14 Enero 2004 Seguir en 

"Nosotros conformamos un equipo multidisciplinario de profesionales al que le interesa el estudio de lo que se denomina trastornos de la marcha. La marcha es una función natural que en el humano tiene características biomecánicas que buscan ahorrar energía para tener mayor alcance. Entonces, y mediante programas de software y la captura de imágenes, podemos analizar la más precisa y eficiente biomecánica de esta función", describe el doctor Juan Couto, jefe de la sección Neuroortopedia, Ortopedia y Traumatología Pediátrica de Fleni y profesional a cargo del Laboratorio de Marcha ubicado en la sede Escobar de esa institución (Buenos Aires).
El laboratorio fue inaugurado hace poco más de un año, pero de ese momento a esta parte, el equipo se estuvo siendo calibrado y recién ahora funciona a full. Consta de seis cámaras infrarrojas y dos cámaras de video digitales conectadas a un convertidor análogo digital, además de un electromiograma que permite evaluar la actividad muscular en forma simultánea, y la utilización de pequeños markers reflectivos que aseguran una máxima precisión y confiabilidad en la realización de las curvas derivadas del movimiento.
Se hace camino al andar
"Hay parámetros que son estándares y que ya están registrados en el programa de computación. Éste permite registrar en gráficos la función de la marcha en el paciente que está en estudio, así como cuantificar cuánto se aleja de los parámetros de la normalidad", dice Couto.
El método para la obtención de esta información es un protocolo de examen físico orientado hacia la evaluación de la longitud, calidad, alineación y posibles deformidades de los huesos y/o articulaciones, así como el peso y la altura del paciente, datos que sumados a la enfermedad de base y a sus alcances funcionales -para las cuales hay clasificaciones-, permiten diagnosticar cuál es la discapacidad funcional de esa persona.Una vez realizado el examen físico, se le coloca al paciente una serie de marcadores en punto determinados que hacen que la luz sea refractada y capturada por las seis cámaras instaladas en el Laboratorio de Marcha.
Imperceptibles para el ojo
"Estas cámaras -explica el especialista- están diseñadas para la captura de rayos infrarrojos, lo que permite una captura ultrarrápida, en tres dimensiones. Al ser tan sensibles, y a medida que el paciente avanza por una plataforma especial, pueden tomar información de movimientos que resultan imperceptibles para el ojo humano, y remitirla a la computadora en forma de puntos que van trazando una onda, la que luego es comparada con los rangos de normalidad". Es la misma tecnología que se utiliza hoy en día para la animación cinematográfica de dibujos animados.
Pero además de poder estudiar los movimientos a cada paso, uno puede ver qué sucede cuando el paciente pisa las plataformas que son denominadas "de fuerza". "Éstas tienen una respuesta de reacción ante la acción, lo cual brinda información muy concreta de la energía que se gasta en cada paso, que puede ser muy somera en una lesión articular o muy marcada en patologías neurológicas con secuelas, como por ejemplo, parálisis cerebral".
Después del examen de la movilidad articular y de la medición de la fuerza se evalúa la actividad eléctrica de todos los músculos que a uno le interesan estudiar y que se sabe que participan de la disfunción. "Un chico con parálisis cerebral, por ejemplo, tiene músculos que funcionan a destiempo, eso hace que cuando levanta el pie lo tuerza o cuando lo quiere apoyar, lo apoye la punta y no la planta".La información tiene mucho valor no sólo para el diagnóstico sino también para observar la efectividad y la evolución de un tratamiento.
El laboratorio fue inaugurado hace poco más de un año, pero de ese momento a esta parte, el equipo se estuvo siendo calibrado y recién ahora funciona a full. Consta de seis cámaras infrarrojas y dos cámaras de video digitales conectadas a un convertidor análogo digital, además de un electromiograma que permite evaluar la actividad muscular en forma simultánea, y la utilización de pequeños markers reflectivos que aseguran una máxima precisión y confiabilidad en la realización de las curvas derivadas del movimiento.
Se hace camino al andar
"Hay parámetros que son estándares y que ya están registrados en el programa de computación. Éste permite registrar en gráficos la función de la marcha en el paciente que está en estudio, así como cuantificar cuánto se aleja de los parámetros de la normalidad", dice Couto.
El método para la obtención de esta información es un protocolo de examen físico orientado hacia la evaluación de la longitud, calidad, alineación y posibles deformidades de los huesos y/o articulaciones, así como el peso y la altura del paciente, datos que sumados a la enfermedad de base y a sus alcances funcionales -para las cuales hay clasificaciones-, permiten diagnosticar cuál es la discapacidad funcional de esa persona.Una vez realizado el examen físico, se le coloca al paciente una serie de marcadores en punto determinados que hacen que la luz sea refractada y capturada por las seis cámaras instaladas en el Laboratorio de Marcha.
Imperceptibles para el ojo
"Estas cámaras -explica el especialista- están diseñadas para la captura de rayos infrarrojos, lo que permite una captura ultrarrápida, en tres dimensiones. Al ser tan sensibles, y a medida que el paciente avanza por una plataforma especial, pueden tomar información de movimientos que resultan imperceptibles para el ojo humano, y remitirla a la computadora en forma de puntos que van trazando una onda, la que luego es comparada con los rangos de normalidad". Es la misma tecnología que se utiliza hoy en día para la animación cinematográfica de dibujos animados.
Pero además de poder estudiar los movimientos a cada paso, uno puede ver qué sucede cuando el paciente pisa las plataformas que son denominadas "de fuerza". "Éstas tienen una respuesta de reacción ante la acción, lo cual brinda información muy concreta de la energía que se gasta en cada paso, que puede ser muy somera en una lesión articular o muy marcada en patologías neurológicas con secuelas, como por ejemplo, parálisis cerebral".
Después del examen de la movilidad articular y de la medición de la fuerza se evalúa la actividad eléctrica de todos los músculos que a uno le interesan estudiar y que se sabe que participan de la disfunción. "Un chico con parálisis cerebral, por ejemplo, tiene músculos que funcionan a destiempo, eso hace que cuando levanta el pie lo tuerza o cuando lo quiere apoyar, lo apoye la punta y no la planta".La información tiene mucho valor no sólo para el diagnóstico sino también para observar la efectividad y la evolución de un tratamiento.
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