El centenario de Bloomsday

Para LA GACETA - TUCUMAN

13 Junio 2004
James Joyce valoraba las fechas. Para un vástago de la católica Irlanda, educado por los jesuistas, haber nacido un 2 de febrero, Día de la Candelaria, parecía premonitorio. La Candelaria es una festividad religiosa que conmemora la presentación de Jesús en el templo y la purificación de la Virgen. Las creencias populares con las que los irlandeses recibían el 2 de febrero le agregaban un toque cómico a la solemnidad eclesiástica. En Eyre y en Escocia esta fecha es también conocida como Groundhog Day. La tradición gaélica dice que ese día se puede, por medio de la sombra que arroja una marmota [groundhog] al salir de su madriguera, pronosticar la duración del invierno (1). El 2 de febrero están presentes dos elementos que atraviesan toda la creación joyceana: el catolicismo y el humor. Una coincidencia, aunque forzada, es que el escritor procuró ver los primeros ejemplares, recién salidos de la imprenta, tanto de su Ulises (1922) como, diecisiete años más tarde, de Finnegans Wake (1939) justo un día 2 de febrero.
No se nos escapa la ironía de que habiendo nacido en la celebración de la Candelaria, advocación en que la Virgen es representada con una imagen luminosa rodeada de velas, el escritor haya vivido en semipenumbras, poco menos que ciego (2).
Sin duda, otra de las fechas más significativas en la vida de James Joyce fue el 16 de junio. La acción de Ulises transcurre durante el jueves 16 de junio de 1904, día que hoy el mundo literario conoce como "Bloomsday", en honor al protagonista, Leopold Bloom. A lo largo de casi dieciocho horas (que ocupan más de setecientas páginas), acompañamos su recorrido por las calles de Dublín y somos testigos hasta de sus más íntimas acciones y del discurrir de su mente, gracias al recurso del estilo indirecto libre y del fluir de la conciencia. A medida que avanza, la narración se vuelve más audaz. Cada uno de los dieciocho capítulos que siguen en forma aproximada la estructura homérica tiene como leitmotiv algún órgano del cuerpo humano, un color, y sobre todo, técnicas narrativas que lo diferencian. Tanto es así que T.S. Eliot afirmó que el irlandés había puesto en evidencia "la futilidad de todo estilo". En una carta a Joyce, Ezra Pound le pide que le explique "el método (o los métodos) de su locura" (3).
Ninguna novela se había atrevido a tanto. La historia es conocida. El libro, publicado en París, fue prohibido en Inglaterra y en los Estados Unidos bajo cargos de obscenidad. Era frecuente que los turistas anglosajones en Francia compraran una copia de Ulises, más como un acto transgresor que por genuino interés literario. En cuanto a Irlanda, es uno de los últimos países en levantar la veda que pesaba sobre la obra de Joyce (aunque nunca hubo una ley que la prohibiera, simplemente no dejaron entrar los ejemplares al país) y, hasta el día de hoy, no se acepta su inclusión en los programas de la escuela secundaria.
Este año "Bloomsday" cumple un siglo y Dublín se prepara para homenajear a James Joyce como el padre al hijo pródigo. Algunas de las excursiones programadas parten desde la torre Martello en Sandycove, conocida como "la torre de Joyce", punto de inicio de la acción de la novela, y ofrecen ver y oír la ciudad a orillas del Liffey, como así también palpar, oler y degustar a la manera de Bloom. Asimismo hay tours de lectura (Ulises pide ser leído en voz alta), conferencias y representaciones de fragmentos del texto. Todo esto no es nuevo: se lo ha venido haciendo cada 16 de junio durante los últimos años, pero este "Bloomsday" promete ser realmente especial. Para el protagonista, no obstante, fue un día como otro, ni heroico ni trágico; lo más trascendental que le ocurrió fue encontrar al desahuciado Stephen Dedalus (Telémaco en la analogía homérica, buscando inconscientemente al padre) en un burdel y darle asilo en su casa por unas horas "de un modo samaritano ortodoxo" (4). El Odiseo Joyceano no regresa de Troya y su Penélope, Molly Bloom, está muy lejos de haberle guardado ausencia.
Pero, ¿qué ocurrió en la vida de Joyce el 16 de junio de 1904? Todo parece indicar que en esa fecha él salió a caminar por primera vez con una joven de pelo castaño rojizo llamada Nora Bernacle, a quien había visto seis días atrás en la calle Nassau de Dublín, "la imagen de la muchacha había penetrado su alma para siempre" (5). Concertaron una cita para el 15 de junio a la que Nora no asistió. Una nueva cita se concretaría al día siguiente. El tenía veintidós años y ella veinte. Nora apenas si contaba con educación primaria, pero había tenido la suficiente determinación como para abandonar a su familia en Galway, su ciudad natal, ubicada al oeste de Irlanda, y emplearse como mucama en el hotel Finn de Dublín (de doce habitaciones). Nora se convirtió desde ese verano de 1904 en la compañera del autoimpuesto exilio y de vida del escritor irlandés, y en la madre de sus dos hijos.
La elección de esa fecha es, sin duda, un tributo hacia Nora, aunque ella nunca haya logrado leerlo. Lo son también otros textos joyceanos cuyos personajes femeninos están inspirados en su persona y en sus dichos. El cuento maravilloso que cierra Dublineses, "Los muertos" (o "El muerto"), por ejemplo, recrea la historia de un romance adolescente de Nora con un joven de Galway fallecido de tuberculosis.
Irónicamente, no es poco probable que los que hoy se preparan para engalanar dear and dirty Dublín con motivos joyceanos sean descendientes de aquellos que cuestionaron, condenaron y hasta quemaron ejemplares del Ulises en su tiempo. Pero quizás, también, con su actitud reaccionaria, hayan abrevado el mito y contribuido, de algún modo, a que el texto se convierta en lo que es hoy, un objeto de culto, y Dublín, en un lugar de peregrinaje. (c) LA GACETA

NOTAS
1) Festividad celta que marcaba el punto intermedio entre el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera.
2) Incluso los ritos paganos de Groundhog Day están asociados con la luz y la claridad. Existe una copla en la tradición oral de Escocia que dice: "If Candlemas Day is bright and clear, / There?II be two winters in the year" ("Si en Candelaria aclara y está diáfano / tendremos dos inviernos en el año").
3) Edna O?Brien, James Joyce. Londres: Phoenix, 1999, p 109.
4) James Joyce. Ulises. Middlesex: Penguin Books, 1984. p 533.
5) James Joyce. Retrato del artista adolescente. México: Premia editora, 1981, p. 169.

Tamaño texto
Comentarios