16 Marzo 2005 Seguir en 

Una sustancia extraña al organismo, a la que Von Pirquet denominó alergeno o antígeno, allá por el 1900, es capaz de provocar una reacción inapropiada en algunas personas; sea este una planta, el polen, una mascota o una comida.
La alergia alimentaria en particular, está referida a "aquellos procesos en que el alergeno es un alimento". Así la define la doctora María Belcev, médica alergóloga del Policlínico Bancario de Buenos Aires (PO.BA.) y miembro de la Sociedad Argentina de Medicina Social, quien detalló además los síntomas probables y aconsejó acerca de los tratamientos a seguir en cada caso.
Las reacciones varían
Nuestro organismo crea anticuerpos defensivos contra los virus y las bacterias. En la alergia se produce un anticuerpo, la inmunoglobulina E (IgE), dirigido contra un producto que actúa como alergeno. "La unión entre ambos ?señala la especialista? desencadena en la patología, con reacciones variables en cada paciente".
Se estima que alrededor del 13% de la población mundial sufre la enfermedad y que el 3% de los niños argentinos adquiere sensibilidad a los alimentos en el primer año de vida.
Cualquier sustancia puede actuar como antígeno, pero algunas son más proclives que otras a generar este proceso.
¡Cuidado! con estos alimentos
Aunque el organismo no siempre es alérgico a lo que come, la doctora María Belcev detalla, a continuación, cuáles son los alergenos alimenticios más frecuentes, de modo que frente a cualquier reacción extraña que pueda ser producto de ellos la persona recurra inmediatamente al especialista:
La leche de vaca, el huevo de gallina y el trigo, sobre todo en los dos primeros años de vida.
Todas las frutas secas, pero fundamentalmente las almendras y las castañas.
Se estima que un 10% de la población occidental es alérgica a las bebidas colas y un 7% a los cereales.
El tomate, el ají y la berenjena, entre los vegetales. Y últimamente, la soja, "pese a su baja alergenicidad", sostiene.
Las frutas más involucradas son el mamón, el kiwi, el durazno, el damasco y, en ocasiones, la frutilla.
Las bebidas alcohólicas.
Los pescados ?frescos y enlatados- y los crustáceos, sobre todo en los adolescentes.
Las vitaminas presentes en algunos productos.
Los organismos genéticamente manipulados o transgénicos (OGMS) tienen también influencia. Por esto, desde 1988, están bajo el control de un Concejo Internacional de Biotecnología de Alimentos.
El cuerpo da señales
Los trastornos gastrointestinales y respiratorios y las reacciones en la piel no siempre son indicios de una alergia alimentaria, pero constituyen una señal de alerta.
Generalmente, los vómitos, las náuseas, la diarrea y los dolores abdominales aparecen apenas la persona ingirió el alimento involucrado o dentro de las dos primeras horas.
A veces, se presenta a través del asma bronquial, "cuadro que desaparece con un tratamiento adecuado", refiere la médica. Y otras tantas, mediante una rinitis alérgica, en que se le recomienda al paciente la eliminación urgente del alergeno causal.
Asimismo, es bastante común el eczema en los niños más pequeños, debido a la ingesta de la leche de vaca, el huevo de gallina o los cereales.La doctora Belcev advierte que no sólo un alimento es el causante: algunos medicamentos, como la penicilina y la xilocaína pueden llevar a una persona a esta patología.
Dado que los deportistas son los más propensos a padecerla, se les aconseja no ingerir manzana, palta, duraznos o mariscos, al menos cuatro horas previas al ejercicio físico y, en lo posible, evitar el contacto con el polen.
Quienes la padecen manifiestan hipotensión arterial, sudoración, taquicardia, dificultad para respirar, edema de glotis y, ocasionalmente, conduce a la muerte.
¿Dieta estricta?, todo un desafío
No ingerir el alimento en cuestión durante tres semanas es lo que aconsejan, en principio, los especialistas. Luego se procede al desafío oral, de modo que se repita el episodio. Este es el método más simple, mediante el cual se determina el alergeno causal de la enfermedad.Las pruebas intradérmicas, tales como el test cutáneo (al paciente de le inyectan una serie de antígenos alimentarios) prácticamente no se aplican. Sí es una técnica habitual la determinación de la IgE específica a un alimento, basada en "una prueba de laboratorio ? define la médica? sobre la base de una sustancia determinada, sospechada de alergeno".
