Prohibirían evaluar en los humanos la toxicidad de los pesticidas

Estas prácticas quedaron en suspenso a finales de 2001

31 Diciembre 2003
Un comité de la Academia de Ciencias de Estados Unidos analiza si es conveniente prohibir definitivamente el uso de "cobayos humanos" para evaluar la toxicidad de pesticidas, en vista de un dilema ético que divide a científicos y empresarios del sector químico.
Desde 1996 a 2001, diversas empresas químicas experimentaron con personas para determinar qué dosis mínimas de pesticidas son necesarias para disparar una respuesta metabólica o incluso para provocar patologías en los humanos. La exposición deliberada a los pesticidas, en voluntarios que han sido convertidos en "conejillos de indias" a cambio de una recompensa económica, se realizó en el curso de experimentos previos al registro y comercialización de nuevos pesticidas en Estados Unidos.
Estas prácticas quedaron en suspenso a finales de 2001 cuando la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) declaró una moratoria alegando consideraciones éticas. Sin embargo, aún no está zanjado el futuro de estas polémicas investigaciones en las que pequeños grupos de voluntarios han llegado a ingerir oralmente pesticidas diluidos.
La EPA sólo adoptará una decisión definitiva tras oír las recomendaciones de un panel de expertos, creado por la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU.

Se sienten las presiones
El grupo de expertos se pronunciará pronto, pero las presiones de científicos y grupos medioambientales, por un lado, y de la industria química por otro, ya se sienten, propiciando un polémico debate científico, económico y fundamentalmente ético.
Varios científicos solicitaron una condena de estos estudios de toxicidad y pidieron que se aconseje al gobierno norteamericano que no admita más investigaciones con humanos para evaluar la seguridad de la exposición a pesticidas y otros agentes químicos. Portavoces de la industria defendieron la necesidad de estos ensayos en humanos y negaron que sean contrarios a la ética.
Entre las voces científicas que indican lo nocivo para la salud pública de estos ensayos figura Lynn Goldman, profesora de ciencias medioambientales en la Universidad Johns Hopkins y ex directora del departamento de pesticidas de la EPA.
Goldman conoce bien este controvertido asunto porque en 1985 supervisó un estudio con 1.373 personas, algunas de las cuales enfermaron tras comer melones tratados con un pesticida. (Especial).

Tamaño texto
Comentarios