07 Abril 2002 Seguir en 
El cambio en las reglas para la inversión, a partir de la destrucción de la moneda y de los bancos, y la cesación de pagos de la deuda pública -con la caída de la convertibilidad- extendió el default al sector privado.
La suspensión del pago de obligaciones de las grandes compañías alcanza ya los 4.700 millones de dólares, mientras renegocian con el Gobierno el aumento de las tarifas -pesificadas- de los servicios, y también piden ayuda para afrontar sus deudas en dólares con el exterior. Como en el pasado, el proceso arrancó con la caída en las ventas, pérdida del valor de los activos, despidos y suspensiones, baja del valor de las acciones, hasta el anuncio del default y el incumplimiento propiamente.
Las firmas MetroGas, Transportadora de Gas del Sur, y Aguas Argentinas, en energía y servicios, y luego las del sector telecomunicaciones, muestran la crisis en Impsat, Multicanal, Cablevisión y Telecom. Esta última desde 1991 pagó dividendos -muy buenos- por U$S 1.900 millones. En el 2000, ganó 166 millones, que se redujeron a 47 millones en el 2001. Pagaba nada menos que U$S160 millones anuales por asesoramiento en administración, que estuvo lento para tomar seguro de cambio y otras coberturas para protegerse del descalce de moneda, frente al descalabro local y a una deuda de U$S 3.250 millones.
En estas circunstancias adversas suelen aparecer los "fondos buitres", mientras las casas centrales se desprenden de la tenencia y el control de la filial local -transfiriendo acciones al personal- reduciendo su exposición y las previsiones.
Distinto es el caso de Teléfonica, que le adeuda a su casa matriz, y de Repsol YPF, que amortiza activos, mientras puede restar de ganancias a medida que aquí se devalúa. También se conoció el crédito del Bilbao Vizcaya -España- que la presta U$S 150 millones al Banco Francés para prevenir iliquidez.
Pero es preocupante el listado de redescuentos del BCRA a varios bancos, en un monto que aflige, y por ahora suspendido.
Las acciones se redujeron a 12 en el panel líder -eran 18 hasta marzo- y cayeron en la semana, además de seguir muy depreciadas.(Por Enrique J. Martínez)
La suspensión del pago de obligaciones de las grandes compañías alcanza ya los 4.700 millones de dólares, mientras renegocian con el Gobierno el aumento de las tarifas -pesificadas- de los servicios, y también piden ayuda para afrontar sus deudas en dólares con el exterior. Como en el pasado, el proceso arrancó con la caída en las ventas, pérdida del valor de los activos, despidos y suspensiones, baja del valor de las acciones, hasta el anuncio del default y el incumplimiento propiamente.
Las firmas MetroGas, Transportadora de Gas del Sur, y Aguas Argentinas, en energía y servicios, y luego las del sector telecomunicaciones, muestran la crisis en Impsat, Multicanal, Cablevisión y Telecom. Esta última desde 1991 pagó dividendos -muy buenos- por U$S 1.900 millones. En el 2000, ganó 166 millones, que se redujeron a 47 millones en el 2001. Pagaba nada menos que U$S160 millones anuales por asesoramiento en administración, que estuvo lento para tomar seguro de cambio y otras coberturas para protegerse del descalce de moneda, frente al descalabro local y a una deuda de U$S 3.250 millones.
En estas circunstancias adversas suelen aparecer los "fondos buitres", mientras las casas centrales se desprenden de la tenencia y el control de la filial local -transfiriendo acciones al personal- reduciendo su exposición y las previsiones.
Distinto es el caso de Teléfonica, que le adeuda a su casa matriz, y de Repsol YPF, que amortiza activos, mientras puede restar de ganancias a medida que aquí se devalúa. También se conoció el crédito del Bilbao Vizcaya -España- que la presta U$S 150 millones al Banco Francés para prevenir iliquidez.
Pero es preocupante el listado de redescuentos del BCRA a varios bancos, en un monto que aflige, y por ahora suspendido.
Las acciones se redujeron a 12 en el panel líder -eran 18 hasta marzo- y cayeron en la semana, además de seguir muy depreciadas.(Por Enrique J. Martínez)







