólogo dijo que el virus sincitial respiratorio (VSR) origina el 70% de los casos, y el 30% restante es producido por el adenovirus, el virus de la gripe y el rinovirus. La forma grave se da en menores de seis meses, y la más grave en bebés de 30 días de vida, sobre todo en prematuros o con cardiopatías congénitas. Estos deben ser internados porque necesitan cuidado especial y asistencia respiratoria mecánica. El pediatra Lorenzo Marcos, señaló que cada año la bronquiolitis afecta del 10 al 15% de los menores de un año. Buabse aclaró que el 2% de los afectados son menores de seis meses, y que fallece el 1% de los bebés de un mes.
Los casos que aparecen en otoño suelen producirlos el virus de la gripe que afecta a los adultos. El brote de invierno se debe al virus sincitial respiratorio (VSR), que en los mayores es causa de catarros. El males muy contagioso: si el VSR ingresa a una guardería infantil, por ejemplo, el 98% de la población lo contraerá, aseguraron Buabse y Marcos.

Síntomas
Comienza con estornudo, moco nasal acuoso y tos. Luego el paciente presenta dificultad para dormir y para alimentarse porque se agita. Al respirar se le hunde entre las costillas y por debajo de ellas; le silba el pecho; está lloroso, molesto y pálido, y puede tener fiebre. Por lo general el cuadro se instala en 48 horas. La agitación conduce al agotamiento de los músculos respiratorios, el 30% de los niños desarrolla insuficiencia respiratoria y por eso requieren respirador artificial.

Medidas preventivas
Hasta el momento no existe una vacuna para evitar la bronquiolitis, salvo la antigripal, cuyo virus también puede provocar la enfermedad. "Pero sí existe un producto, que es un conjunto de anticuerpos monoclonales, que brinda una protección mensual. Como el VSR está presente entre abril y setiembre, cada niño requiere seis dosis, pero su costo es elevadísimo", aclaró Buabse.
Marcos dijo que en caso de que algún miembro de la familia esté con gripe o catarro, conviene usar barbijo, lavarse en forma reiterada las manos, usar pañuelos descartable y evitar el contacto con bebés. No hay que llevar a los lactantes a lugares cerrados y, si está sano, hay que separarlos de sus hermanos mayores que estén resfriados o con catarro.No hay una terapia específica contra la bronquiolitis, pero sí tratamiento con resultados comprobados. Conviene mantener la lactancia materna, la alimentación debe ser fraccionada para evitar el cansancio y la posible aspiración del alimento. La posición semisentada favorece la mecánica respiratoria de los bebés.

PARA AGENDAR
CALENDARIO DE VACUNAS

Lo ideal es que un niño esté inmunizado con el 100% de las vacunas existentes. Pero como esto es casi imposible en una sociedad con tantas desigualdades socioeconómicas, el infectólogo tucumano Emilio Buabse resaltó que "si a los niños se les coloca el 90% de las vacunas que indica el calendario obligatorio y gratuito, se evitan epidemias de enfermedades infecciosas. Felizmente, ya está incluida en el esquema nacional la vacuna contra la hepatitis A. Las mamás tucumanas deben proteger a sus niños contra esta patología, porque es endémica en nuestra provincia", advirtió el experto. A continuación, Buabse señaló qué vacunas deben recibir los niños.

Al nacer: primera dosis contra la tuberculosis y contra la hepatitis "B"

A los dos meses: primera dosis de la cuádruple (tétanos, difteria, tos convulsa y hemophilus influenzae B), la sabín, y la segunda dosis contra hepatitis "B".

A los cuatro meses: la segunda dosis de la cuádruple y de la sabín.

A los seis meses: la tercera dosis de la cuádruple y de la sabín, y la tercera y última dosis de por vida contra la hepatitis "B".

A los 18 meses: la última dosis de cuádruple y de sabín.

Al año de vida: la primera dosis de triple viral (sarampión, rubéola y paperas), las vacunas contra la hepatitis "A" y contra la varicela.

A los 6 años (ingreso escolar) la triple bacteriana (tétanos, difteria y tos convulsa), el refuerzo contra la tuberculosis y la última dosis de triple viral.

Buabse recordó que sí hay vacunas efectivas contra el neumococo y el meningococo. "El neumococo -señaló- es el más frecuente en los niños menores de dos años. Puede producir angina, otitis, laringitis, bronquitis, neumonía y meningitis. La vacuna antineumocóccica heptavalente (que protege contra siete cepas diferentes de la bacteria) se coloca la primera dosis a los dos meses de vida, la segunda a los cuatro meses, y la tercera dosis en el primer año de vida". Los chicos de entre uno y 5 años requieren dos dosis, con un intervalo de dos meses entre la primera y la segunda dosis; y después de los 5 años necesitan una dosis única.

A partir de los dos años se puede colocar la P-Neumo 23, que protege de 23 cepas del neumococo.

"Hasta hace algunos años el hemophilus influenzae B era la primera causa de meningitis purulenta, pero con la vacunación masiva ese agente prácticamente desapareció de Tucumán. En los casos actuales de meningitis están presentes el neumococo y el meningoco. Contra esta última bacteria se vacuna en el primer año de vida con la primera dosis a los dos meses y la segunda y última al mes de la primera dosis. En niños mayores de un año se coloca una única dosis", advirtió Buabse.

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