23 Marzo 2005 Seguir en 

La imposibilidad de controlar la micción afecta al 30% de los mayores de 65 años, y el tratamiento con toxina botulínica ha demostrado más del 90% de efectividad en los pacientes que no responden a las terapias convencionales.
Sinónimo de estética y glamour, la toxina botulínica ha sido desde los años 90 la estrella en el tratamiento de las arrugas faciales, y actualmente es considerado un factor clave en el campo del rejuvenecimiento facial miniinvasivo. Sin embargo, esta neurotoxina ha demostrado ser útil también para el tratamiento de diversas afecciones.
Tal es el caso de la incontinencia urinaria. Día a día la bibliografía médica incorpora nuevos estudios que avalan el uso de toxina botulínica para el tratamiento de quienes sufren de incontinencia y no responden a los tratamientos habituales. "Se estima que alrededor del 30% de los pacientes que padecen incontinencia urinaria por vejiga hiperactiva no responde a los medicamentos convencionales", comentó Gustavo Garrido, especialista del Hospital de Clínicas.
La incontinencia urinaria no sólo es un problema frecuente en mayores de 65 años; también tiene un gran impacto sobre su calidad de vida, especialmente sobre las mujeres.
Sinónimo de estética y glamour, la toxina botulínica ha sido desde los años 90 la estrella en el tratamiento de las arrugas faciales, y actualmente es considerado un factor clave en el campo del rejuvenecimiento facial miniinvasivo. Sin embargo, esta neurotoxina ha demostrado ser útil también para el tratamiento de diversas afecciones.
Tal es el caso de la incontinencia urinaria. Día a día la bibliografía médica incorpora nuevos estudios que avalan el uso de toxina botulínica para el tratamiento de quienes sufren de incontinencia y no responden a los tratamientos habituales. "Se estima que alrededor del 30% de los pacientes que padecen incontinencia urinaria por vejiga hiperactiva no responde a los medicamentos convencionales", comentó Gustavo Garrido, especialista del Hospital de Clínicas.
La incontinencia urinaria no sólo es un problema frecuente en mayores de 65 años; también tiene un gran impacto sobre su calidad de vida, especialmente sobre las mujeres.







