Ciudad mitológica, a través de la parodia y del "kitsch"

Por Carmen Perilli

25 Abril 2004
La escritura de Federico Andahazi se caracteriza por la audacia y la búsqueda de efectos, componentes que no siempre arriban a resultados felices. Errante en la sombra -título tomado de "Volver"- es un texto bizarro y atractivo. Planteado como "novela musical", a la manera de las comedias musicales, se propone contar una historia policial y de amor en letras de tango. Como sucede en muchos de los textos del género, el relato se detiene a cada instante para dar lugar al parlamento cantado de los personajes, lo que redunda en un salto de la prosa al canto que, por momentos, amenaza el ritmo del texto. Quizá había otros caminos pero, como el mismo autor lo confiesa, se dio el gusto de escribir más de 60 tangos, de los cuales 40 están en el texto; sólo 3 son de otros autores.
Andahazi emplea los estereotipos del universo tanguero -el cantor de tangos, la prostituta polaca que se disfraza de francesa, el rufián, la dueña de la pensión-. El lugar es una Buenos Aires mitológica -tan frecuentada por Borges-, donde el amor y la muerte, la fortuna y la desgracia, el coraje y la amistad se delinean con cierto humor y nostalgia, a través de la parodia y del kitsch.
El protagonista, Juan Molina -una especie de Salieri-, es un cantor que pasa toda su vida a la sombra de Carlos Gardel, "sombra errante", que resigna su existencia -en la música y en el amor- por el Otro. La ficción se sitúa en los últimos años de Gardel, que aparece como una silueta. La mirada de Molina y la de Ivonne, la mujer caída y enamorada, lo rodean de un aire sobrenatural. La escritura se acerca a su mito desde los otros personajes, aunque lo reconozca como centro de ese mundo. El verdadero héroe es Juan Molina, el poeta desconocido que se sacrifica por el venerado cantante. Su canción florecerá en la cárcel.El lector encontrará muchos motivos para disfrutar de este libro, sobre todo aquellos que aman el mundo del tango. (c) LA GACETA

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