Recuerdos de la aldea tucumana de los años 1850

Por José María Posse

25 Abril 2004
Este libro puede enmarcarse en el género autobiográfico, ya que trasciende o supera el concepto de simple memoria o diario de viaje.
Su autor, el doctor Luis F. Aráoz (1844-1925), fue abogado, profesor, diputado nacional, presidente de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, presidente de los ferrocarriles nacionales, expedicionario al Bermejo junto a sus hermanos Benjamín, Augusto y Guillermo, y también constructor de las aguas corrientes de la ciudad. Su casa ha llegado milagrosamente a nuestros días, salvándose de la piqueta: es el famoso chalet Carmen Reto o "castillo" de Aráoz, de calle Bolívar 1.100, casa solariega que será restaurada por su actual propietaria para el goce de las generaciones futuras.
Con un relato ameno, condimentado con sabrosas anécdotas, Del tiempo viejo nos retrotrae a épocas lejanas. A través de sus recuerdos, el doctor Aráoz recorre un amplio arco temporal y pinta el telón de fondo de la ciudad-aldea tucumana de la década de 1850.
No está allí la prosa del pulido escritor, pero sí la amenidad del hombre culto y la agudeza de la madurez de una persona en el ocaso de su vida.
Podemos caracterizar el texto como una miscelánea, en el sentido de escrito que trata muchas materias inconexas y mezcladas: evoca las escasas escuelas de entonces, los nombres de los alumnos como así también entretenidos detalles menudos. Registra las casas de comercio de la antigua San Miguel, sus propietarios, su ubicación y hasta los precios de las mercaderías existentes, respirando el lector la sencillez de la vida aldeana, y la importancia de la familia y del respeto a las tradiciones ancestrales. En un episodio de alto contenido emocional, el doctor Aráoz nos refiere su viaje al colegio de Concepción del Uruguay en las diferentes etapas de la marcha. Se detiene en las distintas postas, sus nombres y ubicación, como también en los usos y costumbres del viaje, la rica y variada geografía y la humanidad de aquellos bravos hombres que construían la nación.
Un capítulo de especial interés histórico es el atinente a la vida en el Colegio Nacional del Uruguay, subvencionado por Urquiza. En él desfilan las figuras de Julio A. Roca, Lucas Córdoba, Hilario Lagos y otros que tuvieron luego una destacada actuación pública. Las historias de la vida cotidiana en ese venerable establecimiento, como así también el relato de acontecimientos históricos de los que fue testigo directo y privilegiado, constituyen una documentación de suma entidad. Asimismo la descripción de la ciudad de Concepción del Uruguay y de su vida doméstica resulta enriquecedora. Otro capítulo memorable es el del regreso de Luis F. Aráoz, luego de quince años de ausencia, a su Tucumán natal: la navegación fluvial, los datos sobre los escasos adelantos del transporte de pasajeros en esas rústicas mensajerías y el emocionante reencuentro con su numerosa familia marcan un momento de emotiva tensión en la obra.
La valiosa recopilación de documentos y testimonios ha sido realizada por una sobrina nieta del autor. La señora Carmen Aráoz de Escurra, con amor familiar a pesar de carecer de oficio en el tema, logra algo para tener en cuenta: por un lado ofrece una serie de dificultades al lector, que a veces se pierde en la estructura de la obra, pero por otro lado trasmite la espontaneidad vital de una existencia humana, sin afeites ni eufemismos.
El libro es especialmente útil para los estudiosos de la historia de la vida cotidiana provincial y si lo podemos catalogar, como ya dijimos, de miscelánea, no podemos dejar de señalar que esta especie de "modelo para armar" exige algún grado de conocimientos previos del lector. Vaya nuestro reconocimiento a la gestora de esta publicación. (c) LA GACETA

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