La alergia alimentaria en particular, está referida a "aquellos procesos en que el alergeno es un alimento". Así la define la doctora María Belcev, médica alergóloga del Policlínico Bancario de Buenos Aires (PO.BA.) y miembro de la Sociedad Argentina de Medicina Social, quien detalló además los síntomas probables y aconsejó acerca de los tratamientos a seguir en cada caso.
Las reacciones varían
Nuestro organismo crea anticuerpos defensivos contra los virus y las bacterias. En la alergia se produce un anticuerpo, la inmunoglobulina E (IgE), dirigido contra un producto que actúa como alergeno. "La unión entre ambos ?señala la especialista? desencadena en la patología, con reacciones variables en cada paciente".
Se estima que alrededor del 13% de la población mundial sufre la enfermedad y que el 3% de los niños argentinos adquiere sensibilidad a los alimentos en el primer año de vida.
Cualquier sustancia puede actuar como antígeno, pero algunas son más proclives que otras a generar este proceso.
¡Cuidado! con estos alimentos
Aunque el organismo no siempre es alérgico a lo que come, la doctora María Belcev detalla, a continuación, cuáles son los alergenos alimenticios más frecuentes, de modo que frente a cualquier reacción extraña que pueda ser producto de ellos la persona recurra inmediatamente al especialista:
La leche de vaca, el huevo de gallina y el trigo, sobre todo en los dos primeros años de vida.
Todas las frutas secas, pero fundamentalmente las almendras y las castañas.
Se estima que un 10% de la población occidental es alérgica a las bebidas colas y un 7% a los cereales.
El tomate, el ají y la berenjena, entre los vegetales. Y últimamente, la soja, "pese a su baja alergenicidad", sostiene.
Las frutas más involucradas son el mamón, el kiwi, el durazno, el damasco y, en ocasiones, la frutilla.
Las bebidas alcohólicas.
Los pescados ?frescos y enlatados- y los crustáceos, sobre todo en los adolescentes.
Las vitaminas presentes en algunos productos.
Los organismos genéticamente manipulados o transgénicos (OGMS) tienen también influencia. Por esto, desde 1988, están bajo el control de un Concejo Internacional de Biotecnología de Alimentos.
El cuerpo da señales
Los trastornos gastrointestinales y respiratorios y las reacciones en la piel no siempre son indicios de una alergia alimentaria, pero constituyen una señal de alerta.
Generalmente, los vómitos, las náuseas, la diarrea y los dolores abdominales aparecen apenas la persona ingirió el alimento involucrado o dentro de las dos primeras horas.
A veces, se presenta a través del asma bronquial, "cuadro que desaparece con un tratamiento adecuado", refiere la médica. Y otras tantas, mediante una rinitis alérgica, en que se le recomienda al paciente la eliminación urgente del alergeno causal.
Asimismo, es bastante común el eczema en los niños más pequeños, debido a la ingesta de la leche de vaca, el huevo de gallina o los cereales.La doctora Belcev advierte que no sólo un alimento es el causante: algunos medicamentos, como la penicilina y la xilocaína pueden llevar a una persona a esta patología.
Dado que los deportistas son los más propensos a padecerla, se les aconseja no ingerir manzana, palta, duraznos o mariscos, al menos cuatro horas previas al ejercicio físico y, en lo posible, evitar el contacto con el polen.
Quienes la padecen manifiestan hipotensión arterial, sudoración, taquicardia, dificultad para respirar, edema de glotis y, ocasionalmente, conduce a la muerte.
¿Dieta estricta?, todo un desafío
No ingerir el alimento en cuestión durante tres semanas es lo que aconsejan, en principio, los especialistas. Luego se procede al desafío oral, de modo que se repita el episodio. Este es el método más simple, mediante el cual se determina el alergeno causal de la enfermedad.Las pruebas intradérmicas, tales como el test cutáneo (al paciente de le inyectan una serie de antígenos alimentarios) prácticamente no se aplican. Sí es una técnica habitual la determinación de la IgE específica a un alimento, basada en "una prueba de laboratorio ? define la médica? sobre la base de una sustancia determinada, sospechada de alergeno".







