07 Abril 2002 Seguir en 
No hay una estrategia clara y creíble capaz de revertir el pavoroso cuadro económico y social por el que atraviesa el país. Además, se percibe que la clase política no está a la altura de las circunstancias, pues no sabe, no puede o no quiere resolver los problemas. Estos factores hacen que la desconfianza se profundice y el sistema financiero sigue paralizado sin indicios de soluciones. Se sabe la influencia que los bancos ejercen en el crecimiento de los países. Pero esto requiere un sustento macroeconómico basado en cuatro pilares:
A) Un sistema de regulación monetario y cambiario que asegure una razonable estabilidad de las variables monetarias y sostenga el valor de la moneda. Para esto no hay originalidades; la receta tiene tres ingredientes en todas las economías modernas: libre acceso al mercado cambiario, valor del tipo de cambio defendible y estable, y equilibrio fiscal. El sentido de la estabilidad del tipo de cambio es el de evitar que se produzcan bruscas oscilaciones en la cotización de la moneda que resta certeza y deteriora el poder adquisitivo del salario. Sin credibilidad, para que la moneda sea defendible, se necesita una fuerte posición de reservas respecto del circulante. Atender debidamente estos tres aspectos acota los tipos de interés y permite que exista el crédito.
B) Un esquema de acumulación que estimule el ahorro y lo oriente hacia la inversión productiva. De aquí deriva la importancia de viabilizar cuanto antes el sistema financiero. Sin embargo, hay inconvenientes en el país relacionados con: 1? si bien la existencia de un sistema financiero es condición para el crecimiento y eficiencia del sistema productivo, la maduración del mismo es producto del desarrollo económico. El sistema financiero y el mercado de capitales son causa pero también consecuencia del proceso de inversión y crecimiento, y 2? desconfianza del ahorrista por el atropello a los contratos.
C) Un pilar fundamental, el cual debe ser el eje de las políticas públicas y que puede decirse que "es" la política económica de los países desarrollados, tiene que ver con dos cuestiones: ¿cómo ser competitivos? y ¿cómo mejorar la calidad de vida de nuestra gente?. Aparecen como respuestas políticas comerciales, industriales y tecnológicas, mercados comunes, grado y timing de la apertura, subsidios, temas de distribución del ingreso, políticas de empleo y capacitación de la población. Los problemas de las finanzas públicas son también parte de este capítulo porque la recaudación fiscal es una variable dependiente del nivel de actividad. El sistema impositivo y el gasto público no son neutros respecto de la competitividad y tienen que ver con la calidad de vida de la población. Aún cuando exista una prolija administración de la política monetaria, cambiaria y fiscal de corto plazo y haya un buen sistema de captación de ahorro, si no se resuelven los tema de este capítulo no hay crecimiento económico. Un buen modelo de acumulación no sirve si la economía no es competitiva porque no tiene sentido capitalizar empresas que pierden plata. En estos tiempos la competitividad es sistémica, no sectorial, la comunidad debe hacer un esfuerzo deliberado para convertir a la Argentina en un "sistema". Si no se mejora la calidad de vida de la población, pierde sentido el esfuerzo económico y es difícil alcanzar la cohesión social que la dinámica del desarrollo requiere. Desatender estos problemas implica acumular tensiones en el sector real de la economía, termina desequilibrando las variables monetarias, cambiaria y fiscal, se dificulta la acumulación del ahorro y su canalización productiva.
D) Un marco institucional adecuado. Aún cuando los tres pilares antes mencionados estén firmes, si una simple decisión presidencial puede terminar en emergencia económica o una circular del Banco Central puede transferir patrimonios de la noche a la mañana, años de esfuerzos y sacrificios pueden abortarse con una sola medida discrecional. El desarrollo económico es un proceso colectivo, complejo y largo, no se puede decretar. Se necesita un tramado institucional que incluya mecanismos de concertación, instituciones intermedias sólidas, coherente protagonismo parlamentario y judicial y, sobre todo, respeto a las leyes por parte de los gobernantes además de los gobernados.(Por Eduardo Robinson, economista-experto en el Sector Financiero)
A) Un sistema de regulación monetario y cambiario que asegure una razonable estabilidad de las variables monetarias y sostenga el valor de la moneda. Para esto no hay originalidades; la receta tiene tres ingredientes en todas las economías modernas: libre acceso al mercado cambiario, valor del tipo de cambio defendible y estable, y equilibrio fiscal. El sentido de la estabilidad del tipo de cambio es el de evitar que se produzcan bruscas oscilaciones en la cotización de la moneda que resta certeza y deteriora el poder adquisitivo del salario. Sin credibilidad, para que la moneda sea defendible, se necesita una fuerte posición de reservas respecto del circulante. Atender debidamente estos tres aspectos acota los tipos de interés y permite que exista el crédito.
B) Un esquema de acumulación que estimule el ahorro y lo oriente hacia la inversión productiva. De aquí deriva la importancia de viabilizar cuanto antes el sistema financiero. Sin embargo, hay inconvenientes en el país relacionados con: 1? si bien la existencia de un sistema financiero es condición para el crecimiento y eficiencia del sistema productivo, la maduración del mismo es producto del desarrollo económico. El sistema financiero y el mercado de capitales son causa pero también consecuencia del proceso de inversión y crecimiento, y 2? desconfianza del ahorrista por el atropello a los contratos.
C) Un pilar fundamental, el cual debe ser el eje de las políticas públicas y que puede decirse que "es" la política económica de los países desarrollados, tiene que ver con dos cuestiones: ¿cómo ser competitivos? y ¿cómo mejorar la calidad de vida de nuestra gente?. Aparecen como respuestas políticas comerciales, industriales y tecnológicas, mercados comunes, grado y timing de la apertura, subsidios, temas de distribución del ingreso, políticas de empleo y capacitación de la población. Los problemas de las finanzas públicas son también parte de este capítulo porque la recaudación fiscal es una variable dependiente del nivel de actividad. El sistema impositivo y el gasto público no son neutros respecto de la competitividad y tienen que ver con la calidad de vida de la población. Aún cuando exista una prolija administración de la política monetaria, cambiaria y fiscal de corto plazo y haya un buen sistema de captación de ahorro, si no se resuelven los tema de este capítulo no hay crecimiento económico. Un buen modelo de acumulación no sirve si la economía no es competitiva porque no tiene sentido capitalizar empresas que pierden plata. En estos tiempos la competitividad es sistémica, no sectorial, la comunidad debe hacer un esfuerzo deliberado para convertir a la Argentina en un "sistema". Si no se mejora la calidad de vida de la población, pierde sentido el esfuerzo económico y es difícil alcanzar la cohesión social que la dinámica del desarrollo requiere. Desatender estos problemas implica acumular tensiones en el sector real de la economía, termina desequilibrando las variables monetarias, cambiaria y fiscal, se dificulta la acumulación del ahorro y su canalización productiva.
D) Un marco institucional adecuado. Aún cuando los tres pilares antes mencionados estén firmes, si una simple decisión presidencial puede terminar en emergencia económica o una circular del Banco Central puede transferir patrimonios de la noche a la mañana, años de esfuerzos y sacrificios pueden abortarse con una sola medida discrecional. El desarrollo económico es un proceso colectivo, complejo y largo, no se puede decretar. Se necesita un tramado institucional que incluya mecanismos de concertación, instituciones intermedias sólidas, coherente protagonismo parlamentario y judicial y, sobre todo, respeto a las leyes por parte de los gobernantes además de los gobernados.(Por Eduardo Robinson, economista-experto en el Sector Financiero)







