Como vivir más de 100 años

Para alcanzar esta edad sugieren seguir hábitos higiénicos como no fumar, alimentarse saludablemente con la ayuda de suplementos de vitaminas E y C a partir de la mediana edad, realizar ejercicios físicos moderados, mantener la mente activa y aprender a manejar las emociones. Hay que prepararse para atender las necesidades de la tercera edad.

16 Marzo 2005


En los países desarrollados, la población de más de 100 años va en aumento día a día. "Sólo en los EE.UU hay 75.000 personas que tienen más de 100 años. Y en el mundo, hay más de 200.000", afirma Alberto Boveris, profesor titular de la Facultad de Farmacia y Bioquímica e investigador del Conicet. "Es el grupo etario que más creció"", indicó por su parte Juan Hitzig, especialista en medicina del envejecimiento y prevención gerontológica y autor del libro "Cincuenta y tantos".

Asciende la expectativa de vida
En la antigua Roma la expectativa de vida promediaba los 22 años. Hoy, un bebé puede llegar hasta los 81 años en Japón; y a casi 74 en la Argentina. La población de más de 85 años viene aumentando en todo el mundo, y en América Latina el grupo de más de 65 años está creciendo a un ritmo del 2% anual, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Datos aportados por la CEPAL indican que la proporción de personas mayores de 60 años se triplicará entre el año 2000 y el 2050. En 2025 los adultos mayores en América aumentará de 42 a 100 millones, según la OPS.

Especialidad del siglo XXI
Las cifras estremecen. La buena nueva viene atada a un dilema en el plano social y a crecientes desafíos políticos. Hoy se habla de la medicina del envejecimiento, la especialidad del nuevo siglo. De la mano de la ciencia, los médicos no se cansan de pregonar los beneficios de la dieta balanceada, el ejercicio físico y el control del estrés si se quiere prolongar la vida y vivir sano.
"En condiciones naturales, en los animales el envejecimiento es un proceso lento y la vejez (asociada a la discapacidad) es corta", sostiene Hitzig. "Los humanos somos los que peor envejecemos. Solamente la especie humana ha transgredido la regla de envejecimientos largos y discapacidades breves. En su opinión, el desafío es prolongar el proceso de envejecimiento saludable y acortar el tiempo de la vejez, revirtiendo los desequilibrios impuestos por la civilización. Asume que la gente va a vivir más, pero no puede predecir de qué modo. "El envejecimiento es absolutamente heterogéneo, y se relaciona con la vida que le toca vivir a cada uno, su biografía, su salud y sus condiciones económicas", afirma. El punto de inflexión gerontológica es a partir de los cincuenta y tantos. "Ahí se comienza a definir la calidad de vida de las tres últimas décadas y es el momento de extremar la prevención", enfatiza.

Vitaminas antioxidantes E y C
Prevención es sinónimo de vida higiénica, dieta rica en vitaminas, actividad física y mental. Las vitaminas actúan como antioxidantes que contrarrestan el efecto de los radicales libres, esas moléculas inestables provenientes del oxígeno que respiramos y que causan el estrés oxidativo asociado al envejecimiento. De todas, la E es la vedette indiscutida y la que hoy más se prescribe. "Es la más estudiada", afirma Boveris. Está presente en cereales, frutas secas, soja, germen de cereales, verduras, tomates y aceites.

No basta una dieta variada
Pero a cierta edad, pareciera que con la alimentación variada, no alcanza. Boveris explica porqué: "se pudo determinar que los hombres -a partir de los 55-60 años, y las mujeres desde los 45-50- empiezan a declinar la capacidad de absorción de la vitamina E. La comprobación se hace mediante determinaciones previas de la cantidad de vitamina E de la ingesta, y la de los niveles plasmáticos después. Se observó que poblaciones de 50 y 60 años que consumen más cantidad de frutas y verduras que la de 30, tienen niveles plasmáticos con más baja concentración que los jóvenes. Por eso, se hace necesaria la suplementación".

Nueces, frutas y verduras
Comiendo una dieta variada, se puede llegar a ingerir hasta unos 50 mg de vitamina E diarios. "Lo que estamos recomendando es del orden de los 200 a los 400 mg para las mujeres a partir de los 40 y para los hombres a partir de los 50. Entonces, habría que comer un kilo de nueces u 80 porciones de fruta y verdura, algo impensable. Por eso, se indica la suplementación", afirma Boveris.
Pero este tema, según los especialistas, es controversial. "Los nutricionistas clásicos provenientes de la escuela del doctor Escudero -un prócer de la nutrición argentina-, están apegados a los 50 mg y no aceptan la opinión de los bioquímicos que decimos que 200 a 400 mg es la concentración adecuada de vitamina E.. Tal vez, la vieja recomendación haya sido suficiente para una vida de 65 años, pero según demostraciones de los bioquímicos, no lo es para los 85.

