18 Abril 2004 Seguir en 

El botín derecho delante del izquierdo, las manos que toman la camiseta, el grito de gol al cielo y una lágrima que se escapa del ojo izquierdo. Con la pasión en la punta del lápiz, Roberto Fontanarrosa ilustró magistralmente la tapa del libro "De puntín". La publicación, de la recientemente aparecida Ediciones Al Arco, reúne a once periodistas que escriben once cuentos sobre el deporte en el que juegan once de cada lado.
"Es mentira que sobre el fútbol y el amor está todo dicho. Ahí donde la pasión se cruza con la inteligencia surgen nuevas maneras de ver lo cotidiano", teoriza Jorge Valdano, ex futbolista, ex técnico y manager de Real Madrid. Así, en las 95 páginas desfilan personajes de barrio, otros de pueblo y algunos que tuvieron que convivir con el sueño de ser y el dolor de no haber sido.
Ariel Scher abre el libro con "Estatua del futbolista", la vida de un monumento que un día decide escaparse de su lugar original porque está harto. "El fútbol perdió la alegría y la espontaneidad", le dice la estatua a un chico, en un descampado.Por su parte, Cristian Garófalo cuenta una historia de vestuario y de confesiones en "Ojos color de mar". Un entrenador se enamora del 10 de su equipo. "Me gustan tus quiebres de cintura y tus amagues", le dice el DT de voz gruesa al mediocampista, minutos antes de salir a la cancha.
El relato más entrañable, cargado de guiños futboleros y de gracia, es "Pafundi", de Julio Boccalatte. El coautor del libro "Enzo. Historia de un príncipe", repasa los jugadores más troncos y raros que vio en su vida. Así, desfiló Ranessi, el delantero que tenía dos pies derechos, y "Peluca" Palomba, quien en el medio del partido agarraba la pelota con las manos, la escondía debajo de la camiseta y se acariciaba la panza repentina, convencido de que estaba embarazado. Pero Pafundi era el peor de todos; jugaba tan mal que la indignación que producía en la hinchada mutaba a ternura.
Completan el libro obras de Daniel Lagares, Walter Vargas, Miguel Bossio, Ariel Greco, Juan Pablo Bermúdez, Marcos González Cezer, Alejandro Caravario y Gustavo Gravia.Con lenguaje claro, ágil y con el conocimiento que da el trato con el juego y con sus protagonistas, los once periodistas forman un buen equipo. "Juegan con palabras, en cancha de papel. Ojalá encuentren la hinchada que la buena prosa, como el buen fútbol, merece", augura en la contratapa el uruguayo Eduardo Galeano, otro fanático del fútbol. (c) LA GACETA
"Es mentira que sobre el fútbol y el amor está todo dicho. Ahí donde la pasión se cruza con la inteligencia surgen nuevas maneras de ver lo cotidiano", teoriza Jorge Valdano, ex futbolista, ex técnico y manager de Real Madrid. Así, en las 95 páginas desfilan personajes de barrio, otros de pueblo y algunos que tuvieron que convivir con el sueño de ser y el dolor de no haber sido.
Ariel Scher abre el libro con "Estatua del futbolista", la vida de un monumento que un día decide escaparse de su lugar original porque está harto. "El fútbol perdió la alegría y la espontaneidad", le dice la estatua a un chico, en un descampado.Por su parte, Cristian Garófalo cuenta una historia de vestuario y de confesiones en "Ojos color de mar". Un entrenador se enamora del 10 de su equipo. "Me gustan tus quiebres de cintura y tus amagues", le dice el DT de voz gruesa al mediocampista, minutos antes de salir a la cancha.
El relato más entrañable, cargado de guiños futboleros y de gracia, es "Pafundi", de Julio Boccalatte. El coautor del libro "Enzo. Historia de un príncipe", repasa los jugadores más troncos y raros que vio en su vida. Así, desfiló Ranessi, el delantero que tenía dos pies derechos, y "Peluca" Palomba, quien en el medio del partido agarraba la pelota con las manos, la escondía debajo de la camiseta y se acariciaba la panza repentina, convencido de que estaba embarazado. Pero Pafundi era el peor de todos; jugaba tan mal que la indignación que producía en la hinchada mutaba a ternura.
Completan el libro obras de Daniel Lagares, Walter Vargas, Miguel Bossio, Ariel Greco, Juan Pablo Bermúdez, Marcos González Cezer, Alejandro Caravario y Gustavo Gravia.Con lenguaje claro, ágil y con el conocimiento que da el trato con el juego y con sus protagonistas, los once periodistas forman un buen equipo. "Juegan con palabras, en cancha de papel. Ojalá encuentren la hinchada que la buena prosa, como el buen fútbol, merece", augura en la contratapa el uruguayo Eduardo Galeano, otro fanático del fútbol. (c) LA GACETA






