25 Abril 2004 Seguir en 

Con la finalidad de apoyar la tarea del profesor de historia dentro y fuera del aula, Ema Cibotti reúne en esta obra una serie de reflexiones críticas sobre la práctica docente acompañadas por propuestas concretas de trabajo.
A partir de los paradigmas que revolucionaron la mirada de los historiadores e historiadoras en el siglo XX (la "Escuela de Annales", la "Historia desde abajo", la "Microhistoria", la llamada "Nueva Historia Política"), la autora propone reformular el uso de las categorías que estructuran el conocimiento histórico (tiempo-espacio-fuentes-narración) y refrescar sus modos de aplicación en la historia latinoamericana.
A lo largo de cuatro capítulos ("Unidad y diversidad de América Latina", "Periodización histórica de América Latina"; "Uso de fuentes históricas"; "Los registros narrativos del pasado") la autora conjuga el análisis teórico e historiográfico de cada problemática con las propuestas didácticas específicas, persiguiendo establecer un nexo entre los ámbitos de producción del conocimiento histórico (el mundo académico) y los de su difusión institucional (la escuela).
Si bien las temáticas sugeridas, las actividades propuestas y las fuentes de análisis seleccionadas se circunscriben al caso latinoamericano, este libro bien podría haberse titulado "Introducción a la enseñanza de la Historia" ya que, en definitiva, invita al docente a pensar críticamente sobre su práctica profesional, en particular en el nivel medio. Es, en ese sentido, un muy buen texto de consulta y actualización. (c) LA GACETA
A partir de los paradigmas que revolucionaron la mirada de los historiadores e historiadoras en el siglo XX (la "Escuela de Annales", la "Historia desde abajo", la "Microhistoria", la llamada "Nueva Historia Política"), la autora propone reformular el uso de las categorías que estructuran el conocimiento histórico (tiempo-espacio-fuentes-narración) y refrescar sus modos de aplicación en la historia latinoamericana.
A lo largo de cuatro capítulos ("Unidad y diversidad de América Latina", "Periodización histórica de América Latina"; "Uso de fuentes históricas"; "Los registros narrativos del pasado") la autora conjuga el análisis teórico e historiográfico de cada problemática con las propuestas didácticas específicas, persiguiendo establecer un nexo entre los ámbitos de producción del conocimiento histórico (el mundo académico) y los de su difusión institucional (la escuela).
Si bien las temáticas sugeridas, las actividades propuestas y las fuentes de análisis seleccionadas se circunscriben al caso latinoamericano, este libro bien podría haberse titulado "Introducción a la enseñanza de la Historia" ya que, en definitiva, invita al docente a pensar críticamente sobre su práctica profesional, en particular en el nivel medio. Es, en ese sentido, un muy buen texto de consulta y actualización. (c) LA GACETA