Lo primero es no fumar
A partir del estudio de la vitamina E, se comenzó a estudiar otras vitaminas. Con los años habría una pérdida general de toda la capacidad de absorción, incluso de la vitamina B12 y de la vitamina C. "También se habla de 500 mg de vitamina C (el jugo de 24 naranjas) ¿Quién las exprimiría? Entonces, la tendencia es ir suplementando", sostiene Boveris. "Y los médicos clínicos están tomando partido por su administración", acota. Pero hace una salvedad: "Lo primero es no fumar, lo segundo es evitar el sobrepeso y el sedentarismo, evitar el abuso de carnes rojas y grasas; y recién después, viene la suplementación".

Manejar las emociones
Se ha comprobado que el manejo de las emociones es vital para no desequilibrar el eje neuro-inmuno-endócrino y por lo tanto, vivir más y mejor. De lo contrario, el estrés aumenta los niveles de adrenalina y de cortisol y disminuye la respuesta innata inmune. Y las defensas bajas, se sabe, abren las puerta a las enfermedades.
Pero de qué modo controlar las emociones es una elección personalísima, muchas veces basada en la prueba y el error a medida que crecemos. Para algunos será el rezo, para otros, el yoga y/o la meditación, el reiki, el deporte, la danza o el canto. Todo es válido cuando se trata de preservar el sistema inmunológico, conservar el buen humor y repeler los mensajes negativos, que también aceleran el envejecimiento.Se concluye así que prolongar nuestro paso por la tierra es un arte donde se conjuga lo genético, lo ambiental, lo social y lo cultural.

Quieren recuperar la dignidad para los adultos mayores

Asesorar es, según el Diccionario de la Real Academia Española, aconsejar, dar consejo, dar dictamen. Y quien busca consejo es porque necesita que alguien especializado en la materia lo ayude a resolver situaciones difíciles o caóticas.
Cuando se habla de asesorar a personas mayores o a sus familiares,es para ayudar a resolver determinados problemas. Aunque hay algunos que entrarían dentro de la categoría de los que no tienen soluciones realmente satisfactorias. No obstante, la manera de encararlas y manejarlas marca la gran diferencia.
Algunos ejemplos de estas dificultades son la muerte, el divorcio, el dolor, las enfermedades, la soledad existencial, la pérdida material y social, entre otras. El asesor gerontológico debe ayudar a que situaciones de por sí infelices no pasen a ser peores.
El asesoramiento gerontológico es el conjunto de acciones realizadas por un experto en el tema, a lo largo de un proceso interactivo. Es la respuesta a la demanda de un adulto mayor o allegado, en la que se expresa un problema, una situación conflictiva cuya solución requiere una toma de decisiones.
Las acciones van encaminadas a ayudar al individuo a tomar decisiones, mediante la provisión de conocimientos, el uso de los recursos personales y disponibles y la puesta en práctica de diversas estrategias, para solucionar, por ejemplo problemas emocionales. En definitiva, lo que los pacientes necesitan del asesor gerontológico es que les de una perspectiva objetiva sobre lo que está sucediendo en sus vidas y que les permita determinar qué y cómo debe hacerse. A modo de ejemplo, algunas de las dudas y temores que un asesor puede ayudar a resolver, tanto para al adulto mayor como para sus familiares son:
¿Quién intercede ante la problemática que surge entre mis padres, ya grandes y mis hijos adolescentes?
¿Dónde buscar ayuda ante la patología de este adulto mayor que es mi papá/mamá?
Le diagnosticaron Mal de Alzheimer a mi esposo/a. ¿Me pueden explicar como afrontar esto?
¿Quién conoce de los problemas que acarrea convivir en un hogar conformado por distintas generaciones?
¿Quién sabe del estrés que produce cuidar a un adulto mayor con demencia?
¿Cómo le digo a mis hijos que a los 75 años tengo nueva pareja?
¿Quién me ayuda a decidir la internación de mi padre?
¿Qué hago con esta soledad absoluta que me acompaña?
Ahora que murió mi esposo/a, ¿dónde busco ayuda?
¿Quién puede capacitar al personal que atenderá a mi padre con Alzheimer?
Mi mamá está sola, no nos entendemos ¿Qué hago?
Tengo problemas de memoria, ¿dónde acudo?

(*) Claudia Villamil y María Noel Montañez, directoras de la Fundación Gerontológica Argentina (fundager@fibertel.com.ar tel. (011) 4553-8913.

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