La infertilidad puede darse por el estrés emocional

La medicina reproductiva ofrece varios recursos para tener un hijo biológico, pero la pareja también necesita contención.

10 Agosto 2005
"Cuando una pareja decide recurrir a la fertilización asistida mantiene la ilusión y el ansia de superar las dificultades. Los trastornos físicos y emocionales que ocasionan los tratamientos son tolerados gracias a la ilusión de concretar por este medio el sueño de tener un hijo", dicen las psicólogas Inés García Laredo y Ruth Willner de Dresdner, en su libro Porque deseamos ser padres. Fundadoras de Epsare ?Equipo Psicológico de Atención a Pacientes con Trastornos Ginecológicos y Reproductivos?, se especializan en atender casos de infertilidad o de parejas que han buscado prolongadamente un hijo.
Explican también que "cuando la pareja no logra el embarazo, sumado al impacto que provoca la revelación del diagnóstico, se suele producir un trastorno emocional, acompañado de sensaciones de incredulidad, rabia, culpa, impotencia y una considerable disminución de la autoestima."Asimismo, un informe de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE, por sus siglas en inglés) advierte que más del 40% de los pacientes que reciben tratamiento en los centros de reproducción asistida está expuesto al riesgo de desarrollar problemas psicológicos por causa del trauma emocional que genera el saber que se padece infertilidad.
En Argentina ocurre algo similar que en otros países con alto desarrollo en reproducción asistida de alta complejidad: aunque estos cuenten con un departamento psicológico, parece que en el consultorio médico este tema no está presente como debiera.
Generalmente, los médicos derivan a los pacientes a una consulta psicológica a partir de un tratamiento fallido, o ante la imposibilidad de sostenerlos emocionalmente. Sin embargo, al ser planteada en un momento tan difícil, esta sugerencia se transforma muchas veces en problemática, aunque sea necesaria. Muchas veces "los médicos ?olvidan? derivar los pacientes en la primera entrevista. Al no incluir la consulta psicológica desde un inicio, se torna complejo sugerirla con posterioridad", expresan las psicólogas García Laredo y Willner, quienes son además miembros activos de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMER).

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