El sector hortícola de Tucumán se estancó en la producción horizontal

En Tucumán se producen 300.000 toneladas anuales de hortalizas por un valor de $ 80 millones. Asimetrías con la actividad granaria.

23 Abril 2004
La horticultura en Tucumán ocupa una superficie aproximada de 30.000 hectáreas, con una producción de más de 300.000 toneladas de hortalizas frescas por un valor cercano a los $ 80 millones. Esto significa un aporte de un 9% de la producción nacional y contribuye con un 1 % del Producto Bruto Agrícola.
Según explicó el ingeniero Néstor Zamudio, director del INTA Famaillá, la actividad hortícola tiene una gran demanda de mano de obra, que supera a la cañera y a la citrícola. El cultivo de frutilla, por ejemplo, requiere de 300 jornales por hectárea y el ajo de 150 a 180.

Inconvenientes: Este modelo de producción si bien genera un valor de producción del orden de los $ 80 millones anuales y un importante Producto Bruto, quedó estancado en un esquema de producción horizontal, es decir no se generó una integración vertical de los productos dada por su industrialización.
Zamudio consideró que la ausencia de valor agregado de la producción hortícola tucumana y la falta de oferta exportadora de las hortalizas produjo una situación de franca asimetría con la producción de granos.
"La actividad hortícola debe afrontar los insumos agrícolas dolarizados y el producto de las ventas en moneda nacional. A excepción de la frutilla, que cuenta con parte de la producción como congelados o pulpa industrializada, el resto no sufre ninguna transformación y llega al consumidor como producto primario fresco y a expensas de las condiciones climáticas que afectan su calidad", apuntó.

Conservación: Zamudio indicó que la producción hortícola tucumana se estanca en los mercados como una producción primaria, mientras que en diferentes partes del mundo avanza la tecnología para conservar los productos hortícolas procesados en fresco. Recientemente se presentó un trabajo en la Universidad Politécnica de Cartagena, España, sobre conservación de melón y tomate procesado en fresco y no se duda que los españoles no tardarán en llevarlo a la práctica.
El especialista explicó que la técnica consiste en aplicar tecnologías de barrera frente a la alteración, como la aplicación de atmósfera controlada (AC) y envasado en atmósfera modificada (EAM), con el concurso de coadyuvantes innovadores como la ozonización y los baños cálcicos para preservar la calidad del producto y prolongar su vida útil.
Además, por la elevada susceptibilidad de los productos hortícolas a la contaminación microbiológica y al ablandamiento, se ensayaron la aplicación de Cloruro de Sodio y Ozono y la adición de sales cálcicas y ácido cítrico para limitar ambos fenómenos.

